Los pequeños negocios resurgen para zafar de la crisis
Los síntomas de la crisis económica ya comienzan a tener cifras palpables en Rosario. Según destacó la directora de Habilitaciones de Industria, Comercio y Servicios del municipio, Mariela Mosconi, “se detectó un incremento de las solicitudes para abrir negocios minoristas como granjas, quioscos, verdulerías y pequeños talleres, principalmente en el distrito noroeste”.

Domingo 31 de Mayo de 2009

Los síntomas de la crisis económica ya comienzan a tener cifras palpables en Rosario. Según destacó la directora de Habilitaciones de Industria, Comercio y Servicios del municipio, Mariela Mosconi, “se detectó un incremento de las solicitudes para abrir negocios minoristas como granjas, quioscos, verdulerías y pequeños talleres, principalmente en el distrito noroeste”. El dato se emparenta con las miradas de los responsables de áreas sociales, que lo atribuyen a una forma de prepararse por si los apura el brete económico.

En el primer trimestre del año hubo 1.690 habilitaciones y, después de la zona centro que tuvo la mayor cantidad de pedidos, el distrito noroeste vio nacer 240 negocios nuevos. Se trata de puntos de venta pequeños, con inversiones mínimas, en algunos casos fruto de indemnizaciones, que se abrieron como salvaconductos por si los vientos giratorios de la crisis soplan con más fuerza por estos lares.

“Los números se movieron”, aseguró Mosconi, Y dijo que, puesta en el contexto, la cantidad se potencia porque es justamente el primer trimestre del año el que menos movilidad de proyectos comerciales tiene. “Las estadísticas señalan que durante esa época los trámites son menores”, confirmó.

Cautela. No son las aguas turbulentas de 2001, pero muchos ya se arremangaron para defender sus economías familiares frente a la inestabilidad laboral que está dando sus primeros zarpazos. Por lo pronto, vienen en alza las habilitaciones de pequeños comercios, aumentaron las consultas por empleo en las áreas sociales y hasta hay flamantes emprendedores pidiendo pista en el centro cultural La Toma para mostrar sus productos.

Aunque todos coinciden que aún se está lejos de la estampida de los pasados tsunamis financieros, también hay una percepción unánime: quien más quien menos, está tomando precauciones. Una especie de alerta preventivo lleva a invertir indemnizaciones, retiros voluntarios o hasta algún crédito accesible en almacenes, quioscos o verdulerías de poca envergadura, en algún ambiente disponible de la vivienda familiar.

Carlos Ghioldi, militante social de La Toma, dio algunas precisiones sobre el panorama laboral de Rosario: “Tanto en la industria como en el comercio y en los servicios hay una disminución cubierta o encubierta de puestos de trabajo”. Según su análisis, en la actualidad cambiaron muchas cosas. “Ya no se convoca a trabajadores eventuales, los supermercados se arreglan con el personal de planta, desaparecieron las promociones, no hay horas extra y no se refuerza la producción”, citó sólo a modo de ejemplo.

Para Ghioldi, frente a este panorama, “no sorprende que haya un brote de inscripción de nuevos comercios”. Aunque, dejó en claro que comparar la actual situación con las crisis de 1998, 1999, 2001 y 2002 es por ahora una exageración porque “no hay despidos en masa”.

Lisandro Fonrradona, portavoz de la Cooperativa Mercado Solidario (de la Red Nacional de Comercio Justo), coincide en la apreciación. “Todavía hay dinero circulando porque muchos invierten sus indemnizaciones o retiros en pequeños comercios como una salida pseudoformal”, argumentó.

“Si la tendencia sigue así, habrá que ver qué sucede dentro de unos meses, cuando por saturación, esos pequeños comercios ya no den ganancias”, especuló Fonrradona. Y recordó que del Mercado Solidario devino el trueque, salida colectiva que permitió sobrevivir a miles familias argentinas durante las crisis pasadas.

Hacia adentro. Por ahora, apuntalar la economía familiar o buscar una nueva fuente de ingreso parece arrancar con instancias individuales. “Un empleado al que le sacaron las horas extra ahora corta camisas con su esposa durante la tarde, otro que facturaba comisiones a lo pavote en una casa de electrodomésticos repara computadores en su casa y un grupo familiar salió adelante con una panadería después de haber perdido sus puestos en una fábrica”, detalló Ghioldi.

Pero tampoco faltan quienes se sienten más seguros de dar el salto hacia adelante en la trama de una red social. “Mucha gente que tiene trabajo se está anotando en los cursos de microemprendimientos que dicta la Subsecretaría de Economía Solidaria para tener un recurso extra o por si llegan a perder sus empleos”, explicó-. Y dijo que no son pocas las caras nuevas que aparecen por La Toma buscando un lugar para poner en marcha alguna actividad laboral.