Viernes 04 de Diciembre de 2015
Conmovió y se conmovió con sus 88 años. Con el título de Doctor Honoris Causa, Osvaldo Bayer integra desde ayer el claustro de profesores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Se lo dedicó “a los desaparecidos” y a su “mejor amigo, Rodolfo Walsh”, analizó el triunfo de Mauricio Macri y volvió a señalar que se trata de “una vuelta al conservadurismo”. Aplaudido de pie, al llegar y al retirarse del Aula Magna de la Facultad de Derecho, Bayer llamó a “democratizar la democracia, que haya cada vez más democracia”.
Difícil de definir, Bayer estudió historia en la Universidad de Hamburgo (Alemania), fue periodista, escritor y guionista, anarquista y pacifista, también fue perseguido y exiliado en la última dictadura militar, se convirtió en referente de la lucha por los derechos humanos.
Fue propuesto a través de la Cátedra del Agua de la Facultad de Ciencia Política para recibir el título de Doctor Honoris Causa de la UNR, y estuvo en Rosario para hacer su juramento. Las razones de la elección sobraron y fue el decano de Ciencia Política, Franco Bartolacci, el encargado de enumerarlas, al tiempo que recalcó que el nombramiento era una ceremonia “necesaria e impostergable”.
Compromiso. “No aprendimos nada”, dijo sin ocultar su malestar por el resultado de las urnas del 22 de noviembre, y ratificó su posición de que se trata de “un retroceso” y un giro “a la derecha”.
Durante la ceremonia su principal dedicatoria fue “a los desaparecidos” y al periodista Rodolfo Walsh, con quien recordó su última charla, cuando ambos ya integraban las listas de perseguidos de la Triple A y Bayer se preparaba para dejar el país. “«Yo me quedo, porque vamos a hacer la revolución», me dijo. Cuánta ilusión, cuánto sacrificio por un mundo mejor”, reflexionó.
Nacido en 1927, puntualizó que en sus 88 años vivió 13 dictaduras. “Una peor que la otra”, dijo, pero recalcó la crueldad de la iniciada en 1976: “Se los hacía desaparecer y se robaban los niños”.
Esa crueldad la retrató en un relato. En la historia de Isabella, la secuestrada que el 2 de abril de 1976 ingresó embarazada y custodiada por efectivos de la Policía Bonaerense al Hospital de Quilmes, donde nació su hija Rosa. Una beba a la que el médico y torturador José Antonio Bergés dio la orden de que no pudiera tocar ni acariciar. Una beba que apareció como muerta en los papeles oficiales. Una beba de la que una partera y una enfermera, María Luisa y Genovena, dieron noticias a la familia de la prisionera y eso les costó la misma suerte: la desaparición.
Más democracia y “nunca más dictadura” fue el llamado claro de Bayer, a quien en medio de la ceremonia y ante la emoción, le falló la voz.
Sin embargo, hizo su planteo fundamental: “Hay que luchar por la verdadera democracia. Cada vez más democracia, porque mientras haya desigualdad no hay verdadera democracia; mientras haya niños que no coman; y los hay, no hay verdadera democracia”.
Derecho al agua
La propuesta del titular de la Cátedra del Agua, Aníbal Fascendini, para que Osvaldo Bayer se convierta en doctor Honoris Causa se basa en el acompañamiento que el escritor sostiene del derecho al agua como un derecho humano fundamental, y el apoyo al proyecto de ley por el derecho a la jarra gratuita de agua en los comercios de todo el país.