Jueves 21 de Diciembre de 2023
Hace 13 años que un grupo de sacerdotes y voluntarios de Rosario organizan una cena de Navidad para más de 300 personas que están solas o en situación de calle. Con la consigna “Navidad es Jesús”, este domingo a partir de las 21 en el refugio El Buen Pastor brindarán un asado en familia para aquellas personas que no tienen. El padre Fabián Belay, párroco de María Madre de Dios y rector de la iglesia que lleva el mismo nombre que el refugio, expresó que la Navidad es un buen momento “para preguntarnos cómo empezar a fortalecer los argumentos de encuentro, que nos lleven a juntarnos más allá de las diferencias”.
Desde la organización del evento prevén que este año sean más las personas que participen. En este sentido, reciben donaciones para comprar todo lo que necesitan para llevar adelante la cena. “Hay mucha gente que colabora y por eso estamos pudiendo comprar las cosas. Han donado carne, gaseosas y dinero. También hay familias que se acercarán esa noche como voluntarios para ayudarnos a atender”, explicó Belay.
Y continuó: “En la sociedad está pasando algo donde parece que nos vamos deshumanizando en los modos de relacionarnos. La Navidad es un espacio para volver a conectarnos con lo más profundo de nosotros mismos, empezar a valorarse uno mismo, y a los demás”.
Como contracara a la violencia que se vive en la ciudad, el padre Belay reflexionó: “Es tiempo de juntarnos a dialogar, la Navidad tiene mucho de eso. Es un Dios que sale al encuentro con un lenguaje que conquista todo, que es el lenguaje de la ternura. Tal vez, como sociedad tenemos que darle lugar a la ternura, al amor, al diálogo y al perdón. Es un momento fuerte para empezar a transitar esos caminos”.
En el marco de la cena del 24 de diciembre en El Buen Pastor, el sacerdote Jorge Aloi de la parroquia Santa Agripina en la zona norte de Rosario, manifestó: “La idea es celebrar la vida con ellos. Rescatar la presencia de Dios en los últimos, en los más olvidados. Es importante, especialmente en este momento que nos toca vivir, que se intensificó mucho estos últimos días donde cada vez se hace más complicado salir adelante”.
Además, agregó: “Es difícil hablar de la alegría o de la esperanza en este contexto. No perder la alegría en medio de la lucha de cada día. Convocamos a celebrar una Navidad que no sea superficial, sino un encuentro con la gente que queremos y con un Dios que está en lo cercano. No es un Dios que castiga, condena y persigue, sino que al contrario, es un Dios que abraza, sana y perdona”.