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Preocupa en Rosario la suba de contagios de Covid-19 entre los agentes de la salud

La cantidad de infectados en ese sector es del 16 por ciento del total de casos activos en la ciudad, cuando a nivel nacional se ubica en el 7,8 por ciento.

Viernes 31 de Julio de 2020

En la última semana se registró en Rosario una suba importante de casos de Covid-19 entre los agentes de salud. El porcentaje de médicos, enfermeros y administrativos infectados, especialmente del sector privado, trepó al 15,6% del total de los casos activos de coronavirus. Una cifra que duplica a la nacional (que se ubica en el 7.8%) y que es mucho más alta, por ejemplo, que en la ciudad de Córdoba, donde oficialmente se informa que los trabajadores de la salud representan un 5% de los contagiados.

   Del total de los casos de Covid-19 hasta ayer, 71 son personal de salud. De los casos activos, 39 corresponden a agentes de salud. El 17 de julio el porcentaje de afectados entre el personal de sanatorios, clínicas y hospitales de la ciudad era del 13%. Dos semanas después la cifra se eleva, aunque aún está lejos del más del 20% que se dio en la primera etapa de la pandemia.

   ¿Cuáles son los causas del incremento? Las razones son múltiples. Van desde contagios que se produjeron durante cirugías donde se desconocía que el paciente tenía Covid-19 hasta a la atención de internados, motivos frecuentes dado que en todo el mundo los agentes de la salud son los más expuestos en una pandemia. También hay una cantidad significativa de personal que se contagió en las efectores, pero en los espacios comunes por donde solamente circulan los trabajadores (sitios destinados al refrigerio o al descanso), y también fuera de las entidades, en reuniones familiares y afectivas.

   El pluriempleo es otra razón que explica la multiplicación de los contagios en distintas zonas de la ciudad. Muchos trabajadores cumplen actividades en dos o más clínicas y/o centros de salud. Un porcentaje importante desarrolla su profesión en el sector privado y en el sector público a la vez.

   Las confirmaciones de estos casos positivos obligaron a aislar a cientos de individuos en Rosario. Hay sanatorios, clínicas y centros de salud que debieron separar a 20 trabajadores y otros llegaron a aislar a más de 70, de acuerdo a la evaluación de riesgo que se hizo de los contactos.

   En la mayoría de los lugares donde se detectaron casos positivos se pudo frenar la seguidilla de contagios con las acciones que se tomaron en forma conjunta entre las entidades médicas y las áreas de Salud municipal y provincial.

Malestar

La preocupación existe entre las autoridades gubernamentales (que de todos modos no creen que la situación sea alarmante), en los titulares de los sanatorios y entre los propios médicos. También se ven afectados los ciudadanos que deben recurrir a atenderse. Porque aunque no se reportan contagios en los consultorios, los datos del aumento de casos entre los agentes de salud ponen un freno a muchas personas que desisten de hacerse chequeos o evitan asistir a una guardia por temor, con las complicaciones que eso puede traerles.

   El porcentaje de enfermos entre los agentes de la salud es un dato siempre relevante y que incluso tienen en cuenta los epidemiólogos para tomar medidas restrictivas en una localidad (volver a fases anteriores de una cuarentena, por ejemplo).

   Es que el sistema de salud puede verse altamente afectado, no sólo por la cantidad de pacientes con Covid-19 (que si bien en Rosario viene subiendo es todavía baja) sino también por tener mucho personal médico sin cumplir sus actividades, lo que puede complejizar el normal funcionamiento de las instituciones.

   El secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, dijo ayer a La Capital que “el trabajador de la salud, junto con otros trabajadores esenciales, es de riesgo y por lo tanto debemos garantizar la contención, el seguimiento y darles todos los elementos de protección personal. También insistir en que se sigan los protocolos, porque todo esto ayuda a disminuir los niveles de riesgo y los posibles contagios alrededor de esta población”.

   “Los agentes de salud deben extremar los cuidados, tanto con los pacientes como en las áreas de usos comunes”, pidió Caruana, y destacó que se está incrementando el testeo al personal que tiene pluriempleo.

La experiencia a imitar del Hospital Posadas

Lo que ocurre en el Hospital Posadas, ubicado en el conurbano bonaerense, y uno de los más grandes de la Argentina, con una población de referencia de 6 millones de habitantes, es para mirar de cerca. En el día 29 de la pandemia tenían hisopados a 821 trabajadores (tienen 5.200 agentes de salud en la institución) y llegaron a tener 1.379 aislados.

Este gigante de la salud, con más de 600 camas de internación, terapia intensiva para todas las especialidades y médicos de todas las áreas, tuvo que controlar los contagios de su personal. Y aunque comenzaron a trabajar en los protocolos para mitigar riesgos antes de que se dieran los primeros casos en el país, el problema de los contagios de los agentes de salud surgió igual.

"En un momento comenzamos a ver que teníamos pocos pacientes con Covid-19 y mucho personal afectado", admitió ayer la jefa de Medicina Preventiva (área que incluye Epidemiología, Infectología y el vacunatorio), María Elena Borda, en diálogo con La Capital.

Frente a este escenario, doblegaron los esfuerzos para intentar poner un freno a la situación y con mucho trabajo lo vienen logrando. "La mayoría de los médicos y enfermeros se contagiaban en otras clínicas donde no necesariamente tenían los elementos de protección ni la capacitación ni había conciencia por parte de los administradores, y esos contagios se trasladaban al hospital. También notamos que el personal tenía mucha conciencia en el cuidado de los pacientes, con los que usaban y usan tapabocas y máscara, pero después había una relajamiento en los momentos destinados al descanso, la comida, en los boxes compartidos". Entrevistaron a quienes daban positivo y a los contactos estrechos para detectar dónde se producían los contagios. En muchas instituciones no existen lugares amplios para descanso y refrigerio del personal. "Pedimos que se hagan turnos para comer. En las reuniones de médicos, en los offices de enfermería, muchos se sacaban la máscara y el barbijo y no mantenían el distanciamiento", admitió.

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