Jueves 05 de Agosto de 2021
“Sin dudas, María Eugenia no es la joven mujer que Racco se llevó con 19 años. Tampoco es Lucía (N.de la R.: así la nombraba), quien pasó 23 años para sobrevivir al contexto que él mismo le impuso. No podemos devolver los años perdidos, no tenemos la máquina del tiempo que era la única reparación posible, pero sí podemos acercarnos a algo que se parezca a lo más justo”. Con esas palabras, la fiscal Luciana Vallalera pidió ayer, durante la jornada de alegatos de cierre en el juicio que se lleva contra Oscar Racco, la pena de 26 años de prisión efectiva por los delitos de privación ilegítima de la libertad en concurso real con reducción a la servidumbre en concurso real con abuso sexual y acceso carnal, agravado por el uso de arma de fuego.
La calificación se modificó ya que la Fiscalía consideró que en el proceso se sumaron nuevos elementos, entre los que se cuentan el estrés postraumático que aún sufre la mujer, y el agravamiento de los abusos sexuales que sufrió por el uso de armas de fuego; elementos que le permitieron solicitar una ampliación de los 18 años de prisión iniciales a 26. Con este panorama, la sentencia del Tribunal se conocerá este viernes al mediodía.
La audiencia comenzó con el alegato de la Fiscalía y un pormenorizado recorrido de los 23 años en que María Eugenia fue víctima de todo tipo de violencia, en la casa de Santiago al 3500, en barrio Cura. “La tuvo cautiva 8.397 días”, dijo la fiscal para referirse al período del 6 de mayo de 1996 a mayo de 2019, cuando logró escapar, se reencontró con su familia y fue asistida en un refugio para mujeres en Rosario primero y fuera de la ciudad después.
“Los días en esa casa fueron el mismo horror para María Eugenia”, señaló Vallarela, para detallar la violencia física y psíquica que sufrió en los primeros tiempos en que “Racco la encerró, la vistió con ropa de hombre, la rapó y le puso de nombre Lucía Pucio”.
Ese fue, indica la fiscal, “el inicio de las humillaciones” que incluyeron estar encadenada a una cama.
A eso sumó las situaciones de abuso sexual con acceso carnal, incluso forzándola a través del uso de armas de fuego, un elemento que no había aparecido en las primeras entrevistas, pero del que sí dio cuenta María Eugenia durante su propia declaración ante el Tribunal.
Además, dos embarazos producto de esos abusos que terminaron en abortos espontáneos por la violencia que la mujer sufría. “No hay dudas de que Racco es una persona violenta y no solo con María Eugenia”, indicó la Fiscalía, que se refirió a las municiones encontradas en la vivienda durante los allanamientos y la denuncia previa que una mujer había hecho contra él en 1991, pero que “nunca prosperó”.
La Fiscalía insistió en que María Eugenia “fue víctima de todas las formas de violencia que se puedan imaginar” y señala, en base a los testimonios de psicólogos que fueron parte del proceso que “se instaló en ella una supresión de su identidad y anulación de su autodeterminación, Racco instaló un control psíquico casi total”.
Y allí Vallarela apuntó sobre todo a las amenazas que el hombre sostenía sobre ella pero también sobre su hijo, que en 1996 tenía apenas dos años. “De los 8.397 días que la tuvo cautiva solo vio a su hijo Facundo un solo día, en 2013, cuando él ya tenía 19 años. Nunca se va a olvidar de ese día porque fue el día que conoció a su mamá. Su familia hizo todo lo que pudo”, dijo la fiscal.
Y agregó: “Tenia 19 años cuando Racco la captó y se liberó a los 46. Perdió su juventud, la posibilidad criar a su hijo y decidir su proyecto de vida. Ese es el real daño, decidir qué vida quería”.
Para la fiscal, el pedido de extensión de la pena de 18 a 26 años, se basa fundamentalmente en dos elementos: uno es el propio relato de la víctima que suma nuevos datos en su testimonio y las secuelas que aún padece tras 23 años de violencia.
Los argumentos de la fiscal
“La posición de la Fiscalía se sostiene básicamente en el relato de María Eugenia. Ella es la que aportó detalles y lo que hicimos en este tiempo es ir corroborando lo que ella afirma con otros testimonios y elementos que dan cuenta de eso: libros de actas, libros de guardias, denuncias, registros en la salud pública y los allanamientos que permiten ir reforzando y contextualizando el relato de la víctima para reforzar la credibilidad”, señaló Vallarela.
La fiscal destacó que la posibilidad de testimoniar de María Eugenia es “parte del proceso que viene realizando con su psicóloga” y, ese marco, el día que da su testimonio aporta más detalles e información que la Fiscalía desconocía. Uno de ellos es el uso de armas de fuego para forzarla a tener relaciones sexuales. “Esa información aparece en este debate y amplía la acusación y la agrava”, indicó.
En eso sumó el testimonio también de la profesional que viene acompañando y que dio cuenta del estrés postraumático que aún padece. “Trastornos de sueño y ansiedad” que persisten hoy y que durante los primeros tiempos tras el escape, se manifestaron a través de “miedo intenso, ataques de pánico, desmayos, insomnio, pesadillas y rasgos depresivos profundos”, detalló la fiscal, a lo que agregó el hecho de haber tenido que cambiar su centro de vida.
El pedido de absolusión
Como ya lo había hecho durante la jornada del jueves, la defensa de Racco volvió a plantear sus reservas sobre el cambio de calificación pedido por la Fiscalía. “Esta defensa la considera infundada”, dijo la abogada Eugenia Carbone, quien además consideró que la modificación “atenta contra las garantías constitucionales y también contra la proporcionalidad de la pena”.
Además, recalcó para pedir la absolución de Racco, que todos los hechos que plantea la Fiscalía “parten del testimonio de la víctima. Los testigos, vecinos, familiares, y profesionales también se basan en el testimonio de María Eugenia” y recalcó: “Ninguno pudo aportar información diferente o independiente para acreditar las figuras penales que la Fiscalía endilga”.
Es más, Carbone alegó que la mujer fue “voluntariamente” a la casa de barrio Cura, y además indicó que de acuerdo a los testimonios de los familiares “iba y venía”. También apuntó a “la mediatización del caso”, y señaló que ya pesa “una condena social” sobre Racco.
El propio acusado pidió la palabra para cerrar la jornada y volvió a declararse inocente. La sentencia del juicio se conocerá este viernes al mediodía, en los Tribunales.