La ciudad

Provincia paralizada: municipales, estatales y docentes de huelga

El centro rosarino fue un caos de tránsito y nuevamente los vendedores ambulantes y artesanos se adueñaron de las peatonales. El propio titular de la GUM intentó que Córdoba y San Martín recuperaran su fisonomía habitual pero prácticamente no obtuvo resultados.

Miércoles 10 de Marzo de 2010

Rosario.- En medio de una provincia paralizada, con medidas de fuerza de UPCN, ATE, Amsafé, Sadop, Coad y Festram, las peatonales Córdoba y San Martín volvieron a convertirse en un mercado de artesanías ante la falta de agentes de la Guardia Urbana Municipal. El propio titular de la GUM, Mariano Savia, intentó que la arteria recuperara su fisonomía habitual, pero pocos vendedores y artesanos escucharon sus razonamientos y muchos de los que habían levantado por la mañana sus mercaderías de la peatonal, apenas pasado el mediodía regresaron.

Así fue como Savia, acompañado por el subsecretario de Seguridad, Luis Baita, intentó convencer a los vendedores informales para que desistan de ofrecer sus productos en  peatonal Córdoba y en calle San Martín. Si bien por la mañana la situación pareció normalizarse, la tranquilidad en el centro duró poco. SIn embargo, secuestraron más de 300 discos truchos, 170 lentes y unos 30 puestos de venta ilegal.

A la gran cantidad de paños, tablones e improvisados negocios que obstruían el paso peatonal (incluyendo algunas carpas de gran tamaño) se le sumó el caótico tránsito vehicular sin previsión de solución debido a la falta de inspectores.

Esta semana decidieron huelgas distintas entidades, pero miércoles y jueves coicidieron las medidas de fuerza de los gremios Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé), Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), Asociación Gremial de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (Coad) y Federación Santafesina de Trabajadores Municipales (Festram). Esto representó una postal: caótica escuelas y facultades cerradas, hospitales con mínima atención, oficinas públicas vacías y calles desamparadas sin inspectores de tránsito ni agentes de la GUM.

Si bien los estatales de ATE y UPCN tienen previstas 72 horas de paro a partir de hoy, comenzaron ayer sorprendiendo a muchos al dejar inactivas varias reparticiones. La Administración Provincial de Impuestos (API) es un claro ejemplo. "Están en asamblea permanente y no hay atención al público", repetía como una grabación un policía frente a las caras azoradas de quienes llegaban al lugar con carpetas y papeles en la mano. La medida levantó bronca como polvareda entre profesionales, gestores y público en general que habían llegado hasta Tucumán 1853 para ganarle a la medida de fuerza.

Si algo quedaba desajustado en una mañana calurosa y pesada era llegar con paso apurado, seguro de haber escuchado las noticias, para agilizar los trámites. "¿Cómo que no atienden? ¡Si el paro empieza mañana!", tronó una mujer que tenía varias carpetas en la mano. Desde la puerta entreabierta escuchó el argumento y soltó una frase tan rotunda como la expresión de disgusto de su cara: "Es una vergüenza, es la peor administración pública".

La sensación se había multiplicado con matices y el ir y venir del descontento se extendió durante toda la mañana. Sólo los empleados entraban y salían a cada momento mientras los delegados conferenciaban en un bar cercano. A partir de las 10, la hilera de espera para realizar trámites en el banco que opera en el mismo inmueble sumaba su asombro y consideraba una postal insólita lo que estaba sucediendo.

"Son muchos días, además había escuchado que hoy no había paro, qué es eso de asamblea permanente, mejor que digan que no van a trabajar en toda la semana", dijo una abogada que venía de trajinar los Tribunales.

Bronca. "¿La asamblea va a parar en algún momento para que nos atiendan?", preguntó Elisa al personal de seguridad, calculando que podía esperar media hora antes que irse con las manos vacías. A su lado Marcela, contadora, recogió el guante y prosiguió en voz alta. "Es una vergüenza, si el paro era mañana que no digan que hoy no atienden; yo vine por eso, de lo contrario no estaría acá", enfatizó y dijo que no había podido acceder a realizar trámites a través de la página de internet de esa repartición pública.

Descuento. Entre los afectados y antes de retirarse, Viviana quiso dejar en claro lo que pensaba de la actitud imprevista de realizar una asamblea permanente antes de tres días de paro consecutivo. "Este país es un viva la Pepa", consideró. Marcela, contadora y con los papeles de una quiebra pendiente que presentó el 23 de diciembre, añadió: "Está todo demorado, mire cuánto me perjudica a mí esta medida". Y comentó que ya había estado en la API antes de las 9, porque la información era que hasta esa hora atenderían. "No pude entrar, por eso volví ahora", sumó mirando el reloj. Eran las 11.30 y la suerte estaba echada. Hasta el lunes no había nada que hacer cualquiera fuera la situación, la urgencia o, por qué no, la angustia.

"A mí me parece que quienes tenemos todo al día deberíamos lograr un descuento por todas estas molestias que nos obligan a pasar; la verdad es que no habría que pagar nada", comentó Gabriela. Menos elocuente estuvo Susana que tenía que afrontar una moratoria. "¿Correrán los intereses?", quiso saber y escuchó una respuesta solidaria entre los que esperaban: "No, no deberían cobrarle intereses, usted vino y no tiene la culpa de que ellos no quieran trabajar y hagan estas asambleas", dijo Roberto y cosechó el asentimiento silencioso de varias cabezas.

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