Martes 05 de Diciembre de 2023
“Hoy, las respuestas oficiales no existen”, afirmó Matías De Bueno, abogado especialista en Derecho Ambiental y secretario del Área de Política Ambiental de la Universidad Nacional del Rosario. Lo dijo en referencia al olor nauseabundo, y por el momento de origen desconocido, que hace unos días se adueñó de la ciudad e incluso de otras localidades del Gran Rosario. El especialista expresó su preocupación porque "no funciona ningún sistema de monitoreo".
Asimismo, admitió su desazón por no poder brindar una explicación al fenómeno que disparó comentarios de todo tipo, primero en las redes sociales y luego en los medios de comunicación. “Me encantaría tener certezas. Estamos con la certeza de la incertidumbre”, bromeó el experto de la UNR, quien reveló que mantuvo conversaciones con integrantes de “diferentes organismos y diferentes investigadores, y al día de hoy no se puede decir concretamente a qué se debe este fenómeno. Es lamentable, porque hace tres días ninguna de las autoridades de aplicación pueda decir a qué se debe, todos dicen que están investigando".
En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, y al tratar de delinear alguna hipótesis para explicar la invasión del mal olor, De Bueno sostuvo que “hubo un montón de hipótesis al respecto y todas fueron descartadas".
"Se hablaba de un derrame de Celulosa en el río Paraná, y la empresa lo negó. Se mencionaba que había aumentado el caudal del río y que los efluentes cloacales no estaban saliendo o no estaban saliendo lo suficientemente rápido. Eso último también fue descartado por Aguas Santafesinas. La empresa dijo que no hay ningún tipo de posibilidad de que eso suceda, a pesar de que en muchas oportunidades hemos detectado caños arrojando material fecal al arroyo Ludueña. Se habló también de algún frigorífico y tampoco se pudo comprobar. También dicen que sería algún vegetal que está en descomposición. Se puede hablar de que hay granos en descomposición”, agregó.
De Bueno no ocultó su preocupación por la falta de diagnóstico oficial. “En definitiva, a tres o cuatro días ninguna de las autoridades de aplicación puede plantear a qué se debe este fenómeno. Todos dicen que están investigando de qué se trata. Y lo que necesitamos es que todos los organismos adecuados tengan las herramientas suficientes para investigar", sostuvo.
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"Muchas veces se siente el olor, pero para analizar el aire deben estar varios días con los equipos de medición y esos equipos de monitoreo no están. La Universidad no cuenta con esos equipos. En el pasado existían laboratorios móviles del Ministerio de Medio Ambiente de la provincia, pero que no están en funcionamiento”, lamentó.
De Bueno también hizo hincapié en la transición de gobierno provincial como otro factor que conspira contra la elaboración de algún diagnóstico. “Hoy por hoy, no hay un Ministerio de Medio Ambiente que pueda decir cuál es el problema. Hay una gestión que se va y otra que está llegando. Estamos justo en esa bisagra. Es bastante difícil tengamos una respuesta sobre lo que está pasando. Hoy es difícil que desde la Universidad tengamos información certera que se obtendría hablando con los distintos organismos oficiales. Y hoy las respuesta oficiales no existen”, subrayó.