Jueves 25 de Julio de 2019
Ante costos que suben y ventas que caen, las estrategias de "supervivencia" se multiplican. Así lo señala el titular de la entidad Casco Histórico, quien reconoció que la tradición de los comercios barriales de cerrar a la "hora de la siesta" se viene extendiendo hacia el centro hace ya más de un año. "Primero comenzó a notarse desde Mendoza hacia las calles centrales y lo mismo desde Tucumán hacia el centro, y ahora llegó a pleno centro de la ciudad, un espacio que nunca tuvo esa tradición y que ahora coincide con la crisis que estamos atravesando para sostener la actividad", explicó.
Según Acosta, se trata de "comportamientos de supervivencia", a los que se suman las ofertas todo el año, reducciones de personal y otros cambios antes de decidir el cierre definitivo".
"Lo más pesado en recesión son los cargos fijos —continuó—, con alquileres elevados, aunque ahora se está negociando a la baja.
En ese contexto, consideró que "muchos negocios de calle, sobre todo en las peatonales, pertenecen a cadenas y tienen más espalda como para amortiguar la crisis, pero todos la sufren"