Pedro De Haro, el rugbier rosarino que pasó de un torneo de verano a Los Pumas Seven

Pedro De Haro, figura de Los Pumas Seven, contó su historia en el programa "Un día con", conducido por Mariano Marizza: el club, la familia y el Sudamericano en Rosario

11:00 hs - Domingo 31 de Mayo de 2026

Pedro De Haro llegó a Los Pumas Seven por una cadena de casualidades que él mismo no esperaba. Es uno de los últimos incorporados al seleccionado argentino de rugby seven y repasó su carrera en una entrevista para el programa "Un día con", conducido por Mariano Marizza. En la charla quedó claro que su historia está construida sobre dos pilares: el club Plaza y la familia.

Embed - Un día con PEDRO DE HARO, el rugbier rosarino que pasó de un torneo de verano a Los Pumas Seven

El club, el abuelo y tres hermanos rugbiers

"No, el club para nosotros es todo", afirmó De Haro al hablar de Plaza, la institución donde él, sus hermanos Nacho y Manu, su padre y su abuelo han estado ligados de generación en generación. El carnet de socio del abuelo funciona, según el propio jugador, como la evidencia más concreta de esa herencia. En Argentina, el rugby tiene una particularidad que De Haro subrayó sin rodeos: "El rugby acá en Argentina es amateur, entonces como no te pagan es un esfuerzo que hace uno individualmente".

El salto hacia la élite comenzó a los 16 años, cuando ingresó al PLADAR, el plan de alto rendimiento de la Unión Argentina de Rugby. El programa apunta a "formar jugadores para que vayan el día de mañana a los Pumitas y, en el mejor de los casos, a los Pumas", y trabaja con los mejores jugadores de cada categoría de la zona litoral. Ese fue el primer escalón. El segundo llegó de manera inesperada: un amigo lo invitó a un torneo de Rugby en Mar del Plata y el resultado sorprendió a todos. "Nos fue bárbaro. Perdimos solo con Los Pumas Seven" en semifinales, recordó.

Dos meses después de aquel torneo, Santiago Gómez Cora, entrenador de Los Pumas Seven, lo llamó para sumarse a una post-temporada. El proceso fue exigente y De Haro no quedó en la primera lista para Dubái. Sin embargo, una lesión en el plantel lo llevó al equipo que viajó a Ciudad del Cabo para disputar una fecha del circuito mundial. Fue su debut.

Lo que no sabía es que su familia haría lo imposible para estar presente. Su hermano Nacho contó la situación: "No, me acaban de llamar, mañana me voy a Sudáfrica". La familia se enteró al día siguiente y tuvo que resolver sobre la marcha un pasaporte que "pierde validez" y conexiones aéreas complicadas. Llegaron.

El factor X, Fiyi y el Sudamericano en casa

Para mantenerse en el equipo, De Haro identificó lo que él llama el factor X que cada jugador debe aportar. El suyo es doble: "el pie" y el line, siendo el responsable de "patear las salidas". En un grupo de catorce jugadores donde la confianza y la conexión son centrales, esa especificidad tiene peso.

El jugador describió también las particularidades del rugby seven frente al de 15. Los espacios son menores, los tacleos más difíciles y el tiempo es escaso: dos tiempos de siete minutos. En ese formato, la posesión lo define todo. "En el 7 el que gana la salida gana el partido. El que tiene la pelota gana el partido", sintetizó. Entre los rivales más exigentes ubicó a Fiyi, cuya forma de comunicarse en cancha suma una capa extra de dificultad. "Gritan mucho, en idioma, no entendés", describió, aunque reconoció que enfrentarlos es "lo más difícil y lo más lindo".

El entrenamiento diario de De Haro para su posición prioriza la calidad sobre la cantidad: sesiones de 30 o 40 minutos enfocadas en la patada y el line, sin sobrecargar el volumen. La preparación tiene un objetivo concreto en el horizonte cercano: el Sudamericano que se disputará en Rosario. "La verdad no te quiero mentir, tengo una gana de jugarlo", admitió con entusiasmo. Sobre las chances del equipo, fue directo: "Si vamos deberíamos ganarlo".

La entrevista cerró en un registro más personal. El rugbier rosarino eligió la vainilla de Montevideo de la heladería El Paso como su preferida, un dato menor que, en todo caso, confirma que el hombre que integra uno de los mejores equipos de rugby seven del mundo sigue siendo, antes que nada, un pibe de Rosario.

Un día con los hermanos Capogrosso

Embed - Un día con los hermanos Capogrosso y el desafío de ser locales en los Suramericanos | La Capital+

Un día con Lucas Ponzetti

Embed - Un día con Lucas Ponzetti: "No hay lugar para una comparación con Messi" | La Capital+