La ciudad

Por la crisis, crece la cantidad de personas que salen a "cartonear"

También se incrementó el cirujeo en busca de comida y ropa como un modo de supervivencia en medio del aumento de la inflación.

Sábado 29 de Septiembre de 2018

La cantidad de personas que cada día sale a cartonear por las calles rosarinas creció de forma significativa en el último año como consecuencia de la crisis económica.

A eso se sumó un dato que hace aún más preocupante el cuadro general: a los cartoneros que reciclan residuos para revender se fueron sumando cada vez más personas que dependen del cirujeo para comer o vestirse. No ya un trabajo, sino un modo de supervivencia en un año que terminará con una inflación que en el mejor de los casos rondará el 45 por ciento.

Así lo afirmaron los investigadores Jazmín Rodríguez Musso y Erika Beckmann del Cedet (Centro de Estudios Desarrollo y Territorio) y Mirko Moskat del Taller Ecologista, quienes participaron del panel "La recolección informal en Rosario. Condiciones de trabajo, lógicas territoriales y tensiones políticas" presentado ayer en la Siberia en el marco del Congreso sobre democracia de la facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Si bien no hay números certeros todavía, los tres disertantes señalaron que en los últimos meses todos los testimonios recogidos entre los recolectores informales apuntan a lo mismo: cada día hay que salir más temprano porque hay cada vez más personas recorriendo las calles, los comercios y los containers en busca de basura que pueda ser revendida (como cartón, papel, vidrio o plástico) o utilizada para consumo directo, sobre todo si se trata de comida o ropa.

Los expertos estimaron que hay entre 3 mil y 4 mil trabajadores informales de la recolección en Rosario, una cantidad muy difícil de censar por la propia informalidad del sector y los subregistros que suele hacer el Estado.

Ese ejército de cartoneros explica —según indicaron durante su ponencia— hasta el 90 por ciento del reciclaje en la ciudad. Y crece de manera significativa en años de crisis, como ya ocurrió en 2001 (corralito) y en 2008 (recesión).

"Es una actividad muy informal y que si bien tiene una población estable fluctúa según la situación económica" dijo Moskar, quien participó en 2016 de un trabajo de investigación sobre el sector en Rosario.

Radiografía

En octubre de 2016, cuando ya regía la prohibición de la tracción a sangre para los carros de los cartoneros, un grupo de investigadores realizó una encuesta para conocer más de cerca a ese sector de la economía informal.

En esa encuesta detectaron que quienes salen a cartonear son mayoritariamente adultos, aunque también hay niños que salen con sus padres y mayores de 60 años que lo siguen haciendo por necesidad.

Casi la mitad de los cartoneros (el 46 por ciento) no terminó los estudios primarios, el 55 por ciento no tiene otro trabajo (y si tiene, el 50 por ciento se ocupa de changas) y el 75 por ciento reciben alguna ayuda social estatal, sobre todo la AUH.

Trabajan 5 días a la semana un promedio de 5 a 6 horas por día sólo en la recolección, a lo que luego hay que agregar el tiempo de clasificación y de revender lo encontrado.

Los materiales más recuperados son el cartón, el papel, el vidrio y el plástico, que según las épocas y los vaivenes en los precios tiene mejor o peor valor de reventa.

"Los cartoneros son conscientes de su aporte ambiental aunque están atravesados por una altísima precariedad, una baja escala productiva y cada vez más preocupados por su supervivencia" explicaron los investigadores, quien resaltaron que es un sector que pide (y necesita) "políticas de apoyo estatal para seguir funcionando".

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