La ciudad

Monseñor Martín: "Trabajo sin pan es explotación, pero pan sin trabajo es humillación"

Lo aseguró el Arzobispo de Rosario durante la conmemoración de San Cayetano, que congregó a miles de personas que pidieron por pan y trabajo

Miércoles 07 de Agosto de 2019

El inquietante estado de necesidades que atraviesa el pueblo se reflejó claramente hoy en la procesión desde la parroquia San Cayetano hacia la Plaza Libertad, donde se desarrolló una multitudinaria misa para recordar al santo patrono del pan y el trabajo. Liderada por el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, se realizó una ceremonia emotiva, que reflejó con crudeza situaciones de angustias, de intentos y resignaciones, y de descarnados pedidos apoyados en la fe.

“Trabajo sin pan es explotación, pero pan sin trabajo es humillación”, remarcó el arzobispo en una jornada repleta de actividades religiosas en honor a San Cayetano.

“Como muchas veces ocurre, el trabajo sin pan, que el hombre trabaje y que no se le den las condiciones para una vida digna, es explotación, una injusticia. Pero por otro lado, obtener el pan sin el trabajo es humillación, eso también se da entre nosotros en la cultura de la dádiva, de someter a otras personas desde el poder para ayudarlos, pero sin valorarlos en su capacidad de trabajar”, resaltó monseñor Martín.

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Y sintetizó: “Ninguna de las dos cosas corresponden a la dignidad de la persona humana”.

En sus intervenciones, pidió varias veces que se le conceda al “sufrido pueblo argentino”, que “todas las personas puedan acceder a un trabajo digno y cada uno pueda ganarse el pan con el sudor de su frente. Todo para la gloria de Dios y para construir una sociedad mejor”.

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Monseñor Martín encabezó la procesión por San Cayetano.
Monseñor Martín encabezó la procesión por San Cayetano.

En la parroquia San Cayetano, a pocas cuadras, durante todo el día hubo misas a templo lleno. La concurrencia de los fieles fue contundente, desde las cinco de la mañana hasta las 22. Expusieron una conmovedora muestra de fe, en un escenario social muy complejo.

Para ayudar al arzobispo acudieron 27 sacerdotes de otras parroquias y de localidades vecinas. Más de 100 colaboradores también acompañaron la celebración. Así, poco a poco, la plaza se fue poblando con un palpable tinte familiar. Aunque vale recalcar que la primera fila estuvo integrada mayoritariamente por mujeres mayores, con pañuelos en sus manos y muchas historias de cercanas frustraciones en sus mochilas de vida.

A las 15.20, comenzó a llegar la columna de la procesión, con carteles, levantando las típicas espigas y gritando: “Viva San Cayetano”. Esa manifestación se extendió más de una cuadra y media. Y esas miles de personas se desplegaron en toda la plaza, mirando al escenario principal, montado en el centro de ese espacio.

La Iglesia no tiene un partido. La Iglesia no va a decir a quién votar. Por eso, hay que pensar bien cuál es la propuesta que más se acerca a lo que nos indica el evangelio"

Así se dio el arribo de la figura de San Cayetano, que fue trasladada por colaboradores de la parroquia, y custodiada por cadetes de la escuela de policía.

Diez minutos después, arrancó la misa encabezada por monseñor Eduardo Eliseo Martín, secundado por el párroco de San Cayetano, Marcelo Franchini.

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Al finalizar ese tramo, el arzobispo se refirió brevemente a elecciones primarias del próximo domingo. “Los católicos debemos utilizar el criterio de la fe para que nos ilumine en ese momento. La Iglesia no tiene un partido, ni tampoco está representada por ninguna agrupación. La Iglesia no va a decir a quién votar. Por eso, hay que pensar bien cuál es la propuesta que más se acerca a lo que nos indica el evangelio”, cerró Martín.

Más información, en la edición impresa de este jueves de La Capital

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