La ciudad

Procesan a un abogado que subió su auto a una vereda y mató a un nene

El episodio ocurrió en Callao y Güemes, en medio de un temporal. La víctima tenía 2 años. Para el juzgado, el chofer actuó sin saber lo que podía ocasionar. Le imputaron homicidio culposo

Lunes 26 de Diciembre de 2011

La Justicia rosarina procesó por homicidio culposo a un joven abogado de 26 años que protagonizó un conmocionante accidente en abril pasado, cuando subió su auto a una vereda de Callao y Güemes y mató a un nene de dos años que se encontraba junto a sus padres guareciéndose de un temporal. La decisión despeja la inicial controversia sobre la interpretación jurídica del hecho, ya que se descartó culparlo de una acción dolosa, es decir premeditada y en conocimiento del irreparable daño que podía causar.

El 4 de abril, la comunidad rosarina no salía de su estupor frente a un siniestro que generó indignación y sobre el cual había coincidencia respecto de una acción a todas luces imprudente.

Un día antes, cerca de las 17.30 y mientras en la ciudad se abatía un fuerte temporal, Guillermo Monclus circulaba por Güemes y frenó su auto Renault Clio negro en el semáforo de Callao. Retrocedió y lo posicionó para subirlo a la vereda de la ochava sudeste, con la intención de protegerlo de una leve granizada bajo el toldo de un comercio.

Luego de un intento frustrado, hizo señas para que la gente se corriera y aceleró nuevamente. El rodado entró de lleno a la vereda, donde embistió a José Francisco Pais, de dos años, que estaba con sus padres y otras personas cubriéndose de la tormenta mientras esperaban el colectivo.

El chico murió a las pocas horas en el Hospital Carrasco. Monclus fue detenido y acusado de homicidio culposo en el juzgado Correccional Nº 5.

Pero el fiscal solicitó que se le imputara un delito más grave: el homicidio simple, es decir que había indicios para pensar que el profesional había actuado con dolo o premeditación.

El caso pasó así al juzgado de Instrucción Nº 4, a cargo de Juan Carlos Vienna, con competencia para instruir hechos más graves. Mientras tanto, el abogado recuperó la libertad, con restricciones, después de haber pasado unos quince días en la comisaría 7ª y al hacerse lugar a un pedido de su defensa.

En el expediente se acumularon innumerables pruebas, testimonios de personas que estaban en el lugar y pericias. Además, la reconstrucción del accidente se demoró sobremanera -el juez solicitó autorización a la Corte para realizar una recreación del siniestro a través de animación computarizada, pero no lo logró a por el alto costo, lo que demoró la causa al menos tres meses-. No obstante, se acreditó que el profesional fue quien ocasionó el fatal episodio.

La semana pasada, Vienna procesó al abogado por homicidio culposo y no por homicidio simple como se especuló en un primer momento.

Así, el juez hizo su argumentación respecto a la imputación. "Este Tribunal se concentró en la búsqueda destinada a afirmar si la conducta del imputado estuvo conformada por un dolo eventual o, por el contrario, por un accionar culposo", remarca en la resolución.

Dice, y en el caso se aferra a la doctrina, que "únicamente habrá dolo eventual si el autor acoge en su mente (se imagina) el resultado previsto y lo acepta. De lo contrario, si no lo acepta, es porque cree que no se producirá, y actúa solamente con culpa con representación" (sic).

Mecánica. El magistrado reccordó que al momento del accidente, y ante un granizo "que no era de grandes dimensiones", el conductor "se decidió por la protección del vehículo y, al divisar el techo, bajo la visibilidad disminuida, intentó subir a la vereda".

También refirió que, "al no poder hacerlo en el primer intento, vuelve a intentarlo con mayor velocidad imprimiendo más fuerza al acelerador, de modo tal que, una vez vencido el obstáculo del cordón, salió disparado contra la gente -que había sido divisada por el conductor-, maniobra determinante para el resultado a la vista".

Luego de interpretar esa conducta, Vienna concluyó que "la responsabilidad es por culpa, y no por dolo eventual". Es que, de acuerdo a la mecánica del hecho, Monclus "no imaginó el probable resultado, que sí debió haber previsto y no lo hizo cuando infringió disposiciones elementales de tránsito, con su actuar imprudente y sin prever la posibilidad del resultado de muerte" (ver aparte).

Así, el conductor fue procesado y enviado a juicio por homicidio culposo y beneficiado por la duda respecto a una acusación más grave (homicidio simple) manteniendo la sustitución de prisión con su estado actual de libertad.

Además, se mandó a trabar un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 450 mil pesos. La resolución no está firme y puede ser apelada. El expediente volverá al juzgado Correccional Nº 5, con competencia para tramitar la causa de ahora en más.

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