Miércoles 09 de Noviembre de 2022
La lucha por mejores condiciones laborales de los residentes de todo el país toma fuerza a medida que pasan los días. En Rosario, que no está al margen de esta situación, este martes se realizó una multitudinaria marcha que fue una clara muestra de la crisis de estos trabajadores que realizan su proceso de formación en el sector público y privado y que cumplen tareas que “permiten sostener al sistema de salud”, según describieron.
Durante un mínimo de tres años (que pueden ser cinco o seis dependiendo de la especialidad, o de si hacen más de una residencia) los médicos trabajan en hospitales, sanatorios y centros de salud “sin que se respeten, en muchos casos, ni los mínimos derechos laborales", expresaron los manifestantes.
En la ciudad hay alrededor de 1460 residentes distribuidos en todo el sistema de salud.
Bajos salarios, pagos atrasados, falta de aguinaldo y de aportes jubilatorios, guardias extenuantes y un futuro laboral incierto se anotan entre los principales reclamos que se escucharon ayer al mediodía en el Cemar, donde se dieron cita para iniciar una marcha que culminó en la sede de la Gobernación.
Los profesionales se convocaron en la esquina de Moreno y San Luis al mediodía. Llegaron solos o en grupo hasta el lugar (muchos de ellos vestidos con los tradicionales ambos) donde se unieron a médicos nucleados en Siprus (Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad) para hacer visible un reclamo que lleva años pero que en los últimos meses, después de haber pasado lo peor de la pandemia de Covid, se hizo más fuerte y evidente en todo el país.
Es que durante la epidemia que azotó a la Argentina realizaron una tarea fundamental para sostener el funcionamiento de un sistema de salud en crisis, y ahora, lejos de haber mejorado sus condiciones laborales, las cosas empeoraron, según describen.
La situación es tan grave y profunda que son cada vez menos los egresados de las carreras de Ciencias Médicas que eligen las residencias (que son optativas) como camino de formación. Muchos buscan hacer cursos o posgrados que les permitan formarse sin tener que pasar por los tres años mínimos de residencia en condiciones poco favorables, según vienen expresando los jóvenes médicos.
De hecho, este último año, en Rosario, “más del 50% de los puestos disponibles tanto en el sector público como privado quedaron vacantes”, lo que generó alarma entre funcionarios del área de Salud y los colegios profesionales.
Incluso en residencias clave, como la de pediatría, para 18 ofrecimientos que hubo en el sector privado rosarino, solo se presentó un residente.
Mariano Iglesias, de la agrupación Graduados por el derecho a la Salud, que promovió la multitudinaria marcha, señaló a este diario que “el reclamo de derechos de los médicos residentes es un tema que lleva muchos años” y agregó: “Antes de que existiera nuestra organización ya había movimientos que exponían la situación de los residentes no rentados que hacían un trabajo inmenso en los hospitales sin ningún tipo de pago”.
Al menos en la mayoría de los hospitales y sanatorios de Rosario (y Santa Fe) las residencias no rentadas ya no existen, pero sí, por ejemplo, la figura del medio becario, que cobra la mitad del salario.
Vivencias diarias
Pilar, residente de primer año de Urología, quien está haciendo su formación en el Heca, habló con La Capital mientras participaba de la protesta: “Empecé hace dos meses la residencia bajo el sistema de medio becario; la verdad es que no tengo explicación de por qué se permite esto, pero nos pagan la mitad”.
La médica dio detalles del trabajo diario que realizan ella y sus colegas: “En nuestro caso somos un servicio quirúrgico. Cumplimos doce guardias de 24 horas al mes, e incluso a veces hacemos guardias de 72 horas”.
“Son guardias que les llaman pasivas porque cuando terminamos las tareas en el hospital estamos en casa pero pendientes del celular porque nos llaman por urgencias, por alguna situación con un paciente internado o por cualquier problema urológico”.
Pilar contó que “muchos trabajamos en dos lugares para poder sostenernos económicamente; en mi caso me quedan 48 horas libres al mes para vivir por fuera de lo laboral”.
A pocos metros de ella se encontraban Sofía, Cecilia y Josefina, residentes de Pediatría en el Hospital de Niños Zona Norte, levantando sus carteles. En sus rostros se reflejaba la angustia por la situación que atraviesan los residentes en las distintas instituciones de Salud. “Vinimos a reclamar por los derechos de todos, para tener guardias aceptables, por salarios dignos y para que se pague en tiempo y forma”, coincidieron.
“Tenemos compañeros en Rosario que ya van por el segundo mes de trabajo y todavía no cobraron ni tienen fecha de pago”.
Cecilia puntualizó: “Necesitamos que se respeten los salarios de acuerdo a las horas de trabajo realizadas (ya que a veces se cobra por muchas horas menos de las que realmente se hacen) y que se cumpla con el descanso”.
Las guardias extenuantes y el poco tiempo que tiene para recuperarse es una de las quejas con más peso: “Esto pone en riesgo nuestra salud y la de los pacientes”, exclamaron los residentes durante la marcha.
Josefina comentó que la situación es crítica pero hay lugares más difíciles que otros para ejercer la tarea de residente: “Depende mucho de la institución. Nosotros tenemos compañeros de otros hospitales donde no les cumplen los horarios establecidos de guardias ni el descanso. Eso explica, entre otros motivos, por qué son pocos los que quieren entrar a las residencias. Al final te conviene hacer una especialidad con un posgrado, hacer estética, por ejemplo, que es mucho más redituable y le dedicás menos tiempo”, reflexionó.
A mediano y largo plazo las expectativas no son buenas. “Una vez que cumplís con la formación de la especialidad, mínimo tres años, te espera un futuro poco esperanzador. Tenés que tener tres trabajos para llegar a fin de mes y encima pagar eso que llaman el derecho de piso. No tenés más vida propia y apenas te alcanza para cubrir tus gastos fijos”, dijo Josefina.
Existe una reglamentación nacional elaborada por el Ministerio de Salud donde se exponen las condiciones en las que deben desarrollarse las residencias, pero en muchos lugares del país no se cumple. “En Santa Fe, la reglamentación por la que se rige nuestra tarea es de 1985, pero encima, cada entidad hace lo que quiere. Algunas funcionan bien, otras mal y otras muy mal”, señalaron los médicos.
“No queremos ser mano de obra barata”; “Estamos agotados”; “Nos usan para mantener al sistema de salud y no nos consideran como verdaderos trabajadores”; “Nos llenaron de aplausos en la pandemia pero ahora no nos cumplen ni las horas de descanso”, fueron algunas de las quejas que se escucharon a viva voz en el mediodía rosarino.
Los profesionales dejaron cartas con todas las demandas insatisfechas, tanto en el Cemar (que depende de la secretaría de Salud Pública de Rosario) como en la sede de Gobernación de Santa Fe.
Los residentes no descartan tomar medidas más extremas si no les dan respuestas al pedido de que se cumpla con sus derechos laborales.