Domingo 19 de Abril de 2015
Todos con sus guardapolvos blancos, pero ya no en el aula ni en sus bancos. Es que los chicos de entre 4º y 7º grado de las escuelas que tienen jornada extendida participan de los talleres sentados en el patio, arriba del escenario del salón de actos, en la biblioteca o en el hall de entrada. “Al principio se veía demasiado desorden”, se escuchó decir a las directoras que también tuvieron que enfrentar cambios para adaptarse a la nueva modalidad por fuera del horario tradicional de clase. “Son espacios más flexibles que nos obligaron a ser más flexibles, pero es una experiencia importante”, aseguró María del Carmen Tabacco, al frente de la Escuela Nº 1.390. Las autoridades de los establecimientos donde el proyecto lleva más de un año hablan de “resultados positivos” y coinciden en que “son actividades a las cuales los chicos no acceden por fuera de la escuela”.
La Nº 1.390 funciona en el corazón del barrio Fonavi de Donado y Mendoza, y allí concurren 412 alumnos de primaria, de los cuales 230 participan de la jornada extendida. “Al principio uno se preocupa porque con esta cantidad de chicos no iba a haber aulas para todos, pero después nos dimos cuenta que para ésto el patio, la biblioteca, el laboratorio y hall también son espacios donde se puede trabajar”, contó Tabacco, y así se los ve a los chicos de panza en el piso, en medio del enorme salón de actos, dibujando.
Motivación. “Es un muy buen proyecto, porque significa oportunidades únicas para la mayoría de los chicos, que por fuera de la escuela no podrían participar de talleres de expresión, de artes plásticas o aprender un idioma extranjero”, indicó Tabacco. La directora reconoce que la matrícula venía “en baja” cuando el proyecto se puso en marcha y que desde entonces pasó de tener 340 chicos a más de 400. Eso sí, los resultados respecto de las mejoras en el ausentismo, afirmó que además de “mayor motivación, son producto del constante trabajo que hacen las docentes detrás de los chicos”.
Lo cierto es que como todas las escuelas donde funciona la jornada ampliada los chicos participan de todos los talleres entre 4º y 7º grados, y se trabaja con proyectos donde participan las diferentes áreas. En el caso de la Nº 1.390 la propuesta de este año es nada menos que “el juego”. Armar una ludoteca, un teatro de sombras, un ajedrez humano, organizar una quermés y fabricar juegos serán algunos de los desafíos.
“Son espacios donde también se trabajan los contenidos del aula y ya se ven algunas mejoras en la comprensión lectora y en las habilidades relacionadas con el razonamiento”, planteó Gabriela Fabbroni, la vicedirectora.
Arte urbano. En la Escuela Nº 85 del barrio Tablada, Silvia Girino, que tiene 310 alumnos de primaria y ocho cursos participando en la jornada extendida, marcó resultados similares y también hizo hincapié en que “es interesante cómo se desarticulan los espacios tradicionales, los chicos trabajan en talleres con compañeros de otros cursos y ocupan los espacios de otro modo”.
Este año en Tablada trabajarán sobre las artes urbanas, como los graffitis, las murgas y los murales, así que los chicos desplegarán todas sus habilidades a lo largo y ancho de la escuela para armar máscaras, diseñar trajes, armar una murga y practicar.
Silvia García está al frente de la Escuela Nº 1.331, en el barrio San Cayetano de la zona oeste. “Estos espacios han ayudado a mejorar mucho en todos los aspectos, desde el aumento y la conservación de la matrícula hasta la motivación de los chicos que trabajan a gusto en lugares distintos, y de a poco vamos sumando a los papás”, dijo la directora a cargo de 175 chicos.