La ciudad

Monseñor Martín: "En Rosario naturalizamos la muerte por la violencia"

El arzobispo de la ciudad escribió una reflexión sobre la situación actual y planteó la necesaria conversión de la sociedad porque "está enferma".

Miércoles 16 de Septiembre de 2020

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, realizó una reflexión sobre la situación actual en la cual aludió a una sociedad que ha naturalizado el consumo de drogas y la muerte por la violencia asesina del narcotráfico.

Martín sentó posición sobre el momento que vive la ciudad y otras poblaciones aledañas a través de una nota que fue publicada en la página web del Arzobispado de Rosario, en la que planteó la urgente necesidad de conversión de una sociedad que "está enferma", aseguró.

Cuando hace referencia a los síntomas de esa enfermedad, el arzobispo puntualizó en "la violencia asesina del narcotráfico como un emergente de una sociedad que ha naturalizado el consumo de sustancias y no ha trabajado en la prevención y asistencia de las personas que la padecen".

"Desde hace años pareciera que existe una legalización de hecho del comercio de drogas, que cuenta con un sistema financiero propio, y con una organización delictiva superior a la que cuenta el Estado para dar respuesta. A diario vemos como se eliminan vidas, llegando a naturalizar también la muerte. Hace unos días en la zona oeste de Rosario en una balacera perdía la vida una beba de 18 meses, hoy como ayer siguen muriendo los inocentes", profundizó.

Monseñor Martín describió el comportamiento colectivo ante la concatenación de hechos violentos que provocaron tantos muertes. "Pareciera que esta violencia asesina no nos tocara, fuera de otro lado; muchas veces para neutralizar los hechos, los titulares dicen: “Fue un ajuste de cuentas”. Sin embargo como cristianos estamos llamados a ver la realidad con la mirada del Evangelio: si hay un miembro de nuestra sociedad que padece, también nosotros padecemos porque hay una solidaridad tanto en el bien como en el mal. El otro no es un extraño, no es un enemigo, el otro es un prójimo, es un hermano.

"¿Por qué nos está ganando la droga, con su correlato que es el narcotráfico, con su contenido de dinero negro, de poderosas armas de fuego, ostentación, lujo, violencia y muerte? ¿Qué connivencia social, política, judicial, de las fuerzas de seguridad nos ha llevado hasta aquí?", se preguntó el arzobispo. Y avanzó: ¿Qué sociedad estamos configurando, que en mucho ámbitos se tolera y promueve el consumo bajo el eufemismo de consumo recreativo cuando el 40% de la población vive en la pobreza? No olvidemos que el placer obtenido en dicho recreos se obtienen con la sangre de mucha gente, y lo más terrible, hasta con la de niños inocentes".

La autoridad eclesiástica también en su reflexión también buscó respuestas por parte del Estado al interrogar: "¿Qué políticas públicas decididas y valientes se están aplicando para remediar este flagelo? ¿Se radarizan las fronteras del país? ¿Se controla el tráfico de armas? ¿Se investigan los canales financieros por donde se encausan las ingentes sumas de dinero que genera el narcotráfico?"

En este marco Martín planteó de manera explícita la urgencia de cambios. "Estamos necesitados de conversión. Pedimos también la conversión de aquellos que por acción u omisión son responsables de este flagelo: en el nombre del Señor les decimos: ¡dejen la violencia, dejen estas formas degradantes de vivir!, ¡conviértanse y experimenten la misericordia de Dios! Rosario, y zona de influencia: es la hora de la conversión. Dios clama a un cambio de actitud a cada uno, desde el lugar que le toca en la sociedad. ¡Necesitamos una profunda conversión! ¡Señor, mira cómo nos encontramos; imploramos de Ti la fuerza de tu Espíritu para vencer el mal que nos oprime!"

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