Miércoles 10 de Mayo de 2023
La ciudad "sin fundación", la "comegatos", la "narco", la "Barcelona argentina", la de la "Trova rosarina", la de "las mujeres más lindas", la "capital del helado artesanal", la del "público exigente" en los teatros, la del "clásico más pasional" y tantos motes, leyendas y estigmas más, supo ser también tildada como "la Chicago Argentina". ¿Por qué? Quién quiera enterarse, leerlo, recordarlo y analizarlo tiene una buena oportunidad de empezar a develarlo cuando se presente el libro "Historias de la Chicago Argentina. Rosario, imaginarios y sociedad 1850-1950", una compilación de ocho textos en 230 páginas, escritas por investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y editado justamente por la editorial académica local.
La cita es el viernes 12 de mayo, a las 18, en el Museo Julio Marc (avenida Dr. Eduardo María Gallo s/n, parque Independencia). Presentan la periodista Lisy Smiles (quien fue editora y estuvo a cargo del suplemento de Cultura de La Capital) y el historiador Pablo Suárez.
En esta nota acercaremos un adelanto de por qué se llamó así a la ciudad, algo que ya se relata en el prólogo y lo explica el doctor en Humanidades, investigador y profesor de Historia Mario Gluck: "La primera comparación entre Chicago y Rosario tuvo que ver con el crecimiento demográfico exponencial del siglo XIX. De la villa de 3 mil habitantes pasó a la ciudad de 20 mil. Creció de golpe y en América solo tres ciudades crecieron así de un día para el otro, por su economía agrícola y el comercio: San Pablo, Chicago y Rosario. Chicago era el ejemplo y por eso se la llamo La Chicago Argentina. Nosotros quisimos ver ese momento de crecimiento donde realmente se transforma en lo que era un villorrio a una ciudad, que no solamente por el decreto que la nombra ciudad, o sea, el decreto viene a legalizar una situación que ya se estaba dando»".
Pero la denominación recobró fuerzas en la década del 30 cuando se la comparó a esta ciudad con la de Estados Unidos, por el auge de la mafia que en esos años tenía a dos italianos, Juan Galiffi -conocido como Chicho Grande- y su rival Francisco Morrone -Chicho Chico-, casi como las dos grandes bandas enfrentadas hoy: Los Monos vs. Esteban Alvarado.
A tal punto fue significativa esa Rosario mafiosa que el cine y el teatro se encargaron de reflejarla. Es que el 23 de octubre de 1932 se produjo uno de los secuestros más crueles, con posterior asesinato, de la ciudad: el del joven de 24 años Abel Ayerza.
El caso inspiró dos obras de teatro: “La Maffia” y “Don Chicho” y tres películas: “Bajo las garras de la mafia” (1933, Ugo Anselmi), “Asesinos” (1933, José García Silva) y “La maffia” (1972, Leopoldo Torre Nilsson).
Muchos pueden creer que ese rasgo se reedita como si fuera un loop. Debido al auge de la actividad delictiva ligada a las drogas, los crímenes impregnan la prensa local y nacional y vuelven a pintarle la cara a Rosario. Entonces surge la afirmación falaz o la pregunta recurrente: ¿La historia se repite?
Para problematizar esa y tantas cuestiones mejor apelar a quienes investigan desde hace veinte años y dan cuenta de ello en las páginas de este libro, con nombre y apellido: Alicia Megías; Agustina Prieto; Mario Glück; Javier Chapo; Analía Vanesa Dell´Aquila; María Pía Martín; María Luisa Múgica y Pablo Montini.
Todos han pasado por la Facultad de Ciencia Política o de Humanidades de la UNR y en este texto se unen desde miradas diversas y cruzadas sobre los orígenes y las historias sociales y culturales de la primera época de esta urbe. Y justamente esa pluralidad valora Smiles cuando le dice a este diario: "Que se llame 'historias' y no 'historia' es una de las claves de esta publicación junto a la tenacidad de sus autoras y autores, productores de sentido sobre esta ciudad, que tantas veces sentimos sinsentido".
La periodista rescata también que se publique una obra colectiva lograda en momentos de "profundos cambios en la producción y consumos culturales".
Periodistas, cuerpo y mujer
El libro promete a quienes les gusta leer historia, y particularmente de Rosario. Los capítulos se ordenan cronológicamente "De la caricatura al magazine: periodistas e intelectuales. Rosario 1870-1914" (Alicia Megías); La lupa sobre el criminal: un modelo para armar" (Analía Vanesa Dell' Aquila) y" Justo José de Urquiza en la memoria de la ciudad: la denominación de la calle 25 de diciembre: 1864-1984" (Mario Gluck).
También da cuenta del cuerpo de rosarinos y rosarinas a través de "La pornografía a viva voz: un problema de higiene y moral pública, Rosario a fines del siglo XIX. Algunos apuntes" (María Luisa Múgica) y "El cuerpo (imaginado) de la mujer de la elite (un acercamiento desde la sección del lawn tenis del Club Gimnasia y Esgrima de Rosario. De 1818 a 1927" (Javier Chapo).
"Reorganización del laicado y militancia católica en Rosario: un primer acercamiento a los estudios sobre la acción católica argentina en los años 30" (María Pía Martín) y "El Museo Histórico de Rosario (1936-1939)" (Pablo Montini), cierra como dejando para el final el tratamiento del espacio que será anfitrión de este encuentro entre historiadores y profanos, todos por algún motivo, amantes de Rosario.