La ciudad

Los vecinos aseguran que la llegada de Gendarmería les da tranquilidad

En el centro comercial de calle San Martín, en la zona sur, ayer fue incesante el paso de móviles con gendarmes y agentes de Prefectura.

Viernes 11 de Abril de 2014

El día después de la sorpresiva irrupción de las fuerzas federales en Rosario tuvo una marcada aceptación de los vecinos. Aunque el objetivo de los operativos apuntó a desbaratar las sinuosas redes de tráfico de drogas y delitos conexos, la gente no dudó en remarcar que el permanente patrullaje de los efectivos les brinda tranquilidad, sobre todo a la hora de transitar las calles, donde en los últimos tiempos recrudecieron los robos, arrebatos, asaltos a comercios, entraderas o escruches contra la propiedad privada.

En medio de un paro nacional que desaceleró la actividad cotidiana (ver página 16), con desabastecimiento de combustible por la adhesión a la medida de la mayoría de las estaciones de servicio, la visible ausencia del transporte público y el rubro comercial a media máquina, la cara de algunos sectores de la ciudad se vio alterada ayer por el notable trajinar de los móviles de Gendarmería Nacional, de Prefectura Naval y de vehículos particulares con efectivos de civil realizando tareas de inteligencia.

"Era hora"; "me parece perfecto"; "me da tranquilidad" o "es necesario", fueron algunas de las frases que recogió LaCapital de ciudadanos consultados acerca de la determinación conjunta del gobierno provincial y nacional de atacar la comercialización de estupefacientes y sus consecuencias criminales con fuerzas federales.

Zulema, una vecina de San Martín al 6400, fue concisa. "La verdad es que haya gendarmes en las calles me da tranquilidad para transitar. En mi barrio vimos mucha presencia de móviles de Gendarmería", recalcó.

"Era necesario, porque hay muchos problemas de inseguridad. A algunas personas mayores el ruido de los helicópteros y las sirenas los asusta un poco, porque parece que la ciudad está militarizada, pero la verdad es que también tranquiliza. Tengo hijos y sólo me quedo en paz cuando los veo llegar a mi casa", dijo Marcela, una mujer residente en la zona de Uriburu y Sarmiento.

También Arnaldo, un vendedor de autos, se expresó a favor de la saturación de efectivos federales. "Que se termine de una vez esto, porque la inseguridad y los hechos están a la vista, todo el tiempo y a cualquier hora. Mi mamá vive en Villa Banana y es impresionante como roban", comentó el joven.

Y aunque los megaoperativos fueron puntualmente planificados y puestos en marcha para atacar el narcotráfico, muchos rosarinos creen que la sola presencia de las efectivos nacionales genera un repliegue del delito en sus diversas formas, lo que impacta positivamente en lo cotidiano.

La postal fue clara en muchos puntos de la ciudad. Como en el surtidor YPF de San Martín y Uriburu, una zona comercial donde son frecuentes los robos. Ayer sobre el mediodía una chata y un auto de la patrulla de Caminos de Gendarmería cargaban nafta simultáneamente para abastecerse y seguir con los patrullajes.

Un rato más tarde, esa estación de servicio decidió no atender más a clientes porque se generó una discusión entre los empleados y un grupo de personas que llegó hasta el lugar para recriminarles que no se habían adherido al paro. La situación fue controlada por la policía provincial, que apostó dos móviles en lugar.

Patrulla. Mientras tanto, las patrullas blancas de la Prefectura Naval y las verdes de Gendarmería surcaban de sur a norte y viceversa por San Martín, bulevar Oroño, Avellaneda, Francia, y en los accesos a barrios más alejados en el oeste y norte de la ciudad.

En líneas generales los rosarinos experimentan por estos días sensaciones encontradas: hay conciencia de que los operativos obedecen a un panorama preocupante en materia de criminalidad, y por el otro se advierte que valoran que el despliegue de uniformados contribuye a brindar seguridad, una demanda creciente y repetida en los últimos tiempos.

Sensaciones en la calle

Claudio

Empleado

Me parece perfecto que hayan llegado Gendarmería y Prefectura y se queden a patrullar las calles. La situación está complicada. Yo soy casado y tengo hijos. Y cuando vuelvo de trabajar todos los días con el auto a las 10 de la noche, tengo que mirar para todos lados para evitar que me roben. Además, ahora ya no te asaltan y nada más, directamente te pegan un tiro. Así es muy difícil vivir en el barrio.

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