Marina Gryciuk, un tejido político de texturas, tramas y objetos
La diseñadora exhibe gran parte de su obra hasta el 10 de marzo en la muestra "Habitar lo blando", en el Castagnino. Allí, este miércoles será declarada artista distinguida por el Concejo Municipal

Martes 27 de Febrero de 2024

El "hacer" que por siglos sucedió en el espacio privado y femenino. Ese quehacer manual, artesanal y anónimo que ancestralmente las mujeres urdieron a veces en solitario, pero muchas otras colectivamente que debían ser de utilidad y rara vez, objeto de arte. Texturas, tejidos, objetos, bordados, marañas en crecimiento que Marina Gryciuk lleva décadas construyendo en el hacer, pero también en el decir, porque esa forma de hacer es -como dice- "una forma de habitar el mundo" que le da a esos objetos un espesor político. La artista y diseñadora lo despliega desde su propio taller y a través de sus clases, pero también en Centro Cultural El Obrador a través de los saberes de cestería de las mujeres de la comunidad qom que tomó para no dejar, en la cárcel con las mujeres y diversidades privadas de su libertad, donde tomaron forma algunas de las piezas que son parte de "Habitar lo blando", la muestra que desde diciembre hasta el próximo 10 de marzo se exhibe en el Museo Castagnino. Allí mismo, donde este miércoles, a las 17, a partir de un proyecto aprobado por el Concejo Municipal Gryciuk recibirá la declaración de Artista Distinguida de Rosario.

Los espacios que conforman "Habitar lo blando", curada por María Laura Carrascal y producida por Roly Lo Giudice, comenzaron a tomar forma hace más de un año y Gryciuk se enfrentó al desafío de redimensionar su obra. Proyecto Hábitat, una de las salas, retoma las labores de cestería que junto a las mujeres qom comenzó a llevar adelante en la zona oeste de la ciudad retomando saberes ancestrales de ésta y otras comunidades, al mismo tiempo que sique rescatando materiales de desechos -básicamente enormes chorizos plásticos-, pero se concreta a gran escala.

Otras dimensiones a las que la artista estaba acostumbrada y que que toman forman revestidas en el algodón de la cooperativa chaqueña Inimbó, una empresa recuperada. Piezas, además, que se siguen tejiendo a lo largo de los días en encuentros colectivos que la artista sostiene con invitadas, que se agrandan y donde se suman otras nuevas.

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"Tuve que trabajar a otra escala y eso fue un desafío, pasaron de ser cestos a ser chozas habitables", cuenta ella misma en una recorrida con La Capital, donde señala que las piezas ya no se portan sobre el cuerpo, sino que se habitan. Y registro de ese habitar, justamente, también se muestra a lo largo de la exposición en la sociedad que entabló con el fotógrafo Gustavo Goñi, que fue el encargado de retratar de los cuerpos habitando las obras.

El origen de los materiales, los desechos, lo irreversible, la responsabilidades de una industria textil que es "de las más contaminantes del planeta y el exceso de ropa en el mundo", como señala, es parte de las temáticas que la artista siempre trabajó a lo largo de sus obras y diseños.

"Maraña", una pieza en proceso que está enteramente realizada desechos textiles y que cuelga desde uno de los pasillos del museo con el afán de seguir creciendo allí, y más adelante en otros espacios, para incomodar y llegar a impedir el paso de los visitantes es la muestra cabal de lo irreversible.

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Del adentro hacia el afuera

Eso que como una "tertulia" comenzó en la Unidad Penitenciaria Nº5, donde mujeres y diversidades en un "Enredo" de tejidos y bordados -a veces "para no pensar", decían- hizo su camino desde 2015 junto a la organización Mujeres Tras las Rejas y ahora ocupan los espacios del museo en tres obras que dialogan sobre las identidades y las violencias.

"Estas también son piezas hechas con otras, porque cada vez más hago obras colectivas", dice Gryciuk frente las piezas textiles que cuelgan sobre el final del pasillo del primer piso del museo.

Una pizarra que en el encierro de la cárcel muestra a diario el frío recuento de internas: cuántas en cada pabellón, cuántas imputadas, cuántas condenadas, cuántas correspondientes a la Justicia Federal y cuántas a la Justicia Provincial se muestra bordado pacientemente sobre un textil y se deshace en su ascetismo frente a un muro de muñequitas diversas, donde cada una de las mujeres y diversidades que son parte del taller se construyó en su individualidad en un trabajo llevado adelante con artistas plásticos que concurrieron a los pabellones.

De frente, una frazada hecha tapiz y bordado. Sus sentires y las violencias, hecho en un encuentro nada menos que en un 3 de Junio, durante el Ni Una Menos. Una pieza que ya fue expuesta en el Museo de Belllas Artes Rosa Galisteo, de Santa Fe.

Un quehacer politico

Las 64 esferas textiles que conforman "Sistema" sintetizan individual y colectivamente toda la carrera de la artista y diseñadora. "Son todas las texturas que vengo trabajando a lo largo de los años, muchas de ellas estaban en mi taller, con diferentes tipos de bordados y materiales que dialogan entre sí", explica bajo ese universo de texturas desde las más simples a las más barrocas que se replican en la pared en los detalles que también registrados por la cámara Goñi.

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Más de 60 esferas son parte de "Sistemas".

El juego entre esa manufactura artesanal y tecnología también se pone en juego en una pantalla donde Facundo Nuño experimenta a través de la Inteligencia Artificial, rehace la obra con las imágenes y las "lleva a otras lecturas", señala Gryciuk .

Al lado, las únicas piezas de la muestra que ya se habían exhibido en 2018, todas realizadas con material de descarte y que son, según la autora, las que "por su tamaño mayormente dialogan con los objetos de diseño" que comercializa.

Y en todos esos quehaceres deja en claro el espesor político del rescate de esa manufacturas relegadas por siglos a los ámbitos femeninos, privados y utilitarios. "Toda una vida las mujeres bordando ajuares", acota Gryciuk para poner en cuestión la utilidad de los objetos.

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Marina Gryciuk es licenciada en Bellas Artes por la UNR y es docente.

Así, la presentación de sus obras en el Castagnino, y nada menos que acompañadas por la distinción del Concejo Municipal, no sólo afirma significan "la legitimación de un camino de trabajo y de una misión", sino además "como el reconocimiento del arte textil como una obra de arte y ya no como una artesanía, y eso va de la mano del camino hecho por los feminismos y las diversidades con las que trabajo. Porque estas obras pueden ser lindas, pero no son lindas y nada más. Son parte de un posicionamiento político y eso también está bueno decirlo"