Miércoles 21 de Octubre de 2020
Un estudio realizado en Rosario por profesionales del Grupo Oroño reveló que el 52,5 por ciento de los pacientes postergó las consultas médicas por temor a contagiarse de coronavirus, lo que enciende luces de alerta entre los médicos debido a que muchos tratamientos y controles quedaron en una peligrosa pausa.
El estudio fue realizado durante las dos últimas semanas de julio de este año por los investigadores Raúl Sala, Rosa María Nocera y Lucila Valfosca, quienes consultaron a 984 pacientes ambulatorios del Sanatorio Parque y de otros centros del Grupo Oroño y a quienes se encontraban internados por otras afecciones, no por Covid-19.
El trabajo advirtió que el 53% de las personas encuestadas consideraron haber acatado el Aislamiento Social Obligatorio en forma total y solo haber salido de su casa para tareas esenciales como, por ejemplo: comprar comida.
El dato más saliente fue el que advirtió que el 52,5% admitió haber postergado una consulta médica durante ese período. Según confiaron los pacientes, esto ocurrió mayormente por miedo a contagiarse (23%), por no haber considerado urgente la consulta (19%) y por temor a contagiar a otras personas (15%).
La postergación de la consulta ocurrió aun cuando la disponibilidad de atención de todas las especialidades estuvo asegurada desde el comienzo de la pandemia.
A la hora de detallar cómo se informaron para proceder frente a un problema de salud durante los meses de aislamiento estricto, el 44,6% dijo que lo hizo por los medios masivos de comunicación (televisión, radio, diarios) y redes sociales (Instagram, Facebook y WhatsApp); el 17% siguió las pautas que dio el presidente Alberto Fernández y el 16,4% escuchó lo que le dijo su entorno familiar y/o vínculos afectivos.
El estudio reveló que sólo el 14,2% consideró alguna comunicación de instituciones o asociaciones y apenas el 7,8% lo consultó con su médico.
Al miedo a contraer coronavirus se sumaron la incertidumbre y la inseguridad, como sensaciones muy frecuentes que llevaron a interrumpir las consultas médicas.
Con los elementos que se tomaron de la comunicación de cada paciente se armó una ecuación con la que se toma finalmente una decisión. En cada caso, a las diferentes variables (urgencia del motivo, disponibilidad de los médicos, percepción del riesgo, disposiciones legales) se las ponderó de acuerdo con la situación particular de cada paciente.
Se detectó una fuerte necesidad del público a ser conducido con instrucciones claras, a que se indique qué hacer y cuándo en forma concisa.