La ciudad

"Nunca pensé que me iba a morir", el emotivo relato de una de las mujeres accidentada en Circunvalación

María Alejandra Solís, la mamá de la policía Joana Arduzzi, recordó cómo fue el accidente en el que su auto, en el que viajaba con su hija policía, fue aplastado por un camión en Circunvalación.

Jueves 11 de Octubre de 2018

María Alejandra Solís no olvidará nunca esa mañana del miércoles 3 de octubre. Ese día se aferró a la idea de que Dios estaba sosteniéndola de la mano a ella y a su hija Joana entre un revoltijo de hierros retorcidos. Ese día, en avenida de Circunvalación, la vida le hizo un guiño y le terminó dando luz verde. Nacieron de nuevo.
Esa soleada mañana la noticia explotó en las redes sociales: un camión que trasladaba un pesado container repleto de jugo de limón congelado cayó sobre el viejo Ford Escort que conducía la integrante de la Policía Comunitaria Joana Arduzzi, a quien acompañaba su madre.
Cerca de avenida Arijón, nunca esperó que una mole se desplomaría sobre el techo de su auto: "Había un embotellamiento y de repente escuché que el auto se nos rompía, le dije a mi hija que era un accidente y la mente me quedó en blanco. Cuando reaccioné, no me salían las palabras, lo único que trataba era de calmar a Joana".
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La mujer le cuenta a La Capital como si la historia perteneciera a alguien más, no a ella y a su hija de 29 años. Como si fuera un mal sueño recuerda que "en ningún momento" vio venir ese camión que parecía una mole despedazándose sobre su auto. "No lo vi, no lo vi nunca, pero si era consciente a pesar del impacto de que lo único que quería era salir de ahí. Entonces llegó una señora y le dije que por favor llamara a mi esposo. Yo lo tengo primero en el teléfono, al igual que a mis hijos".
"Lo que más me molesta es que nadie de la empresa, ni el camionero, llamaron para ver cómo estábamos. Yo no pretendo nada, pero quiero que le saquen el carné a ese hombre, que no sé si es joven o viejo".
La ayuda llegó rápidamente y María Alejandra tuvo la lucidez como para pensar en frío. "Nunca perdí el conocimiento. Cuando llegó el primer bombero le vi el gesto de su rostro y ahí me di cuenta de que era algo mucho más grave de lo que yo suponía. Yo no sabía que lo que había encima nuestro era un camión. Se acercó, me pidió mi nombre y me ayudó a calmarme"·
A pesar de la situación, la mujer asegura que durante esa hora y media que estuvo dentro del Escort "nunca" pensó en la muerte. "No era una opción, me aferré a la vida, nunca se me pasó por la cabeza pensar que iba a morir. Yo estuve en un colegio de monjas y dentro de todo soy bastante creyente. Ahora te lo aseguro, ahí estuvo la mano de Dios".
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"Cuando empezaron a levantar el container, ahí me lastimé un ojo, pero podía mover mis piernas, eso era lo que más me preocupaba. Joana quedó un poco peor que yo, sufrió más lastimaduras. Pero me ayudó mucho estar calma, porque yo también terminé ayudando para que nos sacaran más rápido", recordó.
Rescatan a dos mujeres de un auto aplastado por un camión en Circunvalación

Dice que no recuerda tanto los aplausos para los bomberos y los rescatistas que trabajaron contrarreloj para sacarla a ella y a Joana de esa inaceptable situación. "Yo le pedí que me cuidaran la cadera, pero yo salí haciendo fuerza y enseguida me subieron a la ambulancia. Y a todos y cada uno de ellos les estamos eternamente agradecidos por el trabajo, por el esfuerzo y el cariño que pusieron".
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Esa mañana iba por Circunvalación y debía tomar por 27 de Febrero para trasladarse hasta una empresa donde debía resolver una cuestión económica. Y tomar por esa arteria se convirtió en algo casi obligado: "Circunvalación es un desastre, nadie respeta nada. Y además, el carné de conducir se lo dan a cualquiera. El ser camionero implica ser responsable no sólo por la carga sino por las personas. Hacé de cuenta que estás manejando un arma. Pero lo que más me molesta es que nadie de la empresa, ni el camionero, llamaron para ver cómo estábamos. Yo no pretendo nada, pero quiero que le saquen el carné a ese hombre, que no sé si es joven o viejo".
Hoy, María Alejandra disfruta de la contención de su familia en la casa que construyó en Granadero Baigorria junto a su marido Francisco hace poco más de veinte años y que comparte junto a sus cinco hijos. Tiene un negocio de forrajería y despensa que lleva adelante con mucho esfuerzo.
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Pero situaciones como las que vivió la hicieron pensar algunas cosas: "Nunca me había pasado una cosa así, nunca había tenido un accidente. Pero me parece que esto te enseña a tomarte las cosas con más calma, a no andar por la vida a las corridas. Así, nunca llegás a ningún lado".

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