Pandemia

"Me trasplantaron en el peor momento de la pandemia y en ocho días me dieron el alta"

Emiliano Confalonieri tiene 27 años. Recibió un nuevo corazón el 23 de septiembre. Un testimonio conmovedor que demuestra que donar puede salvar vidas.

Lunes 12 de Octubre de 2020

La pandemia es un mal momento para todos. Inesperado, extenso, triste, agotador, incierto. Porque así es el camino que la mayoría de las personas de este país recorre desde marzo cuando se diagnosticaron los primeros casos de Covid-19. Aún así, la vida se abre paso, a veces hasta con prepotencia, y da la oportunidad de conocer historias que devuelven la esperanza. Como la de Emiliano Confaloneri, un joven entrerriano de 27 años que el 23 de septiembre, en plena suba de casos de coronavirus, recibió un nuevo corazón, en Rosario. La recuperación fue tan buena que en ocho días le dieron el alta. Y aunque debe seguir controlándose mucho y está en un momento delicado, como sucede en todo postrasplante, tiene una gran energía y unas ganas tremendas de transmitir su experiencia, sus emociones, y decirles a quienes están en lista de espera que no pierdan la fe.

Emiliano agradece, una y otra vez. Pone en lo alto de sus reconocimientos al equipo de médicos y trabajadores de la salud que "puso todo" en la etapa más dura de la epidemia para que la intervención fuera posible. En el Sanatorio Parque, donde lo operaron, se hicieron cuatro trasplantes cardíacos en estos meses complicados para el sistema sanitario local. Un desafío inmenso que involucra a decenas de personas. José Luis Sgrosso, Elisa Cerri y Sebastián Jaurretche, que encabezan el Departamento de Trasplante renal, Renopanceático y Cardíaco de la institución hablaron con La Capital sobre la particular experiencia en medio de una crisis sin precedentes.

Explicaron que los programas de trasplante no se interrumpieron por la pandemia de Covid-19 y que esto fue posible gracias al consenso que se pudo sostener entre los equipos médicos, el Incucai, el Cudaio (en la ciudad) y entre las provincias. De todos modos, en este último punto se detuvieron para explicar que no todos los territorios provinciales facilitan las cosas de la misma manera ya que algunos tienen protocolos de entrada y salida muy especiales, con ciertas regulaciones que dificultan la llegada de los órganos a quienes más lo necesitan. Un aspecto que pidieron que se revise para que los pacientes no pierdan lo que a veces es su última oportunidad.

Equilibrio

"Para seguir trabajando tuvimos que cotejar las necesidades propias de nuestra tarea con todo lo relativo a la pandemia. Se profundizaron al máximo los protocolos, se toman todas las precauciones para cuidar que no se contagie quien va a ser intervenido ni nadie del equipo de salud. Nosotros no hemos tenido pacientes infectados con coronavirus postrasplante inmediato y eso habla de cómo se realizaron los operativos", señalaron los médicos.

El seguimiento es otro gran escalón que hay que subir porque necesariamente los trasplantados deben estar en contacto con los profesionales, por bastante tiempo."Hoy estoy con el alta ambulatorio, evolucionando bien. Una vez a la semana me realizan controles médicos y estudios. No tengo mucho contacto con personas allegadas porque tengo las defensas bajas. A dos semanas de operado los cuidados son fundamentales", relata Emiliano.

Los especialistas destacaron que manejar un operativo tan delicado como lo es el del trasplante de un órgano (el de corazón tiene sus propias complejidades) "con una altísima circulación del virus hace que todo sea más desafiante". El estrés es mayor para pacientes y médicos.Sgrosso, Cerri y Jaurretche comentaron que la contención de la persona que está esperando (algunos internados, otros en su casa, dependiendo del estado de salud y las características del trasplante) es diferente a lo que sucedía antes de la pandemia. En el caso de Emiliano, a quien debieron internar un mes antes, lograron aislarlo junto a un familiar para que no estuviera solo en este proceso.Vale destacar que además de los especialistas, enfermeros, camilleros, instrumentistas, el equipo cuenta con el apoyo de psicólogos. "Toda la estructura sanatorial se pone en función del paciente", remarcaron los profesionales.

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La sorpresa y la espera

Hace dos años Emiliano era un joven sin aparentes problemas de salud. Un examen preocupacional reveló que tenía una miocardiopatía dilatada. "Me hice tratar de inmediato y venía bastante bien hasta que en julio de este año empecé a toser, no mucho, pero fui al cardiólogo y me detectó una neumonía incipiente. Me dio un medicamento que no tuvo un buen efecto en mi corazón. Ahí empezaron las ideas y vueltas, y ya sin saber que hacer me derivó a Rosario otro cardiólogo (Carlos Coullieri) para que me evalúen para trasplante, lo que fue toda una sorpresa", comenta.

"Casi al mes me internaron porque mi estómago ya no toleraba nada. Me encontraron que tenía insuficiencia cardíaca y estaba muy descompensado. Me puse en contacto con la doctora Cerri, del Sanatorio Parque, y a ella le pasé todos mis estudios previos cardiológicos y de laboratorio para que vaya sabiendo de lo mío".El lunes 24 de agosto. Emiliano viajó a Rosario para la internación. "Me recibieron Elisa Cerri y Vanina Barranco. En pocos días me hicieron todos los estudios. Me trataron muy bien. Doy gracias a Dios y a los doctores que me pudieron estabilizar todos los otros órganos comprometidos, pero lamentablemente el daño del corazón era irreversible", menciona.

Sin dudas fue un momento muy difícil, tanto para él como para su familia. "¡Y más en el medio de la pandemia! Era algo nuevo, sólo podía estar mi mamá acompañándome y sabía que mi ciudad natal (Chajarí) estaba paralizada con mi caso. Aprovecho para agradecer todas las cadenas de oraciones que se hicieron, porque se sumó gente de la creencia o religión que sea".

Emiliano fue testigo, en el marco de su internación, de cada movimiento en el sanatorio en medio de la pandemia, con camas ocupadas casi al tope y muchos pacientes ingresando con Covid. "Se pusieron la mochila al hombro para atender a quienes tenían coronavirus y a la vez ocuparse de mí, lo que da muestras de su gran profesionalismo. Yo llegué en el peor momento".

Experiencia

Los médicos del Sanatorio Parque recuerdan que la institución tiene una "larga trayectoria en operativos de trasplante, tanto procuración como ablaciones".La primera de estas intervenciones en el interior del país se hizo allí en 1971. "Y hace 30 años logramos el primer trasplante cardíaco exitoso en la región", mencionaron.

"Hoy tenemos en nuestra propia lista de espera a 91 personas que aguardan un riñón, por ejemplo, y a nivel nacional ese número trepa a 5.100 pacientes", señalan, a la vez que comentan que seis personas están esperando un corazón, sólo en su centro de trasplante. "Apostamos a un trabajo de excelencia y también a que la población tome conciencia de la relevancia de donar. Porque sin donantes no hay trasplante", remarcaron.Sin ocultar la emoción dijeron que la experiencia con Emiliano fue muy buena.

"Tanto el pre como el postrasplante y la recuperación cardiovascular fueron un trabajo técnico importante y también artesanal, en este contexto. A los ocho días el joven se fue de alta, aunque continúa con estricto seguimiento", puntualizaron. Emiliano, que se siente bien y está muy contento, vuelve a decir gracias: "Va mi cariño para todos los trasplantados que se comunicaron conmigo y me dieron muchas fuerzas. Ellos fueron una gran ayuda. Además, quiero decirles a los que esperan que todo pasa por algo, que no pierdan la fe. ¡Y arriba la Ley Justina!, porque donar órganos salva vidas".

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