La ciudad

Más allá de un hobby, una interesante oportunidad laboral

Walter David Reche tiene 41 años y llegó ayer desde Baradero (provincia de Buenos Aires) para completar la solicitud del Centro Gallego con el fin de hacer el curso gratuito de ayudante de cocina. Aunque es farmacéutico, no duda en que dejaría las ciencias duras por dedicarse al arte culinario.

Martes 29 de Julio de 2008

Walter David Reche tiene 41 años y llegó ayer desde Baradero (provincia de Buenos Aires) para completar la solicitud del Centro Gallego con el fin de hacer el curso gratuito de ayudante de cocina. Aunque es farmacéutico, no duda en que dejaría las ciencias duras por dedicarse al arte culinario.

Su hermana Vanesa, de 32 años, trabaja en un plan de viviendas de Cáritas y también está sumamente interesada en acceder al curso de ayudante de cocina que se dictará en la escuela del Gato Dumas. Para ellos la cocina es un hobby, pero también la consideran como una oportunidad laboral.

"Es algo que se dio y no quise perder la ocasión de participar", comentó Walter satisfecho de su decisión. Tanto a él como a su hermana siempre les gustó cocinar.

Los dos son fanáticos de los canales de televisión de cocina. "El lo hace muy bien", dijo Vanesa refiriéndose al desempeño de su hermano cuando mete las manos en la masa.

Por el momento ninguno de los dos considera "prioritario" viajar a España, aunque consideran que en ese país tal vez tengan más oportunidades laborales que en Argentina. Sin embargo, los dos aseguran que podrían viajar porque no tienen problemas familiares y cuentan que en diciembre presentarán toda la documentación para sacar la ciudadanía. "Ya tenemos todo listo", aseguraron.

Su abuelo vino desde Sevilla y su padre tiene la nacionalidad española. Ellos nunca fueron a Europa y tal vez ahora podría darse una ocasión más que tentadora. Sin embargo, los hermanos aseguran que no tienen ningún apuro por irse a España y reconocen que si salen seleccionados para el curso de ayudante de cocina será un importante enriquecimiento personal. Al mismo tiempo, no dudan en que dejarían su actual trabajo en el caso de que tuvieron una oferta laboral en este campo.

Los más jóvenes. Para los que se inician en la etapa laboral estos cursos suponen una oportunidad de experimentar aventuras desconocidas.

Ese es el caso de Noelia Gobbini, una joven de 22 años que está terminando el profesorado de lengua y literatura en el Instituto Olga Cossettini. "Me encanta cocinar y hasta me invento cosas. La cocina me puede", expresó sonriente mientras completaba los formularios del Centro Gallego.

Noelia tiene la ilusión de poder viajar a España. Ya tiene la ciudadanía y cree que en ese país podrá encontrar un trabajo por el cual gane mejor que acá, aunque tenga que dejar la literatura para otro momento. "Sé que no se trata de ganar millones pero al menos seguro que será mejor que aquí", completó la joven con una ilusión que no podía ocultar.

A medida que la tarde avanzaba, testimonios como estos se multiplicaban en el hall de espera del Centro Gallego, donde todos llegaban con una historia detrás y la idea de lograr una oportunidad para seguir adelante.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario