La ciudad

Los tesoros del Marc en una muestra en clave femenina

En sintonía con el mes de Ni una menos, el Museo Histórico Provincial inaugura una muestra donde pone en debate el rol que tuvieron las mujeres de la elite en la construcción política y social de Rosario. También abrirá una exposición que rescata a un fotógrafo olvidado

Sábado 02 de Junio de 2018

Los museos, esos espacios tan silenciosos que invitan a la contemplación, contienen entre sus paredes secretos que como capas de memoria se acumulan durante años. Quienes trabajan puertas adentro son, en gran medida, buscadores de tesoros. De hecho, una colección es un tesoro. Hace un año, Pablo Montini ganaba un concurso público que lo llevó a ser director del Museo Histórico Provincial Dr. Julio Marc. Por entonces daba cuenta de la necesidad de entender la historia, o lo histórico, como una cuestión dinámica, como un juego entre el pasado y el presente. Y en ese ir y venir situar al museo en conexión con los debates actuales. El jueves próximo se inaugurará Ni vírgenes ni santas. Las otras mujeres del Museo Marc, una muestra surgida tras la pregunta sobre qué mujeres integran la colección.

   "¿Tenían que ser vírgenes, santas, militares, políticas o empresarias las mujeres rosarinas para entrar en el guión histórico del Museo Marc? No, tenían que ser de la elite «patricia» que sentó las bases de la modernización capitalista en Rosario a partir de que fue declarada ciudad en 1852. Siempre acompañando el canónico papel secundario de las madres y esposas de los activos patriotas que lucharon por la formación de la nación y de la provincia de Santa Fe", advierte la periodista Sonia Tessa e invita a reflexionar sobre el lugar que ocupan las mujeres en la colección del Museo Marc, junto a María Laura Carrascal, historiadora del arte y la moda, que también aporta una mirada sobre este grupo de mujeres que integraban la burguesía rosarina a finales del siglo XIX. Ambas trabajaron en la muestra para producir, junto a Montini, los textos curatoriales de la muestra.

   Retratos de esas mujeres, la historia de esas representaciones, sus vestidos, accesorios y la época que transitaron serán parte de esta exposición que inaugura el jueves próximo, a las 19.30.

   Una semana después de esta apertura llegará otra muestra. También como rescate de esos tesoros a veces ocultos entre la colección. Se trata de obras de un fotógrafo, Hiram Calógero, que planteaba en la primera mitad del siglo XX la experimentación sobre las imágenes. Consideraba que las fotografías eran obras de arte (ver pág. 14).

   En diálogo con La Capital, Montini detalla cómo llegaron a plantear ambas muestras y adelanta cómo será el montaje.

   —¿Cómo surgió la muestra sobre las mujeres en el Marc?

   —Tiene que ver con esto de trabajar con la coyuntura y la relación entre pasado y presente. Cuando empezamos a programar este año quedó en primer planto el movimiento de mujeres que está revolucionando el tablero social y político, con la reivindicación de sus derechos. Ya el 8 de marzo hicimos una conferencia con Laura Malosetti sobre las mujeres artistas y también en el museo se hizo la primera asamblea de "Nosotras proponemos" (colectivo que busca visibilizar la presencia desigual de las mujeres en el arte). A la vez, algo que a mí me llena de satisfacción fue que en febrero, y después de 40 años que no sucedía, la Asociación de Amigos volvió a adquirir obras para el museo. Y tomamos una decisión: elegir a una mujer artista para la primera pieza. Compramos una miniatura de 1827 de Antonia Brunet de Anmat, una obra muy importante para la colección y para la historia del arte del país, y vamos rumbeando por ese camino, trabajar con la demanda social y con lo que la sociedad está hoy justamente debatiendo.

   —Esa fue la previa a la muestra, ¿de allí surgió la idea de hacer la exposición?

   —Sí, ahora decidimos esta exposición sobre mujeres rosarinas. Nuestra colección habla de mujeres que fueron de la elite rosarina. Parafraseando a la Guerrilla Girls (colectivo de mujeres artistas de EE UU) nos preguntamos "¿qué tenían que hacer las mujeres para entrar a la colección del Museo Marc? ¿tenían que ser militares, vírgenes, santas?". No, tenían que ser mujeres de la elite. Y a eso había que sumarle que tenían que ocupar un lugar secundario en relación al que ocuparon los patriotas que lucharon por consolidar el estado nacional y la provincia. Tenían que estar pero no tanto.

   —Pero a la vez desarrollaron actividades ligadas a la modernización de la ciudad.

   —Aparecían como en un lugar pasivo, secundario y acompañando a los hombres. De hecho en el museo se ve que las mujeres tienen un lugar muy menor, en la colección también hay muy pocas artistas. El museo, en sus primeros años, le dio lugar a estas mujeres rosarinas porque eso tenía que ver con la burguesía y el rol que tuvo en la construcción de la Rosario moderna. En el ingreso había dos espacios escenográficos donde se exponían dos maniquíes de mujeres representadas en el espacio privado del hogar y ligadas a prácticas religiosas. Después se hicieron tres salas con mujeres pero en la renovación edilicia del museo se levantaron y nunca más aparecieron en escena. Entonces decidimos volver a mostrarlas y ponerlas a debate. "¿Qué tiene que hacer un museo con la historia de las mujeres?", nos preguntamos y para eso convocamos a Sonia Tessa, periodista feminista, y a María Laura Carrascal, historiadora del arte y de la moda, para que nos ayuden a pensar a estas mujeres y empezar a debatir qué lugar les damos. Junto a la muestra la idea es realizar trabajos participativos con quienes vengan a ver la exposición, jugar con espejos, tomar selfies para poner al público en relación con estas mujeres.

   —Ustedes señalan desde el museo que las mujeres entran a la colección por ser de la elite, algo que puede leerse como un disvalor. Sin embargo, ellas se hicieron cargo de determinadas instituciones que tuvieron que ver con la Rosario moderna.

   —Sí, estas mujeres encontraron ciertos intersticios en el espacio público. O cosían una bandera para la guerra o trabajaban en la beneficencia. Estas mujeres fueron quienes crearon la Sociedad de Beneficencia, fueron las primeras que en realidad empezaron a implementar prácticas sociales en ese Estado que estaba construyéndose. Crearon también el Hospital de Caridad, que luego fue el Hospital Provincial. Y si estudiamos a estas mujeres, tarea que han realizado muchos historiadores, vemos que en realidad construyeron en Rosario el sistema sanitario de finales del siglo XIX, crearon asilos para ancianos y mendigos. Crearon la infraestructura hospitalaria. Consiguieron hacerlo desde múltiples estrategias. Fue un rol muy importante. Investigar sobre ese disvalor, el de ser las mujeres de la elite, nos permite ver el lugar que ellas realmente tenían, cómo lo llevaron adelante y descubrir, a la vez, que lo hicieron bien. Sin embargo, la historia no se los reconoció. El Hospital Provincial quedó como que lo crearon Federico de la Barra y Nicasio Oroño. Hace muy pocos años que se está reivindicando el lugar de estas mujeres en la historia.

   —¿También desde la sociabilidad preparaban los escenarios donde se tejían las tramas de la política en la ciudad?

   —Tejían redes sociales, relaciones familiares. Los casamientos eran parte de ese trama. Todo se enfocaba en hacer negocios en una ciudad puerto, eso era lo más importante. Las fiestas eran clave para ver cómo los actores sociales trabajaban en estos términos. Hay un nieto de una de estas mujeres que cuenta, por ejemplo, cómo el cura párroco era el encargado de las presentaciones que podían terminar en matrimonios muy convenientes.

   —¿Y al investigar qué encontraron que los sorprendiera?

   — Surgieron algunas cuestiones interesantes. Siempre estos retratos iban en pareja. Era la mujer y el hombre. Ahora les sacamos el hombre y las vamos a exhibir a ellas solas. Vamos a mostrar sus vestidos, accesorios, muebles. Todo eso fue donado al museo. Y vamos a mostrar también que muchas veces los artistas firmaban sólo los retratos de los hombres y no el de las mujeres, sobre todo en las fotografías. La idea es también mostrar los procesos de representación, porque primero era la foto, luego el boceto y después la pintura.

   —¿Por qué aparecen todas vestidas de negro?

   —Se dio un poco por azar, pero justamente en esa investigación está María Laura Carrascal, mostrando cómo la mujer más poderosa del mundo, la reina Victoria, cuando se muere su marido decide llevar el luto para siempre y entonces el negro se transforma en una moda. Ella está trabajando, entre otros temas, sobre cuál era el valor del negro en la vestimenta. Y esto en relación a lo que significó el negro en la lucha de las mujeres por la reivindicación del Ni una menos en EEUU. Nosotros decidimos inaugurar esta exposición en junio porque es el mes del Ni una menos.

   —Ahí aparece, entonces, el juego entre pasado y presente.

   —Mostrar a estas mujeres nos permite mostrar la naturaleza del cambio social. Ponemos a debate estas mujeres que hace 150 años estaban vestidas con miriñaque o polisón, prestamos atención a cómo están hoy las mujeres y cómo hemos transitado todos estos años.

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