Jueves 26 de Diciembre de 2019
Una vez más, la solidaridad volvió a exhibir un emotivo gesto de renovación de esperanzas dentro de los festejos navideños en la ciudad. Nuevamente, hubo brazos abiertos que tendieron una mano y un plato de asado a los que menos tienen. Como desde hace 10 años, un grupo de sacerdotes y voluntarios de barrios rosarinos realizó una cena de Nochebuena en la parroquia Inmaculada Concepción, destinado a personas en situación de calle, y la iniciativa, otra vez, tuvo una respuesta fenomenal, ya que más de 250 asistentes acudieron al galpón de Riccheri y Catamarca y protagonizaron una noche de mesas compartidas, bailes a pura cumbia y mensajes de fortalecimiento espiritual.
Con la presencia de monseñor Eduardo Martín, arzobispo de Rosario, el encuentro superó las convocatorias de años anteriores y volvió a demostrar el nivel de angustia y necesidades que atraviesan aquellos que perdieron mucho de lo material, y no tienen con quien compartir este tipo de celebraciones, tan movilizadoras.
Por eso, con un perfil amplio e inclusivo, y con una gran cantidad de donaciones que otra vez sobrepasaron las expectativas y los pedidos a la comunidad, el asado solidario representó un válido elemento disparador para un momento de encuentro, charlas, bailes y reflexiones.
De un lado del galpón se levantó un pequeño escenario, con un pesebre, con una inscripción que rezaba: "Les ha nacido un salvador", que ofició de centro de atracción para quienes se animaron a agarrar el micrófono para compartir unas palabras. Monseñor Martín y algunos de los responsables del evento solidario expresaron mensajes de fe para estas personas que están atravesando pasajes de serias dificultades en sus vidas.
Ante ese contexto, los responsables de la cena se propusieron acercar palabras de aliento y una noche de pleno disfrute con una gran cantidad de carnes asadas, y con mucha cumbia.
Los voluntarios, elementos esenciales en este tipo de acciones, habían dispuesto mesas largas con manteles verdes. Y el galpón tuvo una decoración con motivos navideños. Incluso, algunos más extrovertidos se animaron a convertirse en Papá Noel, para descomprimir desde el arranque la reunión.
Fuera de esa zona cubierta, Diego Gauna, un reconocido cocinero solidario, especialista en comidas de esta convocatoria, lideró el proceso de preparación. Desplegó parrillas por el suelo, y desde mitad de la tarde ya se podía ver la gran cantidad de carnes que había para degustar.
Este año llegaron como donaciones cuatro lechones, cinco corderos, cuatro cajones de pollos, 100 kilos de carne y cuatro kilos de chorizos, y ese amplio repertorio de asado sirvió para llegar con abundancia a cada mesa.
De entrada, también hubo picada de salame y quesos, todo en bandejas. Luego llegó el tiempo de los distintos tipos de carne, que el cocinero fue habilitando a medida que se llegaba al punto de cocción.
En esta ocasión, además hubo mesa dulce para el final con confituras propias de este tipo de celebraciones navideñas.
La música cumplió un papel fundamental en este encuentro. La noche estuvo dominada por la cumbia, pero también hubo tiempo para algunos que se animaron a cantar solos al micrófono. Así, uno de los asistentes sorprendió a todos con su notable interpretación de Balada para un Loco.
La mayoría pedía Los Palmeras para extender aún más la noche, pero la musicalización recorrió también otras variantes de la cumbia.
En algunos pasajes, hubo palabras religiosas al lado del pesebre, y muchos de los presentes se acercaron a besar una imagen del niño Jesús.
"Estuvo todo bárbaro. Lo mejor de todo fue el espíritu con el que se vivió la noche, porque vivimos una verdadera fiesta", destacó el padre Gonzalo Carbone, uno de los responsables de esta elogiable cruzada.
Otras acciones
Con la misma intención de promover acciones solidarias, anoche se desarrolló una cena en el Comedor del Centro de la Universidad Nacional de Rosario (Córdoba 1917). Bajo el lema “La Navidad del Abrazo”, la entidad educativa, junto a organizaciones solidarias y la Municipalidad de Rosario, realizó una comida para los que menos tienen. Allí también fue importante la cantidad de asistentes a la cena.