Jueves 12 de Marzo de 2020
La investigación del programa de preservación de la Facultad de Humanidades y Artes es tan importante como los familiares que recibirán los legajos.
En la casa de Clarisa Vitantonio (43) siempre estuvieron las obras y los libros de arte de su mamá, Estrella González. También hubo construcción hacia adelante, con amor y ayuda de sus abuelos, pero con la memoria activa y el recuerdo presente tanto de su mamá como de su papá, Héctor Vitantonio, a quienes secuestraron y encontraron asesinados en el centro clandestino de detención La Calamita, en septiembre de 1976. Clarisa tenía diez días de vida.
El legajo que recibirá fue el primero que se encontró de la Escuela de Bellas Artes: "Me emocionan estas cosas por cómo se encontró el legajo, y todo lo que tiene que ver con la familia de uno, con su propia identidad, es emotivo", dijo.
La libreta de estudiante de Estrella era uno de los recuerdos materiales con los que ya contaba Clarisa, y el legajo se sumará a esas evidencias: "Eso que parece sólo un papel, para las familias de los detenidos desaparecidos es algo enorme".
Otro de los presentes en el acto será Javier Strappa (43), hijo de Adolfo Strappa, desaparecido desde el 4 de noviembre de 1975. Adolfo cursaba filosofía en la facultad y militaba en el Poder Obrero. Tenía tres hermanos, quienes terminaron "en tres países distintos" y eso, según considera Javier, es uno de los tantos daños directos que produce la desaparición forzada, además del hecho en sí mismo: "No sólo no sabés si quien desapareció está muerto o no, sino que complejiza las relaciones familiares. Conocí a mis tíos recién a los 22 años".
"Está muy bueno que entreguen esto, pero no solamente por nosotros sino para que se visibilice para las nuevas generaciones. Si no tienen esto presente, todo se va a olvidar. Y el peligro es olvidar", reflexiona Javier.
"Parece sólo un papel, pero para las familias de los detenidos desaparecidos esto es algo enorme"