Viernes 19 de Noviembre de 2021
Un grupo de vecinos de Puente Gallegos realizan este viernes a la mañana un piquete sobre el acceso a la empresa de transporte El Cacique, en la zona de Ovidio Lagos al 7000, en la zona sur de Rosario.
Lo hacen en protesta por la deficiente frecuencia de la línea 131. La concentración comenzó poco antes de las 6 con la quema de cubiertas con la que se obstaculiza el ingreso y salida de micros.
Según trascendió de fuentes oficiales, el servicio que presta esa empresa está reducido en las siguientes líneas: 112 negra, roja y verde, 115 y 115 aeropuerto, 126 negra y roja, 127, 131, 132, 138, 139 y 140.
Vecinos en pie de guerra
Carina, una de las vecinas que encabeza la protesta y a la vez referente de la Unión Vecinal Sargento Cabral, señaló al programa "El primero de la mañana" de LT8: "Tristemente tuvimos que hacer esto para acompañar a los reclamos de muchos vecinos de Puente Gallegos, cuyo único medio de transporte es la línea 131 de la empresa El Cacique. En plena pandemia, podríamos haber entendido que no había unidades porque estaba todo cerrado. Hoy por hoy, el vecino se tiene que presentar a trabajar toda la semana y no puede ser que tengamos una frecuencia de una hora cuarenta minutos".
"Un vecino que entra a trabajar a las 6 de la mañana tiene que salir a las 4 y son las 5.40 y el vecino sigue esperando el colectivo. Pierde el presentismo, el día de trabajo y sin mencionar la posibilidad de que se enferme una criatura y haya que salir hacia el Hospital Vilela o a otro nosocomio. Los vecinos se encuentran aislados. Esta empresa en su momento fue muy buena. Pero hoy por hoy retira unidades, no hay choferes. Tratamos de dialogar con la empresa, a través de Horacio, una persona que atiende directamente a las vecinales. Este señor lee los mensajes, pero no responde, no atiende los teléfonos. Los vecinos están cansados de que no atiendan los reclamos", se quejó Carina.
La vecinalista contó que los choferes de El Cacique "celebran esta protesta porque este el único barrio que se puso en pie de guerra con una empresa de colectivos, que lleva algunos años en la ciudad y que ha decaído. Uno no puede salir a las 6 de la mañana para llevar al hijo a la escuela que entra a las 8. Uno se expone a situaciones de inseguridad. Acá no hay patrullajes. No hay respuestas y los vecinos están cansados. No queremos que esta empresa sigua acá. No queremos más reuniones. No somo psicólogos para dialogar con esta gente, contarles 20 veces nuestros problemas con las líneas y que nadie encuentre una solución".