¿Nieve en Rosario? El falso pronóstico que trajo el recuerdo de históricas nevadas en la ciudad

Las redes sociales replicaron un supuesto alerta por nieve pero la información fue desmentida rápidamente por expertos

Miércoles 03 de Abril de 2024

En las últimas horas, se viralizó a través de las redes sociales un supuesto alerta de nieve en Rosario y alrededores para este miércoles, lo que provocó la inminente catarata de memes y preocupación de parte de usuarios rosarinos.

A pesar de las especulaciones, expertos en meteorología advirtieron que se trataba de una noticia falsa. El único alerta que regía -y rige- para la zona del departamento Rosario era por tormentas, que comenzaron con menor intensidad durante este jueves por la mañana.

Desde el lunes pasado, la temperatura bajó considerablemente y el calor parece alejarse de una vez por todas en este otoño, pero el clima en la ciudad se encuentra lejos de los niveles que acostumbra a traer las nevadas en otras zonas del país.

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La imagen que se viralizó por las redes sociales sobre la falsa alerta de nieve en Rosario.

Rosario lleva más de 50 años sin presenciar la caída de copos de nieve. La última nevada registrad fue el lunes 16 de julio de 1973 se dio “un fenómeno que se había dado por última vez en 1954”, como se escribió en la tapa del diario La Capital del día martes siguiente.

Nieve histórica en Rosario

Hace más de medio siglo atrás se vivió la jornada histórica en la que cayeron los inolvidables copos blancos que dibujaron una capa en autos, calles, casas y en las ropas de los rosarinos que salieron a disfrutar de la nevada. Pero no fueron los únicos que se encontraron con la sorpresa, sino que en los alrededores de la gran ciudad también se cubrieron los techos de blanco.

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“A las 10.45 comenzaron a caer los primeros copos. En realidad, era lo que la gente de campo llama «garrotillo», primer estado de los cristales de nieve que se disuelven al solo golpe con las superficies sólidas”, se escribió en las páginas de La Capital.

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La nieve caía en forma constante sobre la ciudad de Rosario. Una imagen que no volvió a verse.

“Al producirse los primeros copos la temperatura era de 3 grados, con una presión de 761,3 y una humedad del 97%. Hasta ese momento, en la antevíspera habían llovido 27 milímetros. Desde la una de la madrugada, hora por hora, la progresión de la temperatura fue así: 7,2%, 7%, 6,8%, 6,6%, 6,4%, 6%, 5,4%, 4,6%, 4,6%, 4,2%, 3% (a esta altura comenzó a nevar), 1,3%, 1%, 0,6%”, contaba la crónica, que unas líneas más abajo indicaban “cuando a las 15 solo persistía una leve llovizna, el frío arreció y un viento helado borró de la mente la belleza de la ciudad nevada”.

“Nuestra ciudad vivió ayer el asombro de una nevada que se insinuó primero tímidamente para concretarse luego con todas las características del meteoro, esto es con livianos copos y lechosos filamentos a los que el fuerte viento imprimió curiosos recorridos antes de depositarlos en el suelo”, describió el diario sobre la sorprendente nevada, para nada acostumbrada en esta zona de la Argentina.

El antecedente en 1954

La nota de aquella mañana de julio del 73 contó: “La última nevada de que se tiene noticia en esta ciudad ocurrió el 7 de agosto de 1954, a las 10. No llegó a tener la importancia de la víspera, pero abarcó también, como ahora, las localidades del sur santafesino. Anteriormente había caído una en 1941 y más atrás en el año 1935”.

La información reflejada en las páginas del diario no tuvo demasiado vuelo periodístico, salvo cuatro imágenes y un texto pequeño, restándole trascendencia al extraño fenómeno climático para la ciudad de Rosario y alrededores.

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“Sobre nuestra ciudad y una amplia zona del litoral cayeron ayer ligeras nevadas”, señalaba el título sobre las cuatro fotografías: tres de la entonces “Ciudad Evita” (así se la denominó desde 1952 a 1955 a Cañada de Gómez) y la restante de las inmediaciones de Firmat.

En tanto, el texto describió: “Pequeños copos, transparentes, de consistencia de pluma, descendieron girando a impulsos del viento, demasiados tenues para mantenerse en estado sólido. La nieve no alcanzó para construir muñecos, ni siquiera esas bolas y deslizaderos que son las delicias de niños y adultos de los países fríos. Apenas pudieron insinuarse blancos mantos sobre los árboles”.

La fugaz nevada de 1935

Al ir más atrás en el tiempo, más precisamente en el año 1935, una nevada pasó casi inadvertida y no fue tan interesante para el diario de aquellos días.

Más allá de eso, la crónica de la nevada de 1954 comenzó con esa historia: “Las escasas personas que transitaban una madrugada del año 1935 por las calles de nuestra ciudad recordarán cómo sus abrigos se cubrían levemente de una suave pelusa blanca: era nieve y el suceso quedó casi inadvertido por la hora en que ocurrió”.