Miércoles 22 de Febrero de 2023
La propuesta que la Asociación Casco Histórico le llevará este viernes a las autoridades del Ministerio de Seguridad provincial y a los responsables del transporte a nivel nacional resulta ambiciosa, pero “necesaria”. Los referentes de las galerías céntricas y comercios de la zona piden recuperar las “noches sin miedo” y “blindar” el área central con una combinación de la vuelta de garitas policiales, reapertura de dos comisarías y la instalación de al menos 8 paradas seguras de colectivos en el corredor céntrico.
A partir del anuncio de la llegada de una primera tanda de 40 paradas seguras a la ciudad, los dirigentes de los centros comerciales céntricos piden una buena parte de estas estructuras para mejorar la infraestructura del área.
A modo de ejemplo, las solicitan a lo largo de calle Santa Fe entre Maipú y Moreno, y en San Lorenzo y San Martín, donde, de prosperar la aceptación se sumarían a las anunciadas por el Ministerio de Transporte de la Nación y el municipio.
Cabe recordar que del total de 40 paradas anunciadas, la Municipalidad propuso 150 puntos con el fin de generar mejores condiciones en los lugares de espera del transporte. Los sitios de emplazamiento fueron definidos por el Ente de la Movilidad, según el mapa de la inseguridad en el servicio y, a su vez, jerarquizando las paradas más utilizadas por los usuarios.
De esta forma, y en función de cada distrito municipal, la intención es que haya alrededor de 8 en el noroeste, 9 en el norte, 7 en el oeste, 4 en el sudoeste y 11 en el sur, además de la plaza Sarmiento y la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno.
Pero primero, se debe firmar un acuerdo entre Rosario y Nación para dotar de fibra óptica a las nueva paradas, y colocarles todo el equipamiento necesario: botón antipánico y de emergencias, intercomunicador conectado a un centro de monitoreo, cámaras domo 360 grados con reconocimiento facial, baliza, altavoz y puertos USB para cargar el celular.
Armadura
Justamente en la propuesta de Casco Histórico, las paradas seguras figuran como uno de tres ejes fundamentales. “Queremos ponerle una armadura al área central, con un mix de la vuelta de las garitas policiales, apertura al ciudadano de seccionales cerradas (por ejemplo, las comisarías primera y tercera) y las paradas seguras”.
La vuelta a lo conocido
La instalación de los refugios policiales en las peatonales y otros sectores de la ciudad se produjo durante la gobernación de Carlos Reutemann y con Esteban Borgonovo al frente del Ministerio de Gobierno. Se inauguraron el 2 de octubre de 2002 con la vieja idea del vigilante de la esquina.
Los cubículos hexagonales fueron montados por peatonal Córdoba en las intersecciones con Laprida, San Martín y Paraguay. La falta de la presencia de uniformados y los múltiples cambios en la conducción de la fuerza tergiversaron su idea originaria y la transformaron en improvisados baños públicos y depósito de residuos.
Las quitaron en 2014, pero un año después las autoridades policiales del momento prometieron su regreso a los empresarios. Otro globo de ensayo que se pinchó en los intentos de mayor seguridad.
Para el caso de las seccionales ocurrió algo similar. La gestión socialista con su ministro de seguridad, el ahora diputado provincial Maximiliano Pullaro, quiso reemplazarlas por megacomisarías, absorbiendo varias de ellas grandes edificios.
De las 32 seccionales y 4 subcomisarías que había en Rosario, 11 fueron clausuradas por la gestión Pullaro.
En su reemplazo, solo se montaron dos supercomisarías de las seis anunciadas.
Desde Casco Histórico recordaron que las autoridades provinciales prometieron en noviembre la apertura de las comisarías 1ª (hoy utilizada para otras funciones) y 3ª. “En su lugar, habíamos solicitado destacamentos móviles, pero como el proyecto de reactivación de comisarías ha comenzado pediremos celeridad en la apertura de las céntricas por la situación creciente de inseguridad en horarios nocturnos, especialmente cuando el grueso del comercio cierra sus puertas”, remarcó el referente de la asociación, Fabio Acosta.
La institución que representa a los comercios del centro está planteando un plan de reactivación de la actividad nocturna.
En concreto, busca la protección a vecinos en el centro en horarios nocturnos ante la desertización ocasionada por la falta de seguridad cuando los comercios cierran, un fenómenos que está sucediendo cada vez más temprano.
Por todo ello, Casco Histórico presentará este viernes una propuesta integral de prevención del delito en el área central, tanto al Ministerio de Seguridad de la provincia como al Ministerio de Transporte nacional en lo que a paradas seguras se refiere.
En concreto, la solicitud incluye: apertura inmediata de la comisarías 1ª y 3ª, la vuelta de las garitas policiales modernizadas, con wi-fi y sanitarios para los uniformados; y las paradas seguras en las esquinas más concurridas por los vecinos que regresan a sus hogares, según el relevamiento realizado por la entidad.
Los lugares ya definidos fueron: plaza Sarmiento, plaza Montenegro, Córdoba y Maipú, Santa Fe y San Martín, Santa Fe y Entre Ríos, Santa Fe y Presidente Roca, Santa Fe y Dorrego, y San Lorenzo y San Martín.
“Los actos vandálicos, al estar desertizada la z
ona de noche, no hay quien los denuncie y los pocos comercios gastronómicos que están abiertos después de las 21 sostienen en soledad la poca actividad que tenemos en esas zonas, que hace no muchas décadas, brillaba por su gastronomía y actividades culturales, hoy retraídas”, mencionó el directivo.
En bandeja
Acosta advirtió que este estado de cosas ante la escasez de la presencia policial deja “servido en bandeja” el centro a la delincuencia.
“Placas de bronce, ornamentos, porteros eléctricos con frente de bronce, vandalismo en edificios históricos, como en las galerías Rosario y Cassini, a lo que ahora se suma robo de cables. Se está trabajando para que los privados inviertan en la parte de la restauración que les corresponde dentro del programa de preservación que posee el municipio, pero en este escenario nadie ve el retorno de la inversión”, se quejó Acosta.
La idea del sector es generar un plan definitivo para blindar el centro, luego del cierre de comercios tradicionales y los vecinos no queden sin protección. “Las inversiones gastronómicas esperadas no llegarán en plenitud si no hacemos atractiva la zona para su desembarco, tema más que charlado con innumerables actores, curiosamente con el mismo cargo, eso debido a la alta rotación de personal en el Ministerio de Seguridad, insólita por cierto”, finalizó con insistencia.