La ciudad

Los municipales decidieron volver a los paros la semana próxima

La tregua era frágil. La Municipalidad ofreció ayer a sus trabajadores un aumento del 10 por ciento a partir de febrero, pero el sector respondió lanzando un nuevo paro de 72 horas, que se concretará el miércoles, jueves y viernes de la semana próxima.

Jueves 03 de Enero de 2008

La tregua era frágil. La Municipalidad ofreció ayer a sus trabajadores un aumento del 10 por ciento a partir de febrero, pero el sector respondió lanzando un nuevo paro de 72 horas, que se concretará el miércoles, jueves y viernes de la semana próxima.
  Durante una reunión realizada en el Palacio de los Leones, el secretario de Gobierno, Horacio Ghirardi, ofertó efectivizar desde febrero el incremento reclamado por los municipales, además de llevar el salario mínimo de bolsillo a 1.200 pesos.
  Días atrás los trabajadores habían rechazado la posibilidad de percibir el aumento escalonado en febrero y marzo, al tiempo que no descartaron reactivar el plan de lucha (en suspenso desde el viernes en señal de acercamiento).
  La exigencia del gremio de obtener un reajuste del 10 por ciento antes del cierre de 2007 había detonado sucesivos paros de 24, 38, 48 y 72 horas, lo que complicó la prestación de servicios y la realización de trámites junto a los asuetos y los feriados de Navidad y Año Nuevo (ver aparte).
  Tras escuchar la nueva propuesta, los delegados del Sindicato de Trabajadores Municipales analizaron la situación en asamblea. Y terminaron rechazando el ofrecimiento y ratificando el reinicio de las huelgas, que podrían incluir un acampe frente a la Intendencia o una movilización (a definirse el lunes).
  Antonio Ratner, secretario adjunto del gremio, argumentó: “El primer mes se envía a la Caja de Jubilaciones y estaríamos cobrando el aumento recién a comienzos de abril. ¿Cómo le explicamos a un trabajador que, por 140 pesos que venimos pidiendo desde agosto, recién los tendrá después de 8 meses?”.
  “Reclamamos un aumento a partir de diciembre y, de algún modo u otro, nos tenemos que ir acercando”, explicó el dirigente.
  Tras cuestionar el accionar de la gestión de Miguel Lifschitz frente al prolongado conflicto, Ratner reivindicó al Ministerio de Trabajo provincial como “un ámbito que serviría para acercar posiciones”.
  Sin embargo, la conciliación obligatoria sería la última de las cartas a utilizar por Lifschitz y su gabinete.
  En tanto, Ghirardi dijo sentirse “decepcionado” por el nuevo paro y enfatizó que el municipio realizó dos ofertas, encontrando, en ambos casos, la negativa gremial.
  “Era una muy buena propuesta, que marcaba un nuevo esfuerzo para resolver el conflicto”, afirmó el funcionario, que volvió a dejar abierta la puerta al diálogo.
  Paralelamente, una alta fuente municipal reconoció a La Capital: “Por ahora no recurriremos a la conciliación. Las medidas de fuerza empezarían en una semana y se continuará conversando. Pero estamos tranquilos, porque lo nuestro no es un capricho”.
  Asimismo, en el histórico edificio de Buenos Aires 711 tampoco soslayaron un supuesto “cansancio” del personal por las huelgas consecutivas y el decreciente impacto social de los paros por el comienzo de las vacaciones de verano.

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