La Ciudad

Los rosarinos invadieron Funes y esa ciudad vive un boom de consumo

Tiene 25 mil habitantes pero los fines de semana crece a 130 mil. Los bares y restaurantes se llenan y el comercio vive un gran momento.

Domingo 31 de Enero de 2021

Producto del efecto pandemia que hizo priorizar los destinos cercanos, una marea de rosarinos inundó Funes y está provocando un boom de consumo. Mientras en Rosario la facturación no levanta aún con más gente que se quedó en la ciudad, en la vecina localidad se está notando una demanda más fuerte en lo gastronómico y comercial, producto de la llegada de muchas personas que alquilaron casas con pileta para ir a pasar sus vacaciones, y los que la visitan entre viernes y domingo. En algunos bares y restaurantes se agotaron las reservas y la gente hace cola para entrar a cenar o almorzar. El último fin de semana, a las 19, la cola para salir de Funes por ruta 9 llegaba hasta Roldán.

La gran cantidad de gente que llegó a pasar la temporada superó largamente a los habitantes que tiene normalmente la ciudad y mudó la demanda que otros años se iba a la costa argentina o a destinos fuera del país. En Funes viven de manera fija alrededor de 25 mil habitantes, pero el municipio estima que este verano cada fin de semana ese número se quintuplica. “Desde los primeros de días diciembre empezó a llegar muchísima gente a la ciudad. Enero está totalmente colmado, y febrero ya está todo prácticamente reservado. Si sumamos la gente que se acerca los fines de semana, invitados por sus familias que alquilaron una casa con pileta, tenemos unas 130 mil personas de viernes a domingo”, detalló el intendente de Funes, Roly Santacroce.

El titular del Ejecutivo afirmó que “el consumo estalló” y eso generó un alivio para un sector que la pasó mal durante la pandemia: todos los bares y restaurantes están llenos, a lo que se suma una gran concurrencia en los espacios gastronómicos que creó el municipio junto al sector privado, que abrió muchos locales nuevos. En la plaza Don Bosco, el Concejo dio una autorización por tres meses para que se instalen containers con ofertas gastronómicas, casi todas de marcas rosarinas, que pagaron 1,5 millón de pesos de canon hasta marzo. La idea, según Santacroce, es abrir allí en abril un patio de comidas, “un gran mercado con estilo europeo como La Boquería de Barcelona”, en un galpón de 20 por 40 metros que adquirió el municipio.

Además, el Estado recuperó después de 30 años el Paseo de la Estación, un importante espacio donde se instalaron food trucks, un teatro, sala de convenciones y un escenario para espectáculos varios. Se suma al paseo de compras Estación Funes, un emprendimiento privado que suma cada vez más oferta gastronómica y comercial. “Todas las pequeñas y grandes marcas se están instalando en nuestra ciudad, porque muchísima gente se está viniendo a vivir. Solo en diciembre dimos 300 permisos de edificación”, apuntó el intendente. Mas allá de la gastronomía, destacó también actividades culturales como “la callejuela bohemia”, que arranca los viernes y sábados a partir de las 6 de la tarde con 150 feriantes, cantantes y folklore.

Recuperar

Para los comerciantes, el boom de rosarinos en el lugar sirve para que algunos rubros recuperen lo perdido durante la pandemia, cuando la actividad estuvo totalmente afectada. En cuanto a lo gastronómico, los patios cerveceros se llevan la mejor parte, y también el comercio en general, entre los que se destacan las tiendas de ropa, y en especial lo vinculado a lo alimenticio (almacenes, granjas, supermercados, carnicerías), con muchos comercios de cercanía que fueron redescubiertos por personas que solo iban a Funes a dormir.

En esta ciudad, en un contexto normal, si hacés un buen verano, tenés para capear el mal invierno. Acá tuviste un verano cortado, porque no pudimos aprovechar marzo, y un invierno muy duro. El poder adquisitivo de las personas tampoco es bueno, la inflación viene haciendo estragos y degradando el bolsillo de los trabajadores, por lo que tampoco el consumo es tan alto”, analizó el economista Silvio Cañas, presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Funes.

Cañas afirma que en algunos lugares se producen colas a menudo porque hay mayor demanda y hay menor factor ocupacional, tanto los fines de semana como de lunes a viernes. Mantenimiento de piletas, ferreterías y venta de artículos de limpieza son otros comercios que trabajan mucho por el incremento de las casas y las piscinas. “Hay una buena recepción del turista regional, queremos que tengan una buena experiencia, y queremos que piensen en un Funes para todo el año, no solo en verano: para tomar un café en invierno, andar en bicicleta en otoño y primavera, que disfruten de las plazas y espacios públicos y también de la gastronomía rica y variada que tenemos en la localidad”, cerró Cañas.

Un gran patio cervecero que se convirtió en un éxito frente al liceo

El 22 de diciembre se lanzó en Funes un nuevo espacio gastronómico en la plaza Don Bosco (Hipólito Yrigoyen y avenida Fuerza Aérea) para convertirla en un “food park” con el nombre Punto Funes, en el cual se establecieron cinco marcas: la parrilla la Estancia, la pizzería Pitsa, el bar de alimentación saludable Tiendas Naturales, la hamburguesería Botiga de Pol y The Pub, que vende tragos y cerveza tirada.

“Viene gente de Funes que vino de vacaciones, pero también de Fisherton y hasta desde el centro de Rosario. El lugar se puso de moda y nos está yendo a todos muy bien”, comentó Alvaro Bossus, de La Estancia, que montó allí un camión que vende comida al paso más “descontracturada” que la oferta del restaurante de calle Pellegrini: sándwiches de bondiola, picanha o lomo, empanadas y brochettes.

La expectativa era que el lugar funcione bien los fines de semana, pero la demanda desbordó cualquier proyección. El lugar funciona de martes a domingos desde las 18 hasta el horario permitido (0.30 en la semana, 1.30 los sábados y domingos) pero dada la gran convocatoria de gente están pensando en abrir también los lunes.

El lugar opera con un sistema de autoservicio con espacios comunes para disfrutar la comida: juegos de jardín con arboledas y luces colgantes que iluminan, y otro espacio con piedra blanca donde están los containers de los comercios. Dos días por semana hay eventos puntuales, como espectáculos de cantantes o DJ. El food park tiene capacidad para 200 personas sentadas, pero estiman que durante los dos turnos un día de fin de semana pasan unos 400 clientes.

“La gente se siente como en un lugar de Pinamar o Cariló. Es un jardín con buenas propuestas gastronómicas de marcas reconocidas, es una propuesta que no hay en otro lado. Lo toman como si estuvieran de vacaciones”, describió Bossus.

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