La ciudad

Polémica entre docentes y asistentes tras el cierre de comedores escolares

Ambos estaban de paro y en el medio hubo chicos que ni siquiera recibieron un sándwich y una fruta durante los dos días de huelga.

Jueves 28 de Marzo de 2019

El cierre de comedores escolares, que dejó a miles de chicos sin comer durante los dos días de paro de docentes y asistentes escolares nucleados en ATE y UPCN, sigue generando conflictos.

Malvina Calabrese, la directora de la Escuela Nº 1.279, de Laprida al 6300, aseguró ayer que allí no funcionó el comedor escolar "porque los asistentes escolares se adhirieron al paro y no fueron a trabajar".

La versión contrasta con la que había dado el gremio que nuclea a la mayoría de los asistentes, UPCN, que remarcó que no se prepararon las raciones "porque la dirección no abrió la puerta de la escuela y los asistentes no pudieron ingresar".

Algo es seguro, esa escuela funciona como "proveedora" de raciones para otros comedores. Es decir, allí se preparan los alimentos que se distribuyen en otras seis escuelas. Al no funcionar, unos 1.200 chicos se quedaron sin comer.

Si bien tanto ATE como UPCN habían garantizado guardias mínimas para poder cumplir con la entrega de raciones frías, los delegados gremiales habían advertido que al superponerse el paro de asistentes con el de docentes, podría haber inconvenientes. Algo que finalmente sucedió.

Los gremialistas habían advertido que los asistentes irían a las escuelas, pero anticiparon que si los directores no abrían las puertas, no iban a poder trabajar.

De acuerdo a la versión de UPCN, eso es lo que sucedió en la Escuela Nº 1.279. Diametralmente opuesta fue la versión de la directora del establecimiento. "Los empleados agrupados en ATE y UPCN se adhirieron al paro, por eso no funcionó el comedor escolar, no es cierto que no pudieron ingresar porque no les abrimos", aseguró.

Lo concreto es que al estar cerrada esa escuela, las raciones tampoco llegaron, por ejemplo, a los comedores de las escuelas 1.215, 1.330 y 1.390, entre otras. Otro establecimiento que se quedó sin raciones fue la 1.289, que de acuerdo a fuentes gremiales, recibía de la 1.315, que también estuvo cerrada.

En la Cocina Centralizada que funciona en Granadero Baigorria, en tanto, durante cada día de paro se preparó un promedio de 3 mil raciones frías, cuando en jornadas de actividad normal se preparan 13 mil.

Esos alimentos llegaron a 30 escuelas; en días sin huelga abastecen a 53.

Efectos colaterales

Si bien ambas versiones, directora y gremios, son contrapuestas, hay un hecho incontrastable: el paro de docentes y estatales tuvo además de la consiguiente pérdida de días de clases, un efecto colateral también muy grave, como fue el cierre de los comedores.

Ese dato había hecho reflexionar a los dirigentes gremiales la semana pasada, que lanzaron un paro y no habían reparado en dejar guardias mínimas para atender los comedores.

Lo concreto es que luego de frenéticas gestiones, se pudo torcer esa voluntad y los asistentes aseguraron las guardias. O no. Los paros llegaron y las raciones no aparecieron.

La postal tiene claras chances de repetirse en los próximos días, ya que los docentes tienen votados dos días de paro para la semana próxima (ver aparte) y los estatales nucleados en ATE y UPCN podrían volver a las medidas de fuerza si no hay una propuesta salarial superadora por parte del gobierno provincial.

Ayer reinó el silencio en altas esferas de la administración Lifschitz, aunque se descuenta que en las próximas horas podría haber una nueva convocatoria al diálogo para intentar destrabar los conflictos salariales (ver aparte).

Por lo pronto, tanto el gobernador Miguel Lifschitz como la intendenta Mónica Fein se mostraron preocupados por el hecho de que el conflicto está empezando a generar ruidos en plena campaña electoral.

Los docentes santafesinos, tanto públicos como privados, vuelven hoy a las aulas pero en el horizonte cercano ya tienen agendados dos nuevos paros: miércoles y jueves de la semana que viene.

Así, en el marco de un inicio de ciclo lectivo complicado que ya lleva seis días de medidas de fuerza, la actividad se normalizará hoy.

En el seno de la cartera educativa y de Economía analizan por estas horas realizar una nueva convocatoria a las reuniones paritarias para intentar destrabar el conflicto salarial con maestros y empleados estatales provinciales.

La suba salarial propuesta, que consiste en un incremento del 10 por ciento de inicio y la continuidad de la cláusula gatillo que permite que los salarios no pierdan capacidad ante el avance inflacionario, no fue bien vista por los sindicatos.

Uno de los puntos que más irrita a los delegados gremiales es el hecho de que la administración Lifschitz condicione la aplicación de esa cláusula gatillo a la recaudación provincial.

En efecto, allí radica el principal escollo que trabó las negociaciones y motivó una seguidilla de paros.

Si bien las fuentes consultadas remarcaron ayer que no hay mucho margen para mejorar esa oferta, todo indica que algún punto porcentual se podría mejorar. Y si el conflicto amenaza con prolongarse en el tiempo, el gobernador podría definir un incremento por decreto.

Por ahora todas son especulaciones en el marco de un año complejo, jaqueado por la baja en la recaudación provincial y el alza inflacionaria.

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