Martes 28 de Noviembre de 2023
Poder llevar a las instituciones educativas la temática de la donación de órganos, con materiales didácticos e instructivos, es el objetivo principal del proyecto "El otro soy yo", que busca abordar el tema de la procuración en los primeros años de escolarización en la provincia. El trabajo será presentado este miércoles 29, a las 11, en la sede de la Gobernación, Santa Fe 1950, por el Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos y tejidos (Cudaio).
Del evento participará Ezequiel Lo Cane, papá de Justina e impulsor de la ley que desde 2018 enmarca la actividad en la Argentina. Justina falleció a los 12 años de una cardiopatía el 22 de noviembre de 2017, luego de estar cuatro meses en lista de espera para recibir un trasplante cardíaco.
El director de Cudaio, Mario Perichón, definió a “El otro soy yo” como “una herramienta pedagógica para insertar nuestra temática con una perspectiva lúdica y didáctica, basada en conceptos como la empatía, la solidaridad y la generosidad, valores esenciales de la vida social”. Y agregó que “la intención es que docentes de escuela primaria puedan desarrollar el contenido junto con los niños y niñas, con respaldo ministerial y de nuestra institución, con materiales y abordajes novedosos”.
A su vez, destacó la invitación a Lo Cane: “Todos en nuestro quehacer profesional admiramos a Ezequiel y su familia, porque desde un dolor inimaginable supieron proponer e impulsar cambios que impactaron en toda la sociedad. Son un ejemplo no soólo de amor y resiliencia, sino también de solidaridad, organización, tenacidad y realización”.
Conceptos de solidaridad
"El otro soy yo" consiste básicamente en un cuento y una obra de títeres que lo recrea. El texto se llama "El caracol y la babosa", y gira en torno al pedido que le hace la babosa al caracol para le permita habitar su caparazón. Ahí se establece un diálogo que tiene que ver con la solidaridad. El nombre del cuento se relaciona con el final de la actividad, donde cada niño "recibe una cajita en cuyo interior hay un espejo, para que entiende que hay un prójimo y que ese prójimo es él mismo", explicó Perichón.
La actividad ya tuvo una experiencia piloto en escuelas de Venado Tuerto, con buena aceptación. Ahora se lanza para todo el sistema educativo. El material será elevado al Ministerio de Educación para que pueda ser repartido en las escuelas y llegue a mano de las y los docentes. Aunque el anhelo es que alguna vez se integre a los contenidos formales, los responsables de la idea saben que siempre estas iniciativas comienzan siendo extracurriculares.
"Ya veníamos haciendo esto en las secundarias, a pedido de los mismos establecimientos y por supuesto con otras herramientas. Pero nos estaba faltando una propuesta para el nivel inicial y primeros años de la primaria. Los países del mundo con más índices de procuración tienen estos contenidos desde la primera escolaridad", apuntó el responsable de Cudaio. Y abundó: "Los países del mundo con más procuración, tienen estos contenidos desde el nivel inicial". Ahora, la intención es que el Cudaio capacite a los docentes y que se suban los contenidos a la plataforma del Ministerio de Educación.
La ley
La ley Nº 27.447, más conocida como "Ley Justina", universaliza la condición de donante presunto para los mayores de 18 años, salvo que la persona haya dejado expresa constancia de lo contrario. Es decir, ahora todas las personas, más allá de que hayan o no expresado su voluntad de ser donantes, lo son si no dieron su negativa. Con la promulgación de la norma, en julio de 2018, se eliminó el consentimiento familiar para la figura del donante presunto. En el caso de menores de 18 años, se requiere el consentimiento de los padres.
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La figura del donante presunto ya existía desde 2005, pero entonces la norma establecía que era así "salvo última opinión del fallecido". Esto generaba un problema legal, y que los únicos que podían conocer la supuesta última opinión eran los familiares, que tenían entonces que dar su consentimiento. Esa situación dificultaba las ablaciones cuando los familiares ponían trabas, que llegaron a frustar hasta 40 por ciento de las procuraciones.
Durante el tiempo que Justina Lo Cane y después de su fallecimiento, sus padres, Ezequiel y Paola, iniciaron una fuerte campaña en favor de la procuración y para concientizar a la población sobre la importancia de la donación de órganos. Finalmente, en abril de 2018, se presentó en el Senado de la Nación un proyecto para una nueva ley de trasplante de órganos. Una de las modificaciones fue, precisamente, que se eliminaba el consentimiento familiar para la figura del donante presunto. "La familia Lo Cane logró desde el dolor lo que nosotros no habíamos podido en años", remató Perichón.