La ciudad

Los rosarinos, entre la angustia, el luto y la solidaridad

Toda la ciudad se vio conmovida por la tragedia y no fueron pocos los que hicieron su aporte anónimo en los días más tristes de la historia de Rosario.

Lunes 12 de Agosto de 2013

"Gracias", rezaba la bandera argentina que hicieron flamear los bomberos sobre una autobomba, minutos después de que se encontraran los cuerpos de los últimos dos desaparecidos que quedaban tras la tragedia de Salta al 2100. Rosario vivió en primera persona sus días más aciagos y no dudó en aportar su granito de solidaridad y su apoyo a los rescatistas.

Desde los minutos posteriores a la explosión los rosarinos vivieron en carne propia el dolor de una de las mayores tragedias de su historia. Algunos no dudaron en arriesgar la vida para colaborar cuando todavía las llamas no se habían extinguido, otros se fueron sumando con el correr de las horas para integrarse como parte imprescindible de las tareas de rescate. Pero no hubo nadie en la ciudad que haya quedado ajeno al dolor durante los casi siete días en que todavía quedaba alguna esperanza de encontrar un sobreviviente.

A la par de los héroes, los rescatistas rosarinos y los que llegaron desde distintos puntos de la geografía provincial y nacional, los voluntarios trabajaron sin descanso desde el martes de la explosión. Se turnaron para que no faltara nada en ningún momento, cocinaron, repartieron bebidas y también palabras de apoyo y una sonrisa, tan necesaria en momentos tan difíciles.

Los rosarinos se vieron conmovidos por la tragedia y respondieron con la urgencia que el momento exigía. En pocas horas se cubrió el cupo de dadores de sangre, y los voluntarios llegaron a pedir que no acercaran más donaciones porque se había sobrepasado el límite. Incluso los rescatistas agradecieron la generosidad de personas anónimas y solicitaron a vecinos de toda la ciudad y hasta de localidades cercanas que no intentaran llegar hasta la Zona Cero y dejaran las tareas de rescate en manos de los especialistas.

"Sentimientos encontrados", destacaron los rescatistas y paramédicos al culminar con las tareas de rescate, por el dolor de las pérdidas humanas, por la imposibilidad de encontrar los sobrevivientes que habían ido a buscar, pero también por la solidaridad del pueblo rosarino, que a pesar de la angustia no dudó en ponerse a disposición de quienes sufrieron el horror de cerca.

La imagen final fue la de Rosario aplaudiendo entre lágrimas a los rescatistas, y los rescatistas retribuyendo su agradecimiento a Rosario. Fue un "gracias" de todos y para todos en uno de los momentos más tristes de la historia de la ciudad.

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