Manos a la Obra: universitarios solidarios devuelven lo que aprendieron

La iniciativa es coordinada por la Pastoral Universitaria de Rosario. Tiene más de 15 años de historia, y actualmente nuclea a unos 180 jóvenes que participan activamente

Sábado 06 de Abril de 2024

En los tiempos que corren, los lazos sociales parecen desintegrarse y se vuelve cada día un poquito más difícil pensar en el otro. Este no es el caso de los jóvenes de Manos a la Obra (MO), proyecto solidario que hace 15 años busca transformar realidades. La iniciativa es coordinada por la Pastoral Universitaria de Rosario (PUR), y actualmente nuclea a más de 180 jóvenes que quieren aportan su granito de arena.

Los voluntarios son estudiantes universitarios o jóvenes profesionales, de entre 18 y 27 años, provienen de diversas carreras y buscan poner al servicio lo aprendido en la universidad. Lo valioso es que los "moenses" -apodo que toman los integrantes de MO- dedican parte de sus vacaciones a la acción solidaria. Históricamente, el voluntariado toma lugar los últimos días de enero, mes libre para los alumnos.

De esta manera, los voluntarios se agrupan según sus conocimientos y áreas de interés, y trabajan durante todo el año desarrollando proyectos, para luego aplicarlos en el territorio en el mes de enero. Este año, los moenses llevaron su iniciativa a tres barrios de Cañada de Gómez: San José, la Usina y 2 de abril. Algo a destacar es que todas las propuestas son pensadas en torno a las necesidades de la comunidad, lo que demanda instancias previas de contacto y charlas con los vecinos del lugar.

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En sus días en Cañada de Gómez, el grupo de jóvenes desarrolló proyectos con una mirada integral, tratando de abarcar la mayor cantidad áreas posibles, desde talleres de RCP y charlas sobre higiene bucal llevadas a cabo por estudiantes de Medicina y Enfermería, hasta cursos básicos de Excel, a cargo de los estudiantes de Economía. Por otro lado, los estudiantes de Arquitectura e Ingeniería se dedicaron a construir bancos y pérgolas para las plazas locales.

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El proyecto nuclea a 180 estudiantes universitarios

En charla con La Capital, Nicolás Gamboa, coordinador de la PUR, relató con detalles el trabajo que realiza el proyecto solidario, el cual cuenta con más de 15 años de historia. Además de su rol en la Pastoral, Gamboa es voluntario en Manos a la Obra. El joven de 21 años estudia Licenciatura en Estadística en la Universidad Nacional de Rosario.

Para poder contribuir poniendo en juego lo aprendido en su carrera, Nicolás propuso realizar un pequeño censo del barrio en el que trabajaron en Cañada de Gómez.

Junto a sus pares, y entre otras actividades, intentaron medir distintas variables de La Usina para poder relevar las condiciones en las que vive la comunidad. Se midió la cantidad de personas en las viviendas, el número de niños, la cantidad de viviendas con luz eléctrica y agua potable, la cantidad de mascotas, y se les preguntó si se les habían aplicado las vacunas correspondientes.

Nicolás sostuvo que el Manos a la Obra se sostiene por cuatro pilares: servicio, espiritualidad, formación y recreación. Aunque es un proyecto católico, el joven remarcó que es una iniciativa abierta, y que "no se le cierran las puertas a nadie".

El desafío de alejarse del enfoque asistencialista

“El Manos a la Obra existe porque hay universitarios que tienen ganas de poner al servicio lo que estudian”, afirmó Nicolás Gamboa, coordinador de la PUR y voluntario en el proyecto solidario. Actualmente, hay más de 180 estudiantes universitarios y jóvenes profesionales participando activamente. En las épocas doradas, prepandemia, supieron ser más de 400 voluntarios.

La iniciativa tiene un esquema ordenado para poder manejarse con “la mayor seriedad posible”. Los voluntarios se agrupan según las carreras que estudian, para poder llevar a cabo distintos proyectos con incidencia en el territorio. Arriba de ellos hay un equipo de coordinación general que se ocupa de que todo salga tal como lo planearon.

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Durante todo el año se piensan proyectos para aplicar en los barrios y durante los últimos 5 días de enero se materializan. Durante ese lapso de tiempo, los moenses vivirán en la comunidad y tratarán de llevar adelante las propuestas pensadas previamente.

Como se mencionaba anteriormente, los proyectos se piensan en torno a las necesidades de las comunidades, y no en relación a los deseos de los voluntarios. Para eso, durante todo el año se abocan a las “visitas diagnóstico” a los barrios en los que trabajarán durante los últimos días del mes de enero.

Estas visitas se realizan a lo largo del año, y la idea es realizar un relevamiento de la realidad que vive el barrio, los voluntarios charlan con los vecinos y analizan cuáles son las necesidades. A partir de ahí se piensan los distintos proyectos.

“Queremos diagnosticar la realidad del barrio, y en base a eso se organizan los proyectos que se ejecutarán en enero”, aclaró Nicolás y recordó que no quieren tener un enfoque asistencialista, ni “decirle al vecino qué es lo que necesita”. “Lo ideal es que el vecino participe en la resolución de la necesidad”, expresó el joven.

Por otro lado, un dato importante es que cada 3 años el proyecto cambia la comunidad en la que trabaja, para no crear una “dependencia”. “El MO no tiene una mirada asistencialista, queremos plantar una semilla”, aclaró Nicolás. Ahora están trabajando en barrios de Cañada de Gómez, pero antes lo hicieron en la localidad de Granadero Baigorria.

El trabajo en el territorio

Históricamente, el Manos a la Obra se realiza siempre durante los últimos 5 días del mes de enero, de miércoles a domingo, para que los jóvenes que trabajan tengan menos dificultades para asistir. Cuando llega el momento de ponerse realmente “manos a la obra”, los voluntarios viven durante estos días en la comunidad.

Este año el voluntariado tuvo lugar en tres barrios de Cañada de Gómez. Por la impronta de la propuesta, el grupo logró entablar una buena relación con el poder municipal, quien les facilitó lugares para dormir en clubes deportivos, escuelas y salones de usos y les garantizaron el transporte dentro de la localidad.

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Los voluntarios provienen de una gran diversidad de carreras, lo que permite que el grupo tenga una visión más integral. Algunas de ellas son: Economía, Ciencias de la Educación, Derecho, Arquitectura, Ingeniería, Psicología, Medicina, y otras áreas vinculadas con la salud, como Enfermería, Kinesiología, Odontología y Fonoaudiología. De esta manera, los jóvenes se agrupan según sus conocimientos y áreas de interés, y llevan adelante charlas y talleres sobre diversos tópicos.

Hay un equipo que se aboca especialmente a lo “sólido”. Este año, en San José, la Usina y 2 de abril, barrios de Cañada de Gómez, los estudiantes de Ingeniería y Arquitectura restauraron las parrillas de las plazas y crearon bancos y pérgolas para estos mismos espacios. También dictaron un curso de soldadura.

Sin importar la tarea que desarrolle cada grupo, hay algo que comparten todos los voluntarios: el encuentro con la comunidad. Nicolás destacó que lo importante es “ir al barrio y charlar con el vecino, quien muchas veces solo necesita un oído”.

En cuanto a la presencia del Estado en los barrios donde trabajaron el pasado enero, Nicolás señaló: “El Estado da dentro de lo que legalmente tiene que dar, pero muchas veces las necesidades de las personas van más allá de lo económico, son mucho más interiores”.

El joven subrayó que, en esta última visita a Cañada de Gómez, noto mucha gente “sola y triste”, que siente que “nadie se preocupa por ellos”. No obstante, luego del trabajo de 5 días en la localidad, sintieron un “gran agradecimiento” por parte de la comunidad.

Datos de contacto:

Para sumarse al proyecto solidario, hay que contactarse con la cuenta de Instagram oficial de Manos a la Obra Rosario (@manosrosario). En ese espacio también se amplía sobre la propuesta y las áreas de acción.