La Ciudad

"Los funcionarios son personal estratégico, pero deberían haber esperado para vacunarse"

Así lo remarcó la integrante de la Comisión Nacional de Inmunizaciones y ex ministra de Salud de Santa Fe, Andrea Uboldi, y recomendó "emprolijar" el plan provincial de vacunación.

Martes 23 de Febrero de 2021

Reglas y registros claros, además de la reorganización de las desprolijidades que se vieron en el plan de vacunación de la provincia, son los ejes que plantea hacia adelante la ex ministra de Salud de la provincia e integrante de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, Andrea Uboldi. El escándalo a nivel nacional que desencadenó como reguero de pólvora denuncias sobre la supuesta vacunación del gobernador Omar Perotti y su familia _desmentida a la pocas horas_ y las aclaraciones del intendente Pablo Javkin sobre su propia inoculación en enero obligaron a poner bajo la lupa cómo se debe desarrollar el cronograma de aplicaciones. Sobre todo, teniendo en cuenta que aún hoy las dosis a nivel nacional, provincial y local son un bien escasísimo. Uboldi explicó que existe el ítem que contempla al "personal estratégico" entre la población prioritaria, donde se incluyen funcionarios de la gestión pública, pero aclaró que “en este contexto y con la escasez de vacunas que hay, deberían haber esperado”.

Aunque es parte de la comisión nacional e integró el comité de expertos consultados por el Ministerio de Salud de la provincia en el inicio de la pandemia de coronavirus, Uboldi aseguró que para llevar adelante el plan de vacunación que se puso en marcha en Santa Fe, los especialistas no fueron consultados por la gestión provincial en los últimos meses.

La experta en inmunizaciones afirmó que siempre existió entre los lineamientos para los planes de vacunación “lo que antes se llamaba personal esencial y ahora determinamos como «personal estratégico», que incluye a las personas que desarrollan tareas de gestión y conducción, que son necesarias para el funcionamiento del Estado, como se hacía en las campañas contra la gripe, y que permiten inmunizarse al gobernador, ministros, intendentes y demás personal de gestión”.

Sin embargo, dejó en claro que en este contexto particular de la pandemia el punto no es si esa es población objetivo para recibir la vacuna, sino fundamentalmente cuándo debe aplicársela teniendo en cuenta que las dosis son un bien escaso.

“Este rubro permite que los gobernadores, los intendentes y los concejales se vacunen, pero no los habilita a vacunarse cuando las dosis que tenemos son críticas y así lo establece la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) en los clarísimos criterios de prioridad que recomienda”, señaló.

Es más, la especialista lo puso en proporciones. “En el caso de Argentina, donde hay vacunas para cubrir a menos del 10 por ciento de la población objetivo, solo podés pensar en vacunar al personal de salud, a los adultos mayores y a nadie más, incluso pensando en estratificaciones hacia el interior de esos grupos”, remarcó.

En ese punto, graficó que si hay una población de 7 millones de personas adultas mayores de 60 años, pero no tenés 7 millones de dosis, “hay que empezar por los que tienen una mayor tasa de letalidad, que son los mayores de 80”.

Los registros

“Además de a quiénes se les aplicó la vacuna, ¿cómo se registró a esas personas que no eran personal de salud y que ya la recibieron? ¿Se las registró como personal de salud aunque no lo fueran, o como personal estratégico? ¿Permitía el sistema hacer el registro de otro modo o hay allí información que no es certera?”, se preguntó la ex ministra de Salud durante la gestión de Miguel Lifschitz.

El punto no es menor no sólo por lo fidedigno y transparente de los registros, sino además porque a la hora de rendir cuentas a la Nación, que es la que envía las vacunas, pueden darse desprolijidades.

“Si pediste 60 mil dosis para personal de Salud y resulta que además del personal de salud vacunaste a otros funcionarios, van a faltar vacunas. Si registrás mal y no cierran los números de dosis enviadas, eso puede generar nuevas dificultades”, indicó.

“O las reglas no estuvieron claras o las interpretaciones hicieron que no fueran claras”, opinó la ex ministra, e hizo hincapié en la necesidad de “un registro claro y transparente”.

Si bien advirtió que “existe un habeas data que hace que no se pueden hacer públicos los datos de las personas que se vacunaron”, señaló que “el sistema permite saber quién, dónde y cuándo se vacunó cada persona en la provincia, incluso quién hizo la aplicación”; y en ese marco, consideró que “ante tanto ruido, desinformación y desconfianza, es urgente que Nación y provincia hagan un blanqueo de qué fue lo que paso y admitan el error antes de seguir tapando”.

"Emprolijar"

En ese sentido, “reorganizar y emprolijar” el programa son los ejes que propuso Uboldi en el marco de la continuidad del plan de vacunación. “Hay que organizar, porque hubo lugares donde funcionó maravillosamente, pero hubo otros donde no y eso hizo que se abriera un frasco de vacunas con una determinada cantidad de dosis y como no estaba quien correspondía, se terminó aplicándose a quien pasaba por ahí”, indicó.

Allí apuntó a "la trazabilidad" de cada una de las dosis y recalcó el trabajo con el personal de salud, fundamentalmente los enfermeros que aplican las vacunas, “para protegerlos y empoderarlos y que no sufran los avatares de la política partidaria. Hay que fortalecerlos desde el nivel central, darles herramientas para resistir y que las dosis se apliquen solo a quien corresponde”, concluyó.

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