La Ciudad

Plaza Pringles: buscan soluciones para sacar el olor nauseabundo

Las golondrinas defecan y vecinos, comerciantes y transeúentes se quejan. Hay obras en marcha para mitigarlo. 

Domingo 11 de Abril de 2021

Hace un mes que la plaza Pringles es terreno irrespirable, y el municipio apura intervenciones para mitigar el olor nauseabundo que desprenden las deposiciones de las aves que habitan en gran número el espacio por esta época. Luego de probar con hidrolavado, que terminó agravando el cuadro por la acumulación de agua sobre la tierra, ahora se pasó a limpieza seca y se implementan otras tareas en búsqueda de resolver un escenario que se da todos los años por la migración de golondrinas, pero también por la presencia constante de palomas.

Utilizado por las aves para reunirse antes de emigrar al hermisferio norte (ver aparte), el sitio se transformó en las últimas semanas en un campo minado, y muchos transeúntes prefieren cruzar y caminar por la mano de enfrente cuando pasan por calle Córdoba. Las heces cubren el piso, los bancos, los juegos de niños y todo el mobiliario, y es difícil sentarse sin terminar con una marca de suciedad o soportar el olor. Para peor, también es peligroso: cuando llueve, o la humedad es alta, el piso patina. Hay vecinos de la zona que tuvieron que colocar protecciones en los balcones para evitar que los pájaros hagan nidos y defequen, aunque algunos relataron que ni siquiera eso resulta efectivo.

"Es indeseable, terrible, una cosa espantosa. Y es un problema muy complejo. Año tras año las golondrinas vuelven a anidar en la plaza junto con las palomas torcaza y la población está creciendo muchísimo", apuntó Miguel Marcogliese, presidente del Paseo Comercial del Siglo. "No se las puede tocar. Tampoco se pueden podar los árboles y dejar rala la plaza, porque es un pulmón de oxígeno del centro de la ciudad", dijo el comerciante. Y se quejó: "Limpiarlo es un gran gasto de infraestructura, y al rato está sucio otra vez".

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Para remediarlo, la Municipalidad ha dispuesto múltiples acciones. El suelo se ha llegado a hidrolavar dos veces por día, pero trajo efectos secundarios no deseados. Si el trabajo se hace muy temprano, el ruido de la máquina despierta a los vecinos, que ya se quejaron. Pero más importante, el agua que drena se acumula en canteros y genera que la tierra se descomponga, lo que también produce un fuerte olor. Antes, entre las baldosas y el césped había un pequeño cordón que no permitía que caiga el agua, pero con la última reforma estética de la plaza se sacó.

Por eso, estudian volver a implementarlo para que haga una contención. "Se están fabricando unos cordones premoldeados que serán colocados en bordes de canteros, para evitar que ingrese el agua", repasó Nicolas Cordero, del Area de Servicios Urbanos. Lo mismo sucede con los canteros que tienen árboles: colocarán suelos drenantes sobre las veredas perimetrales de la plaza para mejorar la estética, permitir el tránsito peatonal y facilitar el drenaje.

Mientras tanto, se optó por cambiar a limpieza en seco. Se pone mucho foco en el sector de juegos infantiles para mantenerlo limpio permanentemente, único lugar donde se sigue practicando el hidrolavado. "También se realizó un recambio de tierra de distintos sectores de la plaza, y se continuará con esta tarea en las próximas semanas. Se evalúa además una redistribución de arbustos al momento de colocar los cordones en los canteros", enumeró Cordero.

Otras tareas que se llevaron a cabo fueron la poda de ramas bajas y palmeras para disminuir la superficie de anidación de aves, que se intensificará en el invierno; un trabajo coordinado con Aguas Santafesinos para reparar el sumidero de pasaje Alvarez y Paraguay que facilita el escurrimiento del agua en el entorno; y un seguimiento semanal de vectores.

Las golondrinas se irán de la ciudad en 10 días

La golondrina es una especie migratoria, llega a la ciudad cuando empieza el calor y se retira en otoño con los primeros fríos, por lo que se estima que en los próximos 10 días partirán hacia el norte. Hay poblaciones que van a migrar al hemisferio norte, el centro de Estados Unidos, a unos 12 mil kilómetros. Otro grupo migra al norte de Sudamérica y Centroamérica, un vuelo algo más corto. Suelen llegar en forma escalonada entre agosto, septiembre y octubre y se van de la misma forma, por lo que hoy hay menos cantidad que hace un mes atrás. Lo que queda es la cola de migración. Antes de hacer ese largo camino de regreso, se agrupan para protegerse de los predadores. La plaza Pringles no es un lugar de anidaje, sino que se reúnen las nuevas camadas que han nacido en Rosario en distintos puntos de la ciudad.

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"No se considera plaga porque no produce daños, no es un animal agresivo y solo provoca la incomodidad de la materia fecal. Sí tiene un gran valor biológico porque se alimenta de una innumerable cantidad de insectos, como mosquitos, moscas y langostas, que si lo son, y por esta razón en muchos lugares son bien recibidas, porque salvan los cultivos", explica Carlos Tasinato, de la dirección de Control de Vectores, quien apunta además que están protegidas por una convención firmada en Bonn (Alemania) en 1979, que Argentina suscribió en 1983.

El especialista advierte que la permanencia de tantas aves en la plaza es algo transitorio, que dura entre 30 y 45 días, y se debe a los momentos previos del viaje migratorio que concentra mucha población en poco espacio. "A veces hay que tener un poquito de paciencia. Se van a terminar de ir con los primeros fríos. Están acá porque todavía hay temperaturas altas y presencia de insectos, por lo que tienen alimento y calor. Si bien ya partió una gran parte, todavía quedan individuos", anticipó. Por eso, a medida que vaya bajando la temperatura que esta pronosticada para estos días, van a empezar a migrar. "No deberían irse más allá de la mitad de mes. Una semana más o a lo sumo 10 días, hasta que vuelva el calor en septiembre y octubre", detalló.

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