La ciudad

Marcha de reclamo de familiares de taxistas asesinados

Frente a la Municipalidad y bajo la lluvia, exigieron ayer mejores condiciones de seguridad y celeridad en la Justicia para resolver los casos

Viernes 26 de Abril de 2019

A pesar de las malas condiciones climáticas, un numeroso grupo de taxistas se manifestó ayer por la mañana frente a la Municipalidad en reclamo de mayor seguridad y exigió justicia por la muerte del chofer Mario Esusy, ocurrida la semana pasada en barrio Ludueña. La protesta se desarrolló junto a otras agrupaciones sociales que suelen expresarse contra los hechos de violencia e inseguridad que se repiten cotidianamente en la ciudad.

La lluvia no logró apaciguar el estado de dolor y bronca dentro del sector de taxistas, que de igual manera se movilizó en el microcentro rosarino. En esta ocasión lo hicieron sin sus vehículos, ya que, según indicaron, habían sido advertidos de que si lo hacían, serían sancionados. Durante todo el evento hubo fuertes críticas al gobierno municipal y provincial.

"Es lamentable todo lo que está pasando. Queremos Justicia. Y no sólo para los taxistas, sino para todos los ciudadanos comunes de Rosario. En esta época, trabajar de noche es como una ruleta rusa, no sabés si volvés a tu casa. Seguro vas a manejar en pánico porque uno no sabe si regresa vivo", reclamó uno de los responsables de la marcha.

"La semana pasada nos reunimos con el ministro de Seguridad (Maximiliano Pullaro), pero no pasó más nada. Solamente nos llamaron ahora para decirnos que no viniéramos con los taxis y no cortemos el tránsito, porque si no; íbamos a ser sancionados", confió un taxista.

Durante la angustiante manifestación, Lidia Smolsky, esposa del taxista Hugo Prada, asesinado en julio de 2008, exclamó que "el caso de mi marido lleva 10 años en la justicia. No hay nadie preso y todo ese tiempo me tuvieron arriba de un taxi. Quiero que todos los responsables paguen por lo que hicieron".

Por su parte, Marisa, hermana de Fernando Groia, asesinado hace dos años en Amenábar al 2600, aportó otro relato conmovedor. "El caso de mi hermano no está resuelto. Hay que dejar de lastimar a los taxistas. No podemos seguir así", protestó.

"Necesitamos seguridad para los taxistas y para todos los ciudadanos", lanzó con crudeza la mujer, entre lágrimas.

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