La ciudad

Perros rastreadores, claves en la búsqueda de víctimas entre los escombros

Desde la explosión en el edificio de Salta al 2100, rescatistas locales, de la provincia y el país se abocaron a la maratónica y minuciosa tarea de encontrar víctimas entre los escombros

Sábado 10 de Agosto de 2013

Desde la explosión en el edificio de Salta al 2100, rescatistas locales, de la provincia y el país se abocaron a la maratónica y minuciosa tarea de encontrar víctimas entre los escombros. Con un asombroso despliegue de elementos de apoyo tecnológico y un bagaje para muchos desconocido en materia de capacitación en rescates y situaciones de emergencia, los voluntarios argentinos trabajan sin descanso con el único objetivo de encontrar a las personas que aún permanecen sin ser halladas.

   El equipo de rescate apostado en el lugar de la tragedia se vale además de la ayuda “imprescindible” de canes entrenados para este tipo de catástrofes, cuya capacidad no logra igualar ningún dispositivo creado por el hombre.

   Según el jefe de Bomberos Voluntarios de Paraná, Jorge Vallejos, una perra labradora que integra la Brigada Canina de ese cuerpo fue la que encontró los últimos tres cuerpos hallados el jueves entre los escombros del edificio colapsado.

   También participa de las tareas Lola, otra labradora española proveniente de la Unidad ONG K9 Ezeiza, que antes de auxiliar en este siniestro trabajó en grandes rescates como los terremotos de Turquía, Haití y Chile, en el alud de Guatemala y en el de Tartagal, entre otras catástrofes.

   Su propietario, el rescatista Cristian Kuperbank, nació en Comodoro Rivadavia hace 26 años y ahora reside en Ezeiza. En 2007 conoció a Lola, con quien conformó un equipo de renombre mundial.

   El joven, que se capacitó en Barcelona en un curso de entrenamiento para localización de cadáveres, contó que “el labrador es una de las razas predilectas para este trabajo. Como distintivo tienen un olfato apropiado, son ágiles y poseen extremidades medianas para moverse en estructuras colapsadas. Un perro de rescate puede vivir 15 años y trabajar hasta los diez”. Lola tiene seis años y está próxima a ser retirada.

   Cuando se lo consultó sobre la posibilidad de hallar a personas con vida debajo de la montaña de escombros, Kuperbank se mostró optimista y dijo que “ si bien ningún estrago es igual a otro y cada uno tiene particularidades, existen posibilidades, hay marcajes por parte de los perros de lugares donde podrían encontrarse las víctimas”.

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