Martes 31 de Mayo de 2022
La menstruación es un factor de desigualad y en Argentina son más de 12 millones de niñas, adolescentes, mujeres, varones trans y no binaries menstrúan. El acceso a los productos de gestión menstrual -sean toallitas, tampones o copas menstruaules- significa para todas ellas un costo anual que calculado a enero de este año oscila entre los 4 mil y los 5.100 pesos, lo que equivale al 38 por ciento del costo mensual de una canasta básica alimentaria o al 70 por ciento de una Asignación Universal por Hijo (AUH). Esos son solo algunos de los datos que a nivel país releva el "Manual de Acceso a la Gestión Menstrual para Más Igualdad: herramientas y acciones para gobiernos locales”, un documento que es fruto del primer Foro Nacional de Acciones para alcanzar la Justicia Menstrual realizado en 2020 y que este lunes se presentó en el Concejo Municipal de Rosario.
Sol Prieto, directora Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación y sucesora del Mercedes D´Alessandro, fue la responsable de presentar en el Palacio Vasallo el documento que busca fundamentalmente delinear acciones que amortigüen las desigualdades económicas, pero también culturales que aún pesan sobre las personas que menstrúan.
Con la certeza de que "hablar de gestión menstrual es hablar de desigualdad y por eso, se lo aborda desde el Ministerio de Economía de la Nación", la funcionaria puso sobre la mesa eso que durante la pandemia de Covid-19, sobre todo en la segunda mitad de 2020, empezó a plantearse en los territorios: no solo la demanda alimentaria para sostener a las familias, sino además el relato de mujeres y adolescentes que ante la imposibilidad de acceder a productos de gestión menstrual tuvieron que recurrir a "pañales de sus hijos recortados, trapos, toallas viejas u otros elementos", detalló la funcionaria.
Un escenario y un reclamo que empujó acciones concretas desde Nación como fue la incorporación de los productos de gestión menstrual al programa de Precios Cuidados, algo que en Rosario se replicó a nivel municipal, se incorporaron descuentos del 15 por ciento para las beneficiarias de AUH y pensiones no contributivas, se repartieron copas menstruales y se sumó al sector productivo a través de ayuda a cooperativas que producen toallitas reutilizables.
Con ese camino recorrido y tras un mapeo de las acciones realizadas a nivel país, la guía presentada en Rosario con la presencia de legisladoras provinciales y locales, referentes de organizaciones feministas y de la comunidad LGTBIQ+, así como también representantes de diferentes sindicatos, la guía busca ofrecer herramientas para la formulación e implementación de iniciativas tendientes a una gestión menstrual accesible y equitativa para todas personas que menstrúan, y que promuevan la sostenibilidad ambiental.
Un asunto de economía sustentable
Sin embargo, para Prieto la gestión menstrual no es solo un problema de inequidad para las 12 millones de mujeres y personas que menstrúan en el país, sino además un tema de economía, de sustentabilidad económica y vinculado a las economías sociales y populares.
De hecho, tal como lo detalla el documento los productos de gestión menstrual son insumos de primera necesidad, que son en su mayoría productos importados o con insumos importados. Es más, el cálculo del Ministerio de Economía es que si se utilizaran, por ejemplo, 24 unidades de productos por ciclo -3 packs de 8 unidades- en 13 ciclos por año, cada una de las 12 millones que los utilizan necesita un promedio de 39 packs anuales, lo que implica una demanda 468 millones de packs de 8 unidades por año.
En el país, sólo se registran 6 productoras e importadoras de toallitas femeninas y de acuerdo a los datos del Ministerio de Economía de la Nación, en el 2019 las importaciones de estos productos terminados ascendieron a 16 millones de dólares, 4 millones corresponden a tampones y 12 millones al grupo de productos que tienen como principal componente a las toallitas, que además se fabrican con materiales que no son biodegradables.
Por eso, la funcionaria recalcó el trabajo que se vienen realizando en el sector productivo a través de la promoción de cooperativos para la producción de productos reutilizables, como toallitas. Prieto afirma, en ese sentido, que no solo se trata de una mirada ecológica y medioambiental, sino además como "una cuestión de la economía social y popular" y puso como ejemplo el municipio de Almirante Brown donde ya hay trabajando tres cooperativas que emplean a 50 personas, además de otras experiencias en Catamarca.
36 iniciativas en una decena de provincias
Actualmente, hay 36 iniciativas de políticas concretas que se llevan adelante en una decena de provincias del país, algo que es un comienzo, ya que aún restan 13 jurisdicciones donde aún no se han gestionado iniciativas a ningún nivel, provincial ni municipal.
Ese mapeo nacional muestra que en Santa Fe hubo acciones en sus dos principales municipios, la Capital y Rosario, éste último incluso fue el primero del país en sancionar un Programa de Gestión Menstrual que está vigente.
"Con esa ordenanza pusimos sobre la mesa por qué la menstruación es una asimetría económica y en la educación de niñas y adolescentes, que releva ausentismos laborales por falta de baños amigables en los espacios de trabajo, así como sucede en las escuelas donde las niñas no encuentran espacios adecuados, del mismo modo que habla de déficits estructurales como es el acceso al agua potable" detalló la concejala Norma López, autora del proyecto que dio origen al programa local.
Para López, "el manual pone en escena el trabajo territorial" en todo el país y "es sobre todo un instrumento para los gobiernos locales" y señala alguna de las acciones concretas que incluye la normativa: la incorporación del productos al programa de Precios Justos en Rosario, la generación de baños amigables y la convocatoria a un concurso para llevar adelante una campaña que termine con los tabús alrededor de la menstruación.
"Si bien la campaña es un tema pendiente, la idea es ponerlo en marcha próximamente", señaló la edila, que recalcó que "es imprescindible dejar en claro que la menstruación es algo natural, pero que las asimetrías no lo son".