La ciudad

Manifestación frente a Tribunales contra la prescripción de la causa Pira

En marzo de 1997 el joven atropelló y mató con su auto a Daniela Caruso y Celeste Haiek. Durante 17 años estuvo prófugo. El mes pasado la Cámara resolvió la prescripción.

Martes 09 de Septiembre de 2014

El próximo jueves a las 9 familiares de Celeste Haiek y Daniela Caruso se manifestarán frente a los Tribunales provinciales, en reclamo de justicia por la muerte de las jóvenes, que fallecieron tras ser atropelladas hace 17 años en Salta y Oroño. Quien manejaba el vehículo que provocó las muertes es Sebastián Pira, un joven que huyó y vive prófugo desde entonces. En agosto prescribió la causa.

"Vamos a estar pidiendo primero la no prescripción de la causa, si es posible que se le abra una causa por rebeldía porque nunca se hizo cargo de lo que hizo, y por otro lado exigir que se lo busque", dijo Celia, hermana de Celeste, a "Todos en La Ocho".

Para la mujer, "no hay intención y nunca la hubo de buscarlo" a Sebastián Pira, y que desde un principio todas las veces que hubo un dato sobre su posible paradero lo acercaron los familiares.

La causa Pira es emblemática. El joven atropelló con su auto a María Celeste Haiek (22 años) y a Daniela Vanesa Caruso (16) la madrugada del 2 de marzo de 1997 en Salta y Oroño. Celeste murió en el acto, pero su amiga quedó sobre el capó del auto y, en lugar de detenerse, Pira aceleró y en Salta y Balcarce se detuvo bruscamente, la chica cayó al pavimento y el joven pasó con su vehículo por encima de Daniela.

En noviembre de ese año la Cámara Penal entendió que Pira debía ir preso por el homicidio por dolo eventual de Daniela y homicidio culposo (imprudencia) de Celeste. Cuando la resolución fue notificada a su abogado defensor y se libró la orden de captura el 30 de octubre de 1997, Pira desapareció y jamás se presentó en Tribunales.

El joven, que hoy tiene 38 años, fue apresado en el aeropuerto de Amsterdam (Holanda) en marzo de 2000. Su extradición era inminente y en agosto de 2001 debía presentarse a una audiencia ante la Corte de Holanda, pero no lo hizo. Ese fue el último rastro concreto y preciso que dejó. Nunca más apareció.

En agosto pasado la Cámara Penal de Rosario resolvió la prescripción de la causa. La fiscal de Cámaras Cristina Rubiolo presentó una apelación ante la Corte Suprema de Santa Fe.

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