La ciudad

Procesan al supuesto responsable de una muerte en una disputa por un taxi

El hecho ocurrió en 2012. En la parada un hombre empujó a otro, que cayó y golpeó su cabeza. Lo procesaron por "homicidio preterintencional", que contempla hasta seis años de prisión.

Lunes 05 de Enero de 2015

Una vulgar disputa por un taxi en la céntrica esquina de Rioja y San Martín terminó con la muerte de un hombre que sufrió una severa lesión encefálica al golpear su cabeza contra el pavimento tras ser empujado por otro. Como autor del hecho, que ocurrió hace dos años, acaba de ser procesado por "homicidio preterintencional" un joven que se encontraba junto a su madre en la misma parada y a quien la Justicia le reprocha haber causado el fallecimiento, aun sin la intención de que esa agresión tuviera por efecto un desenlace fatal. La figura penal por el que será juzgado contempla entre uno y seis años de prisión.

El incidente que se tramita en Instrucción 6ª, a cargo del juez Juan Carlos Vienna, coincide con el ejemplo clásico con que los profesores de derecho suelen explicar a sus alumnos en qué consiste el homicidio preterintencional.

En la figura interviene el dolo, ya que supone que existió una agresión, aunque con un medio que razonablemente no debería haber causado la muerte, como pueden ser una trompada o un empujón. Es decir: el atacante buscó producir un daño, pero no matar.

En su resolución de procesamiento, el propio juez Vienna lo planteó de este modo: "Este delito supone una combinación entre el dolo y la culpa, ya que en su aspecto objetivo requiere una agresión con medios que no son letales y que pese a ello ocasiona la muerte de la víctima, debiendo ésta ser en consecuencia previsible, y en su aspecto subjetivo el tipo penal exige que el autor haya obrado con un dolo de agredir, que no incluya el deceso como resultado querido o aceptado".

Vienna llegó a la decisión de procesar al agresor después de escuchar los testimonios de varios testigos, entre ellos el del propio imputado, el de su madre y el de la esposa de la víctima.

Todo ocurrió al mediodía del 28 de diciembre de 2012, cuando varias personas aguardaban un taxi en la esquina de San Martín y Rioja.

Según el relato del muchacho procesado, en el momento en que arribaba el taxi al que habían estado esperando en la fila apareció un hombre "descontrolado" que intentó anticipárseles y, para sacar a su madre del medio, la tomó de los dos brazos, uno de los cuales la mujer tenía lesionado. Al ver esa conducta, dijo, lo "corrió" con su propio brazo y en ese instante el hombre se desplomó sin más.

Su madre, en tanto, frente a la policía sostuvo que al tocarles el turno para subir al taxi, mientras esperaba que el abrepuertas le flanqueara el paso porque ella es "discapacitada", apareció un hombre diciendo que el auto le correspondía a él y para correrla del medio le "tiró del codo" que tenía operado.

Esa situación, argumentó, llevó a su hijo a salir en su defensa, pero cuando intentó "sacarse de encima" al hombre éste tropezó y se cayó al piso. A su vez, en esa instancia la mujer planteó que su hijo tenía una "parte del hipocampo atrófica", que era "discapacitado" y "frágil emocionalmente" y que actuaba "impulsivamente", aunque no había golpeado a la víctima.

Más tarde, ante el juzgado, la mujer explicó que como padece de "inestabilidad total" y se cae "a cada rato", cuando el hombre la "violentó" su hijo quiso auxiliarla. También atribuyó a un malentendido los dichos de que el muchacho fuera discapacitado y relativizó su caracterización como impulsivo.

La esposa de la víctima, por su parte (actualmente con un delicado estado de salud), tanto en sede policial como judicial sostuvo que su marido fue empujado "violentamente", lo que lo hizo "caer pesadamente" al suelo y golpear su cabeza contra el pavimento.

Esa caída le causó lesiones encefálicas, entre ellas un hematoma subdural al que siguieron varias complicaciones que fueron agravando la lesión inicial y lo llevaron a la muerte 20 días más tarde, lapso en el que permaneció internado.

El informe forense concluyó que esas lesiones de "origen traumático" y una "sucesión ininterrumpida de signos y síntomas que se fueron profundizando" terminaron causando el deceso.

Sin embargo, el parte médico también señaló que el hecho de que la víctima haya estado tomando medicación anticoagulante coadyuvó a la hemorragia intracraneal y consignó que su historia clínica recoge antecedentes de "trastornos en la memoria reciente, ansiedad, problemas de inestabilidad.

Y aun sin registro de "episodios de agresividad", el informe no descartó que según su "patología psíquica" el hombre haya podido tener "alguna reacción no apropiada ante un hecho cotidiano".

En libertad. Con todo, Vienna entendió que el agresor tiene una probable "responsabilidad penal" que se encuadra en "homicidio preterintencional" y lo procesó por ese delito, aunque le mantuvo su estado de libertad.

Más allá de cómo se tramite luego la causa, la conclusión funciona casi como moraleja: una disputa trivial por un taxi terminó con una persona muerta y otra acusada de homicidio. Tremendo.

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