Murió la escritora Angélica Gorodischer: profundo dolor, admiración y respeto
La vida de la destacada escritora se apagó ayer en Rosario a los 93 años. Precursora del género fantástico, cosechó reconocimiento mundial

Domingo 06 de Febrero de 2022

La escritora Angélica Gorodischer falleció ayer a los 93 años. Nacida en Buenos Aires el 28 de julio de 1928, se arraigó desde muy pequeña en Rosario, refugio de su rica obra literaria basada en relatos y novelas. Feminista, directa, sencilla y profunda, recibió, entre otros, los premios Konex de platino, Emecé (por su novela “Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara”), Más Allá, Esteban Echeverría y Dignidad, otorgado por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos por su trabajo en defensa de los derechos de la mujer. “Kalpa imperial”, su novela fantastica más destacada, fue traducida al inglés por Ursula K. Le Guin, figura de la ciencia ficción anglosajona. Por esa obra recibió en Francia el premio a la mejor novela extranjera de imaginación.

Las expresiones de admiración y dolor por el fallecimiento de la brillante Angélica Beatriz del Rosario Arcal de Gorodischer se multiplicaron ayer desde la mañana cuando se dio a conocer la triste noticia, que inundó los diarios digitales, redes sociales y portales literarios especializados del país y el mundo.

Fue una mujer indispensable de la cultura argentina, cuya vasta y admirada obra incluyó títulos como “Jugo de mango” (1988), “Prodigios” (1994), “La noche del inocente” (1996), “Cómo triunfar en la vida” (1998), “Menta” (2000), “Doquier” (2003), “Historia de mi madre” (2004), “Tumba de jaguares” (2005), “La cámara oscura” (2009), “Las nenas” (2016) y “Coro” (2017).

En diciembre de 2017 la Biblioteca Nacional le realizó un homenaje a su trayectoria. En 2018 recibió en Francia el premio a la mejor novela extranjera de imaginación del Festival Imaginales, por “Kalpa imperial”, una de sus obras fantásticas más admiradas, cuya primera parte fue publicada en 1983, y otros dos volúmenes en 1984.

En 2011, en Estados Unidos, recibió el World Fantasy Award. Sus cuentos figuran en antologías del país y del extranjero. Ha sido traducida al alemán, inglés, francés, italiano, ruso, checo y portugués. Justamente en 2003 se publicó la traducción al inglés de “Kalpa imperial”, realizada por Ursula K. Le Guin, figura de la ciencia ficción anglosajona.

Gorodischer falleció a los 93 años en su casa de zona sur, donde pasó prácticamente toda su vida. Nació en Buenos Aires, y a los siete años ya se había radicado en Rosario cuando a su papá lo trasladaron por cuestiones de trabajo. Tenía tres hijos y estuvo casada con el arquitecto Sujer Gorodischer, quien falleció el 9 de enero de 2020.

“Siempre digo que soy rosarina porque así lo siento. Mi mamá era de acá y acá estaba toda su familia. En esa época vivíamos frente al parque en calle Moreno que todavía era una zona de casa bajas y bastante aisladas, no lo que es ahora”, contó en una entrevista que publicó La Capital en agosto de 2015.

Cursó sus estudios primarios y secundarios en la escuela Normal Nº 2. De muy pequeña se apasionó por la lectura, aunque no pudo terminar los estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). “Si empezás a leer así con amor, terminás por escribir”, dejó como enseñanza Angélica, quien fue declarada ciudadana ilustre de Rosario en 2007.

Se autodefinía como militante feminista, publicó más de una treintena de libros entre novelas y cuentos, paseó por diversos géneros literarios. Fue una de las pocas escritoras de ciencia ficción argentina y pionera en el género.

En su página oficial www.angelicagorodischer.com, se anunció: “Con enorme dolor y pesar, despedimos a Angélica. Gracias por el cariño que nos hacen llegar. Familia Gorodischer. 05/02/2022”.

“Kalpa imperial”, una de sus máximas obras

(Fragmento)

“Dijo el Narrador:

- Ahora que soplan buenos vientos, ahora que se han terminado las noches de incertidumbre (..) Ahora que no vivimos nosotros ni nuestros hijos sujetos a la ceguera del poder (...) Cualquiera puede pararse a la puerta de la sala del trono y esperar su turno simplemente, para acercarse al Emperador y decirle:

- Señor, a mí me gusta mucho el teatro, pero en mi pueblo no hay ningún teatro, ¿No te parece que podrías mandar a que construyeran uno?

(..)

Y probablemente el buen Emperador, que parece hecho sólo para la sonrisa y el gesto bonachón pero que supo empuñar las armas y manejarlas como el ángel de alas negras de la guerra cuando se trató de aniquilar en el Imperio la codicia y la crueldad de una casta maldita, le conteste al consejero que charlar una hora con cada uno de sus súbditos es una manera de gobernar, y no de las peores, pero que el señor consejero tiene razón, y que para no perder más ese tiempo tan valioso, redacte el señor consejero un decreto que el Emperador firmará, en el que se mande construir un teatro en el pueblo de Sariaband.

También es posible que el consejero abra mucho los ojos y diga:

- Señor, la construcción de un teatro, aún la de un teatro de un pueblo pequeño, es una empresa cara.

- Oh, bueno - dirá quizás el Emperador-. No nos vamos a andar fijando en eso. Aparte de que un teatro nunca es caro porque lo que pasa allí dentro enseña a las gentes a pensar y a comprenderse, alguna joya habrá en el palacio, algún tesoro en los sótanos, que pueda solventar los gastos”.