La ciudad

Organizan un gran reclamo en el río por el kayakista atropellado

El 2 de noviembre se cumple un año del choque que dejó gravemente herido en el agua al kayakista Angel Santos. La causa se tramita en Victoria y no tiene imputados.

Viernes 24 de Octubre de 2014

El domingo 2 de noviembre se cumplirá un año del accidente que dejó gravemente herido y abandonado en el Paraná al kayakista Angel Santos. El aniversario llega sin imputados en la causa que se tramita en los tribunales de Victoria (Entre Ríos) y por eso familiares y allegados a Bin, como se conoce a Santos en el ambiente del río, están organizando una fuerte movida con dos consignas: que se haga justicia y que no se repitan las tragedias náuticas.

"Queremos que se sume toda la gente que pueda, ya sea en embarcaciones o a pie, en la Rambla Catalunya", adelantó la esposa de la víctima, Alejandra Pizorno. La idea es juntarse ese día a partir de las 18, la hora en que los amantes del río suelen regresar a la costa de Rosario.

El fatídico 2 de noviembre de 2013, Santos regresaba remando en kayak a su casa en isla Verde cuando vio venir una lancha que avanzaba velozmente en su dirección. Desesperado, hizo señas con la linterna, gritó y agitó los remos, pero nada logró evitar que lo embistieran.

El choque partió el kayak en dos y a Bin todavía en más partes, mientras la lancha seguía su ruta sin prestarle auxilio tras el tremendo impacto.

Con las piernas gravemente fracturadas y colgando en el agua, el kayakista se pudo mantener milagrosamente a flote hasta que tres embarcaciones conducidas por sus vecinos de la isla, que habían presenciado el choque desde la costa junto a Alejandra, su mujer, fueron a rescatarlo.

Con gran dificultad pudieron subirlo a bordo envolviéndole las piernas en una lona y, tras avisar al Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) para que una ambulancia los esperara en la otra orilla, cruzaron el Paraná con Bin gravemente herido y en un solo grito de dolor.

Cuatro meses y diez días transcurrió Santos en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, donde lo trasladó ese 2 de noviembre la ambulancia.

Tras varias operaciones e intensivos tratamientos para frenar sucesivas infecciones bacterianas y de hongos, Bin pudo dejar el centro asistencial recién a finales de febrero pasado, con un tutor externo en una de sus piernas y mochila de oxígeno permanente, porque las secuelas del accidente y la cama agravaron el cuadro crónico respiratorio de silicosis que ya padecía.

Desde entonces, Santos no ha podido volver a caminar y debió reingresar al hospital en forma reiterada, con una situación de severo deterioro de su salud que obviamente también lo obligó a dejar para siempre su casa en la isla y mudarse a Rosario.

Revictimizados. Mientras la investigación judicial de lo que pasó registra en la fiscalía de Victoria ínfimos avances y aún no logró imputar un delito a nadie, en la familia Santos crece la sensación de ser nuevamente víctimas, esta vez de la impunidad.

Por eso empezaron a armar una convocatoria para que se sumen "todos los que sienten que no puede seguir habiendo más tragedias en el río" y todos los que "confían en que la Justicia le va a dar finalmente una respuesta a Bin".

Alejandra y los tres hijos de la pareja —Marianela, de 29 años; Eliana, de 25, y Mauricio, de 22—, los vecinos que lo socorrieron, sus ex compañeros, amigos del río y de la vida esperarán a "los rosarinos de bien" el próximo 2 de noviembre, "a la hora en que la mayoría de la gente vuelve a la costa: entre las 18 y las 18.30".

Podrán participar de la concentración quienes lleguen por el río Paraná —embarcados en kayaks, piraguas, botes o lanchas— o directamente desde la ciudad a la playa. La propuesta es darle "todo el apoyo" a Bin, cuya presencia en el lugar dependerá de cómo se encuentre ese día su salud, hoy por hoy, muy precaria.

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