La ciudad

Los pedidos de trabajo superan ampliamente a los empleos ofrecidos

Los avisos de La Capital ponen en evidencia la brecha en tiempos de crisis. Mujeres proponen ocuparse del hogar, los hombres realizar oficios.

Domingo 06 de Octubre de 2019

"Se ofrece señora joven para realizar trabajos de limpieza, cuidado de niños, abuelos. Experiencia y referencias", publicó Alicia Garay en los clasificados de La Capital del fin de semana anterior. Durante todo el mes pasado, en las páginas donde se agrupan los avisos laborales, los pedidos de trabajo como el de Alicia superaron ampliamente a los de empresas o particulares que ofrecían empleo. La mayoría eran de mujeres que se ofrecían para tareas relacionadas con el cuidado del hogar y de varones jóvenes con conocimiento de oficios.

Así surge del análisis de los avisos laborales que aparecieron en las ediciones del domingo durante el mes pasado. Del 1º al 29 de septiembre, en el rubro correspondiente a "Trabajo" hubo 1.158 publicaciones. De éstas, 544 pertenecían a empresas o particulares que ofrecían empleo, las 614 restantes eran de personas que buscaban empleo (ver infografía).

Si bien se trata de un dato parcial, ya que en los últimos años muchas empresas canalizan sus búsquedas laborales a través de bolsas de trabajo o mediante convenio con instituciones; para la subsecretaria de Producción del municipio, Fernanda Ghilardi, esa disparidad entre la oferta laboral publicada y la demandada es un botón de muestra de la situación del mercado de trabajo en la ciudad.

"Aparece reflejada una característica estructural del mercado laboral. Las tasas de desempleo muestran diferencias notables por género y edad. En Rosario, la tasa de desocupación general es del 10 por ciento; pero en las mujeres de hasta 29 años el desempleo es del 25 por ciento, mientras que en los varones hasta 29 años es del 20 por ciento. Es decir, que la tasa de desocupación en mujeres y varones jóvenes duplica la tasa global", señala la economista que está al frente del Centro de Información Económica (CIE) donde se analizan datos del Indec, de la dirección de estadísticas de la provincia y del propio municipio con el objetivo de interpretar la coyuntura local.

Ghilardi advierte además que la crisis económica acrecienta estas diferencias. "El problema de ingresos, de falta de ingresos o de pérdida de ingreso que viene desde el año pasado, hace que más personas se vuelquen al mercado de trabajo", señala. Entre estas, mujeres que antes se dedicaban exclusivamente a las tareas del hogar o jóvenes estudiantes que cambian su actividad o buscan un empleo de medio tiempo para poder continuar con su carrera.

Así, los clasificados de los diarios se pueblan de avisos de "señora" o "señorita", con cualidades como "joven", "responsable", "activa" o "culta", que se ofrece para tareas domésticas, limpieza, lavado, planchado, cuidado de niños o de adultos mayores. Tantos, como de "joven" o "señor" con "buena presencia" o "con experiencia" que se ofrecen para todo tipo de trabajo como jardinería, albañilería y pintura, vigilancia, limpieza, cuidador de adultos mayores o mozo. Algunas veces, muchas de estas actividades conviven bajo el rótulo de "tareas generales".

Eso llamado crisis. Hace diez días, el Indec presentó los índices de desempleo correspondientes al segundo trimestre del año. En el Gran Rosario, la desocupación llegó al 10,6 por ciento de la población económicamente activa (PEA), unos 2,6 puntos más que en el mismo período del año pasado.

En números absolutos, esto indica que en un año se incorporaron 25 mil personas a la oferta laboral de la región. Pero además, la subocupación alcanza al 10,3 por ciento de la población; por lo cual puede pensarse que en rigor el 21 por ciento de la población tiene problemas de empleo.

No obstante, estos números aún no toman cuenta de las consecuencias de la última devaluación después de las elecciones primarias, hace dos meses. "Desde agosto del año pasado, estamos midiendo once meses acumulados de caída en el nivel de actividad en la ciudad. A fines del primer semestre notábamos una situación de estancamiento que aparentaba ser el piso de la recesión, pero lógicamente lo que pasó en agosto con la nueva depreciación del peso y la aceleración inflacionaria dan cuenta de un nuevo deterioro de estas condiciones sociales", advierte Ghilardi.

Con tendencia a agravarse Celina Calore integra el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) que, junto al Sindicato de Trabajadores Judiciales de la provincia de Santa Fe (Sitraju), viene desde 2017 midiendo la tasa de desocupación en Rosario. El informe correspondiente al segundo semestre muestra un índice del 15,1 por ciento; 4,5 puntos por encima de las cifras del Indec.

"La situación del empleo en la ciudad viene siendo cada vez más compleja", señala Calore y advierte que la realidad reflejada por los avisos publicados en los clasificados del diario son "muy descriptivos ya que los empleos más caídos son los más informales, es decir los relacionados con las tareas domésticas o el mantenimiento del hogar, porque son los gastos que primero se reducen en las casas en épocas de crisis".

Calore advierte que el mercado laboral de Rosario tiene una lógica diferente, por ejemplo, a las ciudades de Córdoba o Santa Fe. "Es una ciudad muy grande, con poco empleo público (ya que no es una ciudad capital) y con un movimiento muy vinculado al comercio y a los servicios. Dos de las actividades que más han sido golpeadas por la fuerte caída del consumo", señala.

Una situación que se traduce en comercios cerrados, por la caía de las ventas y un incremento de los costos de las tarifas de servicios públicos. "En la ciudad, el comercio es el sector que más emplea. La falta de empleos está muy vinculada a la caída de la actividad comercial. Y eso reflejan los avisos clasificados: que las empresas no están buscando trabajadores y que los trabajadores están buscando empleo".

En este juego, señala, los índices de desempleo de mujeres y jóvenes (que siempre superan a la media) tienen a agravarse. "En el caso de los jóvenes que buscan su primer empleo quedan relegados por personas con más edad y más experiencia, y en el caso de las mujeres las empresas hacen una distinción muy fuerte y prefieren emplear varones. Pero además, sucede que por la crisis el principal ingreso de las familias ya no alcanza, o se pierde, entonces son más las mujeres y los jóvenes que salen a buscar trabajo".

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