Viernes 20 de Octubre de 2017
El incendio se produjo en el primer piso de la casa, que recorre un largo balcón, donde ayer se podían ver los vidrios estallados del dormitorio donde la noche anterior descansaba Luis Pablo Crichigno. En otro sector de la vivienda se encontraba su esposa, Ana María Nobile, quien fue la primera en percatarse del fuego.
Desesperada, la mujer comenzó a gritar pidiendo ayuda y alguien corrió hasta la esquina, donde hay un minimarket atendido por Alejandro Martínez, quien a su vez ocupa el piso superior al del matrimonio Crichigno.
El joven no lo dudó. Dejó el quiosco tras hacerse del matafuegos y corrió hacia la casa de su vecino, seguido por Germán Candussi, el primer policía en llegar desde la seccional 13ª, muy cercana al domicilio. Juntos ingresaron al lugar e hicieron ingentes esfuerzos por entrar al cuarto de Luis Pablo, ya presa del fuego.
Entre tres
Antes incluso de que arribara al lugar la dotación de los Bomberos Zapadores, a los primeros socorristas se les unió otro agente de la 13ª, Rubén Mazza. Entre los tres trataron de rescatar al hombre.
"Estuvimos como 30 minutos tirando agua y con el matafuegos, tapándonos la boca y la nariz con trapos mojados, hasta que pudimos salir al balcón y desde ahí entrar al dormitorio y sacarlo", contó Alejandro.
Enseguida llegaron los Bomberos y bajaron a la víctima por la escalera interna de la casa. Afuera ya había apostadas dos ambulancias, que trasladaron al grave herido al Heca, seguido del joven y los dos policías afectados por un principio de asfixia tras haber inhalado monóxido de carbono.
Crichigno fue derivado de inmediato a la unidad de cuidados intensivos, donde permaneció con asistencia mecánica respiratoria en muy grave estado, ya que las quemaduras cubrían el 80 por ciento de su superficie corporal, contó el director del Heca, Néstor Marchetti. Finalmente el hombre falleció poco después de las 13.
La víctima llevaba veinte años de casado. Su esposa, muy consternada, admitió que todo podría haber comenzado con un cigarrillo caído sobre la cama (ver aparte) y contó que intentó auxiliar a su marido de todos los modos posibles, aunque sin éxito.
Lo mismo le ocurrió a Alejandro, el vecino que con grandes esfuerzos logró retirar al herido de la habitación. "Uno hace lo que puede en estos casos, ni lo pensás. Hay una persona que está a los gritos pidiendo auxilio y simplemente uno corre a ayudar", le dijo a LaCapital minutos después de enterarse de que su solidaridad no había logrado impedir el desenlace fatal.
El muchacho, cuya casa ubicada arriba de la incendiada aparentemente no sufrió daños, tuvo que ser también atendido por los médicos del Heca al igual que los dos policías, pero sus cuadros no revistieron gravedad y después de recibir tratamiento inyectable todos fueron dados de alta.