La ciudad

Los puestos de venta de la calle San Luis ahora serán todos iguales

Comenzó la segunda y última etapa de regularización para los puestos de venta callejera ubicados por San Luis, que ahora los obligará a adaptarse a una imagen homogénea, con medidas que no superen 1,20 metro...

Jueves 20 de Octubre de 2011

Comenzó la segunda y última etapa de regularización para los puestos de venta callejera ubicados por San Luis, que ahora los obligará a adaptarse a una imagen homogénea, con medidas que no superen 1,20 metro por 1,60 por 0,60, y a utilizar lonas verdes y blancas. Para dialogar con los 42 puesteros habilitados e intimarlos a respetar el plazo, más de diez efectivos de Control Urbano municipal recorrieron ayer la arteria de España a San Martín, donde la mayoría de los comerciantes con locales saludaron la medida y reconocieron que desde mayo pasado, cuando largó la primera etapa del proceso y se intensificaron los operativos, San Luis dejó de parecer "una toldería". El problema que queda ahora, dicen, no es tanto la venta ambulante, como la presencia de "pungas" y "mecheras" (ver aparte).

Alrededor de las 10 de ayer, en la esquina de Corrientes y San Luis, se apostaron varios móviles de Control Urbano. Un rato después, parejas de inspectores comenzaron a recorrer los puestos para dialogar con los vendedores callejeros y recordarles que deberán ajustarse a los prototipos acordados, a riesgo de quedar en off side.

Educar. "Nosotros no estamos para sancionar en primera instancia, sino para educar, prevenir y concientizar", explicó ayer Fabio Cid, un agente de la repartición, mientras caminaba a lo largo de San Luis junto a su compañero Claudio Arévalo.

Los inspectores aseguraron "tener cintura" y entender que se trata de gente que necesita "ganarse la vida". Aun así, reconocieron que los controles sobre los puestos deben ser "periódicos" porque si se relajan también reaparecen las transgresiones, por ejemplo la de trabajar sin habilitación o, entre los autorizados, "excederse en la ocupación de espacio público" o incursionar en rubros no permitidos.

De hecho, con sólo recorrer San Luis los excesos se hacen evidentes. Por ejemplo: hay puestos que por su tamaño ya parecen locales a los que les hubieran sacado techo y paredes. Otros son tan precarios que se apoyan sobre montones de cajones de fruta hechos de cartón, con colgajos de media sombra y hule, a veces rotos, superpuestos y de cualquier color.

Pero ahora todos tienen ya un plazo para mejorar su imagen. Según detalló ayer el titular de Control Urbano, David Sánchez, la regularización se acordó con los 42 puesteros habilitados (sobre unos cien que había apostados por San Luis cuando comenzaron los operativos en mayo pasado).

Por eso, en no más de 15 días, deberán respetar medidas que no sobrepasen una altura de 1,70, por 1,20 de ancho y 60 centímetros de profundidad, cubiertos por lona plástica rayada de color verde y blanco.

Negocios conformes. En los comercios con local propio -donde hasta llegaron a juntar firmas para denunciar competencia desleal por parte de cada vez más puestos en la calle- la presencia de Control Urbano y el proceso de regularización cayó bien.

"Y sí... las cosas mejoraron -reconoció ayer Stella Maris Vuoto, encargada de El Palacio (Mitre y San Luis)-, por suerte ya no se ve tanto descontrol. La calle dejó de parecer una toldería".

El "descontrol", explicó, no era fruto sólo de la cantidad de puestos (entre habilitados y no habilitados), sino también de las dimensiones de cada uno, lo que con frecuencia llegaba a obstruir el paso y hasta a favorecer el accionar de los punguistas, que según aseguró el empleado Rubén Gamarra siguen siendo un problema grave en la zona. "Es cierto, al haber más movimiento de Control Urbano todo está más ordenado", sostuvo otro vendedor en el local de indumentaria Potasio (que prefirió el anonimato).

De hecho, dicen todos, desde hace unos meses los inspectores ganaron en presencia y mantienen un diálogo fluido con los puesteros, a quienes sólo se les decomisa la mercadería en casos límite. Porque la idea, afirman, no es eliminar la actividad, sino evitar que "las cosas se salgan de control".

"Pungas y mecheras"

Mientras la presencia de puestos de venta callejera parece haber aflojado como problema, ahora por calle San Luis suenan fuerte otras dos quejas: contra la escasa presencia policial para frenar el accionar de muchos “pungas” (desde hace un tiempo, sobre todo mujeres) y en segundo plano de “mecheras”, y contra el proyecto de la intendenta electa Mónica Fein de reducir el ingreso de vehículos particulares al centro, al que sin más tildan de “descabellado”.
  Los empleados de los negocios afirman que siguen produciéndose cotidianos hurtos a personas mayores y a gente desprevenida que llega desde afuera de la ciudad. Los dedos mágicos son básicamente de mujeres.

 

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