La Ciudad

Médicos y sanatorio condenados por una cirugía riesgosa y transfundir sangre equivocada

Una mujer que buscaba quedar embarazada fue sometida a una operación para extraerle fibromas del útero. En ese marco sufrió una hemorragia y la transfundieron con otro grupo y factor. El juicio duró 10 años y ahora una jueza civil ordenó una reparación económica de 100.000 pesos.

Jueves 01 de Octubre de 2020

Un médico especialista en fertilización, dos colaboradores y un sanatorio de Rosario fueron condenados por mala praxis y deberán pagar un resarcimiento económico de 100.000 pesos a una paciente que buscaba ser madre, pero padeció graves secuelas físicas y psicológicas cuando en medio de una intervención quirúrgica para extraerle fibromas sufrió una severa hemorragia interna que requirió una transfusión, pero le colocaron sangre de otro factor.

La resolución judicial corresponde a la jueza Silvia Cicutto, de Distrito Civil y Comercial Nº 4 de los Tribunales de Rosario. La magistrada analizó el caso desde una perspectiva de género, y además hizo hincapié en el derecho del paciente a estar informado de los tratamientos que recibe.

La secuencia se remonta a principios de 2002, cuando una mujer, que entonces tenía 40 años, identificada como T.A.M, inició junto a su marido el camino de ser padres. Pero se encontró con un primer obstáculo. En una consulta con su ginecólogo le diagnosticaron dos fibromas en el útero.

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Sin resignar el deseo de la maternidad, en 2004 consultó con otro médico especialista, H.M., a quien le planteó el deseo de embarazo. En esa instancia le informó de la existencia de los fibromas, y le preguntó si podrían dificultar la gestación.

Luego de varios estudios, el médico tratante consideró que la solución era quirúrgica, ya que para facilitar una gestación “normal” debía extirpar los quistes. El 1º de abril de 2004 la paciente se internó en un sanatorio y a las 18.30 ingresó al quirófano. El médico H.M fue el encargado de la cirugía, que culminó a las 21.

Unos minutos después el profesional salió de la sala y le comunicó al marido de la mujer que se habían presentado complicaciones “por problemas de sangrado” que “se extirparon dos miomas grandes” dejando uno pequeño y aconsejó “una transfusión de sangre”

En esta instancia participaron otros dos profesionales del Servicio de Hemoterapia del sanatorio, M.A.R y E.S. Pero cometieron un error en ese procedimiento: el factor y grupo de la paciente era 0 Negativo, pero la transfundieron con sangre 0 Positivo.

El marido de la mujer advirtió esa situación cuando su mujer salió en camilla del quirófano y observó que el saché que colgaba de su brazo estaba rotulado con sangre distinta a la del paciente.

Ante los múltiples riesgos que se presentaban, los médicos le propusieron a la paciente una “politransfusión” (recambio de sangre), pero le advirtieron que podría provocar taquicardia, temblores por falta de calcio, alergia, y el riesgo de contagiarse sida o hepatitis.

La mujer lo meditó con su pareja, decidió no correr riesgos y rechazó el tratamiento. A los días le dieron el alta con la advertencia de que debería efectuarse controles durante los ocho meses siguientes.

Demanda

La mujer sufrió una serie de secuelas físicas, psicológicas y jamás pudo reponerse de esa situación. Según una demanda judicial que inició por daños y perjuicios contra el médico, sus colaboradores y el sanatorio, a consecuencia de la conducta negligente se frustró el sueño de ser madre.

La paciente debió someterse a tratamientos psicológicos y psiquiátricos para superar secuelas físicas por la transfusión equivocada, las cuales perduran, y daños sociales permanentes por la consecuencia directa de no haber podido acceder a la maternidad.

Según la damnificada, el médico H.M., su grupo de colaboradores y el sanatorio incurrieron en falta de previsión y pericia, por eso los demandó para que respondan por “la frustración y daños injustamente sufridos. Al momento de presentar demanda, en 2010, la mujer solicitó 48.000 pesos más intereses por los daños y perjuicios.

Después de 10 años

En un fallo que se conoció esta semana pero se emitió en mayo, la jueza Cicuto finalmente aceptó una demanda que consumió más de 10 años, y que antes estuvo bajo evaluación de otro magistrado ya jubilado.

Como el expediente no acumuló pericias médicas oficiales, y la historia clínica de la paciente funcionó, entre otras, como la principal prueba, la jueza aclaró que aún cuando en esa prueba “indiciaria tiene un amplio campo de aplicación”.

Aclaró que los médicos están “obligados a adoptar todas las precauciones posibles en resguardo de la salud de los pacientes”, y que su responsabilidad se demuestra cuando el daño sufrido fue una consecuencia de un comportamiento “culposo positivo u omisivo atribuible a la mala praxis”.

Roles e historia clínica incompleta

Sobre el rol de los sanatorios, instituciones o clínicas, refiere que tienen la “obligación tácita de seguridad hacia quien acude a sus servicios: una cláusula sobreentendida de garantía que se traduce en atender a la seguridad del paciente, y que tiene su fundamento en el principio general de la buena fe”.

Para el Tribunal se probó que la damnificada fue sometida a la cirugía para la extirpación de miomas, prescrita y realizada por H.M., ginecólogo y especialista en fertilidad. Tampoco está controvertido que se realizó en el sanatorio privado.

Hizo la salvedad que la historia clínica sufrió enmiendas posteriores al tratamiento, e incluso que faltaron datos, lo cual constituyó “una violación al deber de colaboración procesal”.

Según ese análisis, ello condujo a un “análisis desfavorable de la conducta de los galenos, que se agrava en virtud de la conducta de la demandada que a lo largo del proceso “retaceó información en torno a lo ocurrido”.

Reparación integral

La jueza recalcó en su veredicto que por sus conocimientos y experiencia, el médico H.M. “debía conocer las complicaciones que podía acarrear” la cirugía en una paciente que venía tratando desde hace algún tiempo.

Y que debió “extremar los cuidados para que la transfusión se hiciera bajo condiciones y protocolos que indica la ciencia médica, y evitar las consecuencias derivadas de la transfusión a la paciente con sangre de un grupo distinto al suyo.

Por último hilvana la responsabilidad de los codemandados M.A.R. y E.S., del Servicio de Hemoterapia del sanatorio en virtud de que no actuaron con la debida diligencia que obligaba el caso.

El fallo finalmente hizo lugar a la acción, y condenó solidariamente a los médicos H.M., al sanatorio y a los doctores M.A.R y E.S del Servicio de Hemoterapia (extensivo a la compañía de seguros que los representa) a resarcir a la damnificada con 100.000 pesos más los intereses fijados por el Banco Nación desde la emisión del fallo a modo de “reparación integral” por los daños y perjuicios que sufrió.

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