La ciudad

Los trabajadores dicen que "la situación es insostenible" y "los ánimos están caldeados"

Un grupo de choferes corta el tránsito en Mendoza y Ovidio Lagos. La línea K está fuera de servicio.

Miércoles 08 de Octubre de 2014

"No puede ser que uno salga a trabajar y no sepa si vuelve a la casa. La situación es insostenible. El ánimo está muy caldeado, hay mucha bronca en el sector", afirmó Marcelo Díaz, representante de la Agrupación de Taxistas Unidos (ATU), tras conocerse un nuevo episodio de violencia contra un chofer en Uriburu y Ayacucho.

En declaraciones al programa "El primero de la mañana" de La Ocho, el dirigente no descartó la realización de un paro total de taxis en la ciudad, aunque esa decisión la tomará el Sindicato de Peones de Taxis cuyos delegados se reunirán esta mañana después de las 8.

En ese sentido, un grupo de choferes permanecía desde esta madrugada frente a la casa del ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto. Según informó el móvil de La Ocho, los taxistas cortaron el tránsito en las inmediaciones de la residencia del funcionario: hay piquetes en Mendoza y Ovidio Lagos, en Mendoza y Callao, en Ovidio Lagos y San Juan y en Tres de Febrero y Callao

Díaz dijo que "lamentablemente las agresiones a los chofer siguen ocurriendo. Hemos tenido la semana pasada una reunión con la Secretaría de Seguridad de la provincia, con la Municipalidad, con el titular del Sindicato de Peones. Allí manifestamos que la zona de Ayacucho y Uriburu es muy peligrosa y no obtuvimos respuestas. Han ocurrido muchos hechos en ese lugar y la policía no actuó".

"Anoche, parado frente a un semáforo en ese lugar, un menor rompió la ventanilla del taxi y lo lastimó con un cuchillo al chofer.  Los mismos vecinos defendieron al taxista porque la policía no llegó. Esa es una queja constante de todo el sector", agregó Díaz.

"Hay zonas de Rosario que parecen liberadas. La policía no actúa, no está, los corredores seguros no funcionan. Uno entienden la posición de los taxistas, sobre todo a la noche, donde ya no se puede trabajar. No nos asaltan los pasajeros, nos roban en moto, en bicicletas, en los semáforos. La situación es insostenible", añadió Díaz.

"El problema de la inseguridad no es sólo del taxista. Es un problema para cualquier ciudadano. El delincuente está en la calle y nosotros enrejados, poniendo alarmas o tratando de poner algún dispositivo de seguridad. Hasta que los delincuentes estén presos y el Estado se encargue de reinsertarlos en la sociedad esto va a ser peor".

 

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