La Ciudad

Por economía o salud, cada vez más rosarinos usan la bicicleta para ir a trabajar

Subió la venta de rodados usados y las reparaciones. Agentes sanitarios, cadetes y empleadas domésticas son los que más la utilizan.

Domingo 06 de Septiembre de 2020

Durante la pandemia, cada vez más rosarinos usan la bicicleta para moverse. Los constantes paros de transporte, el miedo a subirse a las unidades, el elevado costo del boleto y un cambio de hábito en la movilidad, son las razones detrás del fenómeno. Así lo atestigua el crecimiento de hasta un 360 por ciento del uso de las ciclovías y la mayor cantidad de rodados en la calle, que en algunas arterias duplican incluso a las motos, así como el incremento en la venta y reparación de rodados usados que registran algunos talleres especializados.

Cifras oficiales muestran que durante el aislamiento hubo un importante vuelco a esta modalidad. Los 34 kilómetros de ciclovías temporarias que dispuso la Municipalidad (ya llegan a 173 kilómetros) para incentivar el uso y dar mayor conectividad con la zona norte, oeste y noreste, incrementaron un 360 por ciento la cantidad de ciclistas en hora pico sobre estas calles.

Del total de vehículos que antes pasaban por las arterias, las bicis solo representaban el 3 por ciento, y hoy ocupan el 13 por ciento. Las de mayor crecimiento fueron San Juan y bulevar Avellaneda, donde se quintuplicaron la cantidad de bicicletas. La ciclovía de avenida Pellegrini es la infraestructura en la que transitan más ciclistas en toda la ciudad. En las mediciones realizadas en los últimos días, se contabilizaron 500 bicicletas en la hora pico de 17.30 a 18.30, siendo un 30 por ciento más que en los últimos inviernos. El número de ciclistas que transitan duplican a la cantidad de motos.

Segunda mano    

De la mano de este fenómeno, y atento a la depresión económica imperante, creció el número de personas que buscan bicicletas usadas. Las ventas en este rubro han aumentado mucho, y también se incrementó la cantidad de gente que se acerca a los talleres con su bicicleta vieja, que tenía abandonada en su casa, para que se la pongan a punto y empezar a usarla.

>> Leer más: La ciclovía de Pellegrini registra hasta quinientos ciclistas en la hora pico

“Siempre hubo gente buscando usadas, pero no era tan habitual. Creció un 40 por ciento la venta, por una cuestión de costos”, cuenta Sebastián Bon Saleh, mecánico del taller Don Bici. En tanto, la gente que lleva una vieja sin uso para ponerla en funcionamiento subió un 80 por ciento. “Muchos de los que las traen son trabajadores de la salud, cadetes y empleadas domésticas”, refiere.

La diferencia de precio entre una nueva y usada es la mitad o menos, según las condiciones en las que esté el rodado. Una cero kilómetro de adulto para uso urbano sale desde 12 mil pesos para arriba (hay unidades que llegan a costar 50, 100 o 200 mil pesos), y una de segunda mano se consigue por alrededor de 6 mil.

Desde la agrupación Rosario en Bici refrendaron esta visión: “Por nuestro contacto directo con talleres y personas a través de nuestras redes sociales, percibimos que la venta de bicicletas aumentó fuertemente en el contexto de pandemia, tanto nuevas como usadas”, dijo la integrante Verónica Huck. “La bicicleta es un artefacto noble y permite perdurar en el tiempo cumpliendo perfectamente su función con mínimo mantenimiento. Muchas veces es cuestión de ponerla a punto, o cambiar una parte averiada para que esté como nueva. Es lógico que en tiempos de crisis económica volvamos a descubrir estas bondades que siempre tuvo”, insistió.

Lo cierto es que, por diferentes razones, muchos comenzaron a utilizarla para ir a trabajar o trasladarse por la ciudad, bajándose del colectivo y eligiendo un medio de transporte más barato y sustentable. Movilizarse en bicicleta es altamente seguro en tanto medida de distanciamiento social, pero hay otros factores que se suman a las recomendaciones sanitarias, como la crisis del Transporte Urbano de Pasajeros que llevó a paros prolongados del servicio; o la crisis económica que el país atraviesa desde mucho antes del Covid- 19 y que produjo que muchas personas elijan, a modo de ahorro, movilizarse tanto en bicicleta como a pie aún para distancias medias y largas.

Además, señaló Huck, desde la ONG notan “una creciente conciencia social acerca de los efectos nocivos del uso del automóvil particular para el ambiente, además de las obvias dificultades de tráfico que se viven a diario, como accidentes y congestiones en horarios picos”. Por ello, apunta que “para muchas personas, bajarse del auto y usar una bicicleta, es una decisión política, especialmente para un segmento joven de población que ya no ve el comprar un automóvil particular como símbolo de progreso personal, idea que ha sido instalada desde la producción masiva del auto”.

En cuanto a las bicis públicas, durante la pandemia se inscribieron más de 2500 nuevos usuarios del sistema, que ya son más de 73 mil. En agosto se hicieron 81.753 mil viajes, un número similar a lo registrado en el mismo periodo de 2019. Cabe señalar que antes de la pandemia un importante número de viajes eran realizados para tareas educativas que hoy no se están llevando cabo. En julio se hicieron un 26 por ciento más de viajes que en el mismo mes de 2019.

Un dato a tener en cuenta es que la bicicleta se usa mucho durante algunas épocas del año, ya que con el frío baja la cantidad de gente que la utiliza en la calle, pero cuando se acerca la primavera se da el rebrote. “Eso pasa siempre, y este año seguramente se dé mucho más”, señaló Bon Saleh, por lo que esperan un vuelco aún más pronunciado conforme vayan subiendo las temperaturas.

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