La ciudad

Polémica por el pedido de un bar para pasar a ser cantina bailable

Vecinos indignados. El municipio rechazó la solicitud. Después el Concejo deliberante aprobó una excepción a la norma. Está abierto un registro de oposición.

Lunes 21 de Marzo de 2016

El Concejo vota una excepción y ahora consulta a los vecinos si están de acuerdo Vecinos de Tucumán y San Martín están indignados por la celeridad e inconsulta aprobación del Concejo de una excepción a la ordenanza que prohibe la radicación de boliches alrededor del Pami I solicitada por la firma que controla el bar Mc Namara. “Primero se lo aprueban por unanimidad y ahora buscan con un registro de oposición para haber si nos oponemos”, dispararon, y se preguntaron por qué no convocaron antes de su sanción para escuchar a los propietarios linderos. “Quieren legalizar lo que hoy es ilegal”, sentenciaron.
  Con documentación respaldatoria en la mano, los vecinos de esas dos cuadras expunen lo que al menos es una llamativa sucesión de hechos que ahora “pone en el vecino el peso de conseguir que la excepción no se convierta en regla”, apuntaron. Recordaron que el Ejecutivo municipal había rechazado, con fecha 6 de enero de 2015, el pedido de cambio a “cantina” solicitado por la firma ETG SRL para el local de Tucumán 1016, que está habilitado como bar con amenización.
  “Pero a fin de año hasta los concejales del oficialismo votaron por unanimidad la excepción, incluso los del PRO que hicieron una bandera con denuncias cuando intentaba abrir Esperanto”, agregaron.
  Según se desprende de los archivos del Concejo, el expediente 225.704 ingresó por mesa de entrada el 12 de noviembre de 2015, el 3 de diciembre pasado —justo antes del recambio de ediles y par de semanas después de ingresado— las comisiones de Cultura y Gobierno tomaron la petición, le dieron despacho y ese mismo día fue aprobado en el recinto por unanimidad.
  La ordenanza que regula los espectáculos públicos y la denominada nocturnidad es la Nº 7.218 de 2001, y que en su artículo 3, inciso primero, expresa que los locales destinados para el funcionamiento de confiterías bailables y discotecas no pueden estar en ese lugar por restricción de linderos y dada la proximidad a un centro de salud. El Pami I está en la misma manzana.
  Pero con el decreto 44.555 aprobado por los ediles de todos los partidos, el Concejo le encomienda al Ejecutivo “a exceptuar del cumplimiento en el artículo 3.1 de la ordenanza Nº 7.218 a la firma ETG SRL a fin de otorgar viabilidad para el rubro cantina o confitería bailable” a Mc Namara.
  El apoderado del bar en la presentación del expediente —que recuerda que explota desde hace más de 20 años esa unidad de negocios, antes bajo otra sociedad de su dominio, Salamanca BAR—, reclama el cambio de una “norma que hace rato no condice con las realidades” de la ciudad y que “ante la continua presión y arbitrariedad manifiesta de los operativos de la Dirección General de Inspección se nos torna imposible seguir desarrollando nuestra actividad”.
  Con todo, el Ejecutivo, entonces, vuelve sobre sus pasos y abre el registro de oposición hasta los primeros días de abril próximo. Las notificaciones incluían la dirección del boliche Kubrick, que es lindero en la esquina de Tucumán y San Martín con Mc Namara y que también el Concejo años atrás le habilitó una excepción para que sea bailable. Por lo que el Ejecutivo envió días atrás una cédula aclaratoria a los vecinos implicados señalando que sólo se trataba de la firma Mc Namara, pero que figuraba ambas direcciones porque estaban bajo el mismo dominio.
  Sin embargo, los vecinos detectaron que se enviaron notificaciones a 497 propietarios incluidos para participar del registro de oposición, entre los que hay numeraciones de domicilios inexistentes. La norma señala que con el 33% de involucrados que se opongan no se puede otorgar el permiso. Por lo que ante un mayor número de potenciales participantes, mayor la cantidad de propietarios se requieren para alcanzar la oposición a un permiso.

Se quedan en el debate

La disparidad de interpretaciones y excepciones exponen lo vetusto de aspectos de la norma vigente.
  En septiembre pasado, cuando una vez más la problemática de nocturnidad se ponía en foco, la intendenta Mónica Fein anunció que enviaría al Concejo un mensaje solicitando a los ediles una “reforma integral urgente” a la actual regulación. Nunca llegó.   
  Tampoco prosperó el proyecto presentado por los ediles Boasso, López Molina, Miatello y Giuliano, que contempla una división de rubros entre locales con y sin actividad bailable.
  El proyecto podría presentar algún grado de avance es el impulsado por concejales Gigliani, Schmuck y Ciudad Futura, para regular la actividad de los denominados bares culturales.

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